28-10-2025, 01:32 AM
La pesca, el fuerte de la región. Se siente el sol, pleno mediodía. Que bueno que estoy dentro de este negocio. Sentado miro por la ventana y veo a las personas caminar, hacer comercio, hacer vida. Se siente muy tranquilo, por eso me encanta Beterilla. No me gustaría tener que irme de aquí pronto, me encanta lo soleado y tropical que se percibe el clima. Lo único malo es que las pagas nunca son demasiado sustanciales, se puede vivir aquí, pero no podré solucionar mis problemas.
En las manos sostengo un vaso con agua, me lo ofrecieron al llegar por el duro trabajo. son muy amables. Demasiado amables. Lo bebo con mucha calma y me pongo de pie, la casa me queda un poco pequeña, es normal, la mayoría de los que vivimos aquí somos humanos. Lo unico es que soy el único con alas y bueno, este tono de piel, es como ver un frijol en medio de un plato con arroz. Son lo mismo pero lucimos muy diferentes. Me levanto y decido salir de la tienda buscando al dueño para entregarle el vaso en sus manos.
Mi caminar es tranquilo y despreocupado, ni me doy cuenta de que esta atendiendo a alguien hasta que me agacho para poder cruzar el umbral. —Aquí tiene mi lidel. Yoh, recuerde que tiene que tener el dinero listo esta misma semana, cómo acordamos. Así no tengo que volver a trabajar con Octavio.— Claro es normal que mi presencia siempre imponga, rodeado de tantos similares entre ellos puedo destacar, altura, fisico, belleza, alas, soy la fantasía de cualquiera. La sorpresa es encontrarme con una sombra que me tapa del sol.
Ladear es una sorpresa para mi. No imaginé nunca que hubiera un ¿árbol? No, lo que ven mis ojos es una pierna, una inmensa pierna. No es seguido toparse gente tan grande en Batería. Dediqué una mirada hacia arriba y entonces cuando noté bien que es una mujer gigante. —¿Buenas?— Esto es sorprendente, ella tiene un parecido conmigo, de lejos entonces es una mujer que me iguala en belleza. —No me habían dicho que hoy tendríamos tan buenas visitas.—
Demasiada altura. Me molesta un poco tenerla tan cerca, para verle la cara me cuesta demasiado así que tocó pegar un brinco combinado con aleteó para subirme al techo. Sobre la columna que aguantara bien mi peso. —HOI HOI. TU.— La señalé directamente a la mujer. —Mi nombre es Heras. ¿Cómo te llamas? — Le observé con detalle su mirada es brillante. Mis alas abiertas me ayuda a conservar el equilibrio. —¿Cómo le hiciste para ser tan grande? Digo, te pareces un poco a mi, pero eres gigante. — Las palabras directamente desde la admiración por lo majestuosa que es por su tamaño. No es que tenga un complejo, pero si yo fuese de su tamaño sería digno de adoración.
Entonces vi el pescado en su mano, claro pensé que ella había pagado por eso, ni pregunté sobre eso pero lo noté. —¿Eso te alcanza? Digo a mi me cuestan las raciones usuales. — Igual con una mujer tan grande estas conversaciones no están bien dimensionadas.
En las manos sostengo un vaso con agua, me lo ofrecieron al llegar por el duro trabajo. son muy amables. Demasiado amables. Lo bebo con mucha calma y me pongo de pie, la casa me queda un poco pequeña, es normal, la mayoría de los que vivimos aquí somos humanos. Lo unico es que soy el único con alas y bueno, este tono de piel, es como ver un frijol en medio de un plato con arroz. Son lo mismo pero lucimos muy diferentes. Me levanto y decido salir de la tienda buscando al dueño para entregarle el vaso en sus manos.
Mi caminar es tranquilo y despreocupado, ni me doy cuenta de que esta atendiendo a alguien hasta que me agacho para poder cruzar el umbral. —Aquí tiene mi lidel. Yoh, recuerde que tiene que tener el dinero listo esta misma semana, cómo acordamos. Así no tengo que volver a trabajar con Octavio.— Claro es normal que mi presencia siempre imponga, rodeado de tantos similares entre ellos puedo destacar, altura, fisico, belleza, alas, soy la fantasía de cualquiera. La sorpresa es encontrarme con una sombra que me tapa del sol.
Ladear es una sorpresa para mi. No imaginé nunca que hubiera un ¿árbol? No, lo que ven mis ojos es una pierna, una inmensa pierna. No es seguido toparse gente tan grande en Batería. Dediqué una mirada hacia arriba y entonces cuando noté bien que es una mujer gigante. —¿Buenas?— Esto es sorprendente, ella tiene un parecido conmigo, de lejos entonces es una mujer que me iguala en belleza. —No me habían dicho que hoy tendríamos tan buenas visitas.—
Demasiada altura. Me molesta un poco tenerla tan cerca, para verle la cara me cuesta demasiado así que tocó pegar un brinco combinado con aleteó para subirme al techo. Sobre la columna que aguantara bien mi peso. —HOI HOI. TU.— La señalé directamente a la mujer. —Mi nombre es Heras. ¿Cómo te llamas? — Le observé con detalle su mirada es brillante. Mis alas abiertas me ayuda a conservar el equilibrio. —¿Cómo le hiciste para ser tan grande? Digo, te pareces un poco a mi, pero eres gigante. — Las palabras directamente desde la admiración por lo majestuosa que es por su tamaño. No es que tenga un complejo, pero si yo fuese de su tamaño sería digno de adoración.
Entonces vi el pescado en su mano, claro pensé que ella había pagado por eso, ni pregunté sobre eso pero lo noté. —¿Eso te alcanza? Digo a mi me cuestan las raciones usuales. — Igual con una mujer tan grande estas conversaciones no están bien dimensionadas.
