[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2]
#14
[personajeinvalido=2283]

El suelo aún olía a sal y muerte. Me hallaba hecho un ovillo, el cuerpo encorvado y las rodillas recogidas, los brazos cruzados sobre el pecho como si así pudiera contener el temblor que no me dejaba en paz. Sentía el frío de la piedra metiéndose por los poros, pero no era eso lo que me estremecía, sino la idea constante, la imagen repetida que mi mente no paraba de proyectar: sus rostros cayendo en la tormenta, las manos extendidas que no pude alcanzar.

Llorar siendo gigante es una experiencia que nadie quiere vivir. Las lágrimas no se sienten pequeñas, son mares, torrentes de agua salada que se mezclan con el polvo y la sangre. Ni siquiera recordaba que Jin seguía aferrado a mi barba, como una garrapata, hasta que su voz, tenue pero firme, me sacó un poco de esa oscuridad.

Ni siquiera respondí. No podía. El sonido de su voz era un eco que llegaba desde muy lejos, atravesando una pared de pena tan gruesa que casi no la entendía. Escuché cómo manipulaba el den den mushi, los clics de sus pequeños dedos y luego… el silencio. El silencio del aparato que no contestaba, el silencio que me perforó el pecho más que cualquier arma. “No hay respuesta”, fue lo último que le oí decir.

Golpeé el suelo con una mano, apenas con fuerza, pero el estruendo resonó por todo el pozo como un trueno subterráneo. Me cubrí el rostro con las manos y apreté los dientes. —No puede ser… no puede ser…— Repetía para mí mismo, hundido en esa culpa amarga. Ellos confiaron en mí. Yo tenía que haberlos protegido. Si tan solo… si tan solo hubiera sido más rápido, si hubiera tenido un agarre más firme, si no hubiera soltado la baranda. Todo giraba en mi cabeza como un torbellino.

Fue entonces cuando escuché esa voz.

Una voz afilada, teatral, con la arrogancia de alguien que se cree un dios y ve a los demás como insectos insignificantes parte de una creación mayor.
No la entendí al principio. Palabras como “belleza”, “perfección”, “ser superior” se mezclaban con el eco de mis pensamientos. Me costó creer que alguien estuviera hablando de sí mismo con tanta devoción en un lugar como este, rodeados de muerte y ruinas. Me llevé las manos a la cara, las aparté de golpe, y solo entonces giré la cabeza, aún tumbado sobre la tierra, para mirar al tipo que interrumpía mi duelo.

Ahí estaba.
Un hombrecillo extraño, de piel violácea pálida, con cuernos que parecían pulidos a mano y una sonrisa demasiado ancha para la situación. Caminaba con paso medido, casi danzando, como si esperara aplausos. Su cola tintineaba con anillos dorados. Su discurso se extendía como una obra de teatro: “La belleza es jerarquía natural… deberían sentirse honrados de contemplarme…”

No podía creerlo.
¿Honrados?
¿Honrados de qué? ¿De sobrevivir a una tormenta que había matado a decenas, quizá cientos, de inocentes? ¿De estar encerrados en un agujero sin cielo ni aire? ¿De compartir espacio con alguien tan ajeno al dolor que lo convertía en espectáculo?


—¿Por qué…?— Murmuré. —¿Por qué alguien diría eso ahora?—

No esperaba respuesta. Ni la buscaba.
Seguí mirándolo, tumbado aún, con los ojos hinchados y la respiración entrecortada. Por un instante pensé que todo era una alucinación, un producto del trauma, un eco deformado de mi cabeza rota. Pero no, él estaba allí. Se movía, hablaba, creía cada palabra que decía. Jin estaba a mi lado, pequeño, atento, pero yo solo podía pensar en lo absurdo de todo aquello: la tormenta, el naufragio, la muerte… y ahora esto, un bufón haciéndose pasar como un dios.

—…...No tienes idea de lo que pasó arriba, ¿verdad?— Murmuré al fin, con voz ronca, sin levantarme aún del suelo. Mis palabras salieron como un gruñido cansado. El tipo siguió sonriendo, inmutable, como si mis palabras fueran una corriente de aire que apenas le despeinaba el ego. Yo cerré los ojos, apreté los puños y sentí cómo el corazón me latía en las sienes. En mi interior algo oscilaba entre la rabia y la tristeza, una mezcla tan densa que apenas podía distinguir una de otra.

Me di la vuelta lentamente, quedando boca arriba sobre la tierra fría, mirando hacia lo que fuera que había sobre nosotros, quizá piedra, quizá oscuridad, y respiré hondo. No podía seguir llorando. No podía quedarme encogido mientras alguien usaba la tragedia como escenario para su vanidad. Pero tampoco tenía fuerzas para levantarme todavía.

Así que me quedé ahí, el pecho subiendo y bajando con lentitud, observando al hombrecillo desde la distancia con los ojos entrecerrados. Aún dolía, todo dolía, pero empecé a sentir cómo el temblor de mi cuerpo se volvía más firme, más enfocado. No era el momento de discutir belleza ni jerarquías. Era el momento de sobrevivir. Y si este tipo seguía hablando, bueno… tarde o temprano iba a tener que explicarle lo que significa el respeto a los caídos para los gigantes.


OFF


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 2] - por Thrym - 28-10-2025, 10:02 PM

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