¡Chip, Chop, Baby! - [Aventura T3, Presente Absoluto]
#1
Día 56 de Otoño,
11:34 A.M
Algún rincón de Little Garden


El sol caía pesado sobre la espesa selva que era aquel "pequeño jardín", como en su día bautizaron los colosales gigantes, un lugar donde los árboles se alzaban tan altos que sus copas se perdían entre las nubes y todo parecía haber crecido en consecuencia. El aire olía a savia fresca, barro húmedo y fruta madura caída ya de los árboles, los insectos zumbaban como un coro constante, y a lo lejos se escuchaban los rugidos graves de criaturas enormes, tan antiguas como el propio mundo.

Pero no eran los colosales monstruos habituales los protagonistas, o antagonistas, de esta historia.

Entre la hierba alta, tan alta que cubría por completo a nuestros dos amigos, sus figuras diminutas se abrían paso, saltando de hoja en hoja con una energía desbordante. Ellos eran Ocra Chip y Laded Chop, exploradores tontatta recién llegados a la isla, cada uno no mucho más grande que una manzana, y en aquella isla, apenas del tamaño de las briznas de césped del suelo. Iban cargados con mochilas tejidas con fibras vegetales y armas minúsculas que más bien parecían juguetes decorados o utensilios comunes. Uno de ellos, por ejemplo, portaba un arco que parecía tallado de una ramita y que disparaba mondadientes. El otro, vestía un par de guantes con un alambre de espino que a pesar de su delgadez se veía contundente en comparación, coronando su atuendo con un dedal que le hacía de yelmo de combate.

-¡Chop, Chop, mira eso! -Gritó Chip, señalando hacia una loma suave que sobresalía entre las flores gigantes, a unos trescientos metros, bañada por la luz del mediodía.

-¡Chip, Chip, lo veo, lo veo! ¡Es una colina perfecta para subir y ver toda la isla! -Respondió Chop, con un entusiasmo contagioso, corriendo sin pensarlo un instante.

La “colina” tenía forma extraña a todas luces, pues no era redondeada, y contaba con un color más pálido que el resto del entorno. Al acercarse, los tontatta notaron que la superficie no era de piedra ni tierra, sino algo más suave.

-¡Chip, Chip, esto es raro! Tiene como... ¿¡Piel!? -Dijo, confundido, el pequeño Chop, dándole un golpecito con su guante, que rebotó como si hubiese chocado contra una cuerda tensa.

-¡Chop, Chop, y mira esos montículos allí al frente! ¡Qué graciosos, si casi parecen dos pies gigantes! -Sin dejar de reír, el pequeño Chip corría de un extremo al otro observando la silueta de aquella extraña formación.

Subieron con su agilidad característica, resbalando a veces por la superficie cálida que olía vagamente a madera y cuero. A medida que escalaban, se dieron cuenta de que la “colina” tenía proporciones cada vez más extrañas. Unos pliegues regulares, una forma curvada, y al final, una gran extensión que terminaba en una... ¿Cabeza?

-¡Chop, Chop, mira eso! ¡Tiene nariz!

-¡Chip, Chip, y boca! ¡Y eso parecen unas gafas de sol! ¡Qué gracio...! -Antes de acabar su frase, un movimiento de sobra conocido por ambos los detuvo. Estaba respirando. No, incluso, se escuchaba el latido de un corazón. Entonces, lo supieron.

Se quedaron mudos por un instante, observando aquel rostro gigantesco y tranquilo que respiraba pausadamente. Los árboles cercanos se mecían con el ritmo de su pecho, y cada exhalación levantaba una brisa suave que hacía tambalear a los dos tontatta.

Pero aquello, lejos de amedrentar a nuestros pequeños amigos, los envalentonó aún más...

-¡Chip, Chip, debe ser un gigante dormido! ¡Un coloso de las historias antiguas!

-¡Chop, Chop, seguro que sí! ¡Y está dormido! ¡Debemos despertarlo y demostrarle que los tontatta no tememos a nadie por muy gigante que sea!

Sin pensarlo más, comenzaron a corretear sobre el cuerpo del coloso. Golpeaban la piel con sus diminutas armas sin intención de dañarlo sino de molestarlo, gritaban con todas sus fuerzas, e incluso uno de ellos intentó hacerlo desde el interior de sus oídos, internando casi por completo su desproporcionadamente grande cabeza y soltando un sonoro grito.

-¡Oye, gigante dormilón! ¡Despierta! -Gritó Chip, tan fuerte que acabó rojo del esfuerzo.

-¡Sí, sí, levántate! ¡No puedes dormir mientras los valientes exploradores tontatta te retan a un duelo! ¡No es justo! ¡No es divertido!

El sonido de sus voces se perdió entre los rugidos lejanos de la selva. Pero el gigante respiraba, eso era seguro. Y cada respiración era como una ola tibia que hacía vibrar el suelo a su alrededor.

En ese momento, el coloso, que no era sino un pobre individuo de algo más de unos cuatro metros de altura descansando plácidamente bajo el sol, finalmente hizo ademán de moverse. Abrió los ojos, encontrando sobre su torso a los dos pequeños héroes, o villanos, de nuestra historia. ¿Qué haría Ubbe ahora?




Off


Mensajes en este tema
¡Chip, Chop, Baby! - [Aventura T3, Presente Absoluto] - por Krysser - 28-10-2025, 03:44 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)