28-10-2025, 07:38 AM
[personajeinvalido=2283]
-Yo soy Kayseira, Kay, pero…-¿Sabes cuando alguien quita el tapón de la bañera y de pronto se arma un remolino hacia abajo sin frenos? Pues eso, apenas me da tiempo a decir mi nombre a todos cuando tengo al gigante llorando desconsolada, al que el hombre llamado Jin, llama Thrym.
Entiendo sus lágrimas, su pena, más que nadie se lo que se siente y miro a Lan con algo de duda. No, no es algo que vaya a contarle aquí, es algo que se merece saber con calma, que le explique exactamente qué pasó.
De nuevo preocupándome más por los sentimientos del resto que de los míos, al parecer esto ya es un clásico.
Apagué el mechero en cuanto mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, guardándolo de vuelta en el bolsillo interior de la chaqueta, con su cremallera. Hablan de ver si ven algo raro en las paredes, y yo entiendo que no es una estructura natural porque sería demasiado conveniente.
Pero ver como salimos de esta tampoco es sencillo.
-¿Eh?
¿Qué cojones?
Alguien está soltando el discurso de su vida, maravilloso, sin duda es el momento de ponerse a soltar mierda por la boca. Cómo no va conmigo, ni me interesa demasiado, comienzo a caminar pegada a la pared, alejándome del señor del discurso, mientras busco alguna hendidura, algo.
Tal vez haya algo en la pared que indique cómo podemos salir de aquí.
Vale, tras andar unos seis metros pegada a la pared me detengo, mirando al hombre en cuestión con la cara hecha un cuadro…¿Me estás jodiendo que está dando un discurso sobre la belleza y el arte? Y yo aquí, como una gilipollas viendo si encuentro un puto boquete en la pared para explotarla o algo.
Increíble, maravilloso.
-A veces me maravilla la capacidad que tiene la gente de quererse a uno mismo.-Digo pestañeando con algo de sorpresa, mientras le hago un gesto a Lan para que se acerque, para seguir buscando algo en la pared. Es verdad que no le quito el ojo de encima al hombre extraño, por mucho que sus palabras sean cuanto más especiales, no me da una sensación inquietante.
Pero si es verdad que es el único que no se ha presentado ni mostrado amable, si no que ha soltado un discurso sobre lo genial que es y lo bueno que está. Entiendo el enfado de Giyuu, los humos están caldeados, pero necesita un poco más para interesarme. Y el otro hombre, el gigante, Kelvin, normal que beba, seguro era eso o darle una ostia con la mano abierta.
-La verdad es que yo prefiero salir de aquí, y si quieres entonces explicarme lo hermoso que eres, seguro que la vista mejora aun más a la luz de la luna llena.-Por decir algo, más que nada porque ahora mismo le compro a cualquiera que me rompa la pared de las narices.
-Yo soy Kayseira, Kay, pero…-¿Sabes cuando alguien quita el tapón de la bañera y de pronto se arma un remolino hacia abajo sin frenos? Pues eso, apenas me da tiempo a decir mi nombre a todos cuando tengo al gigante llorando desconsolada, al que el hombre llamado Jin, llama Thrym.
Entiendo sus lágrimas, su pena, más que nadie se lo que se siente y miro a Lan con algo de duda. No, no es algo que vaya a contarle aquí, es algo que se merece saber con calma, que le explique exactamente qué pasó.
De nuevo preocupándome más por los sentimientos del resto que de los míos, al parecer esto ya es un clásico.
Apagué el mechero en cuanto mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, guardándolo de vuelta en el bolsillo interior de la chaqueta, con su cremallera. Hablan de ver si ven algo raro en las paredes, y yo entiendo que no es una estructura natural porque sería demasiado conveniente.
Pero ver como salimos de esta tampoco es sencillo.
-¿Eh?
¿Qué cojones?
Alguien está soltando el discurso de su vida, maravilloso, sin duda es el momento de ponerse a soltar mierda por la boca. Cómo no va conmigo, ni me interesa demasiado, comienzo a caminar pegada a la pared, alejándome del señor del discurso, mientras busco alguna hendidura, algo.
Tal vez haya algo en la pared que indique cómo podemos salir de aquí.
Vale, tras andar unos seis metros pegada a la pared me detengo, mirando al hombre en cuestión con la cara hecha un cuadro…¿Me estás jodiendo que está dando un discurso sobre la belleza y el arte? Y yo aquí, como una gilipollas viendo si encuentro un puto boquete en la pared para explotarla o algo.
Increíble, maravilloso.
-A veces me maravilla la capacidad que tiene la gente de quererse a uno mismo.-Digo pestañeando con algo de sorpresa, mientras le hago un gesto a Lan para que se acerque, para seguir buscando algo en la pared. Es verdad que no le quito el ojo de encima al hombre extraño, por mucho que sus palabras sean cuanto más especiales, no me da una sensación inquietante.
Pero si es verdad que es el único que no se ha presentado ni mostrado amable, si no que ha soltado un discurso sobre lo genial que es y lo bueno que está. Entiendo el enfado de Giyuu, los humos están caldeados, pero necesita un poco más para interesarme. Y el otro hombre, el gigante, Kelvin, normal que beba, seguro era eso o darle una ostia con la mano abierta.
-La verdad es que yo prefiero salir de aquí, y si quieres entonces explicarme lo hermoso que eres, seguro que la vista mejora aun más a la luz de la luna llena.-Por decir algo, más que nada porque ahora mismo le compro a cualquiera que me rompa la pared de las narices.
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