28-10-2025, 11:46 PM
Fue una advertencia clara, para aquellos dispuestos a escucharla. Por desgracia, no parecía ser el caso de aquellos dos pequeños guerreros, que lejos de oír tus palabras, volvieron a centrar su atención en tu gesto, devolviéndolo al unísono.
En ese momento, aquella enorme masa poco antes confundida con una colina desapareció de su vista, golpeando a ambos con una velocidad endiablada y una colosal fuerza propia de las historias que se contaban sobre los gigantes, aunque este no fuera uno realmente.
-¡Chop, Chop, el gigante es duro...! -Vociferó el arquero, aparentemente dolorido tras haber recibido aquel golpe, del cual se repuso en el aire cayendo con elegancia. Había saltado al momento de sentir el impacto, poniendo algo de distancia entre ambos, consciente de la diferencia de fuerza existente.
-¡Chip, Chip, pero los Tontatta lo somos aún más! -Replicó su amigo, dándole ánimos. El luchador era más duro, y aunque había sentido algo de dolor, no se había amedrentado lo más mínimo por el aviso de Ubbe, nada más lejos. Estaba entusiasmado. -¡Chip, Chip, hay que hacerlo caer! ¡Hay que ponerlo a nuestra altura! -Incluso de rodillas, aquel "gigante" aún sería diez veces más alto que ellos dos. Sin embargo, casi parecía algo más metafórico que con sentido figurado, y Chip asintió al momento entendiendo el sentimiento.
-¡Chop, Chop, eso es! ¡Que no nos mire por encima del hombro! -Aunque aquello era algo ridículamente imposible de conseguir, ambos tenían claro que iban a intentarlo con todas sus fuerzas. Asintieron al unísono, separándose como dos rayos de luz fugaces, desapareciendo de la vista del gigante.
Un instante después, su rodilla sentiría un ligero impacto, seguido de otro increíblemente fuerte en la parte posterior. Habían sido dos puñetazos, podría reconocer el primero con la misma fuerza que el que Chop le había lanzado antes, pero aquel segundo parecía muchísimo más pesado. Un golpe con toda la fuerza conjunta del pequeño, sin duda.
Del mismo modo, a la altura de la otra rodilla, sentiría cómo una primera flecha, por llamar de algún modo a aquellos mondadientes afilados, se clavaba con fuerza. Pero nada comparado a cómo una segunda flecha impactaba de nuevo con mucha más fuerza en la parte posterior de su rodilla derecha, habiendo recibido casi al unísono ambos ataques de los pequeños en sendas fosas poplíteas, buscando sin duda hacer caer al gigante.
No pensaban rendirse, no sin demostrar que aquellos pequeños guerreros eran realmente formidables, verdaderamente grandes.
En ese momento, aquella enorme masa poco antes confundida con una colina desapareció de su vista, golpeando a ambos con una velocidad endiablada y una colosal fuerza propia de las historias que se contaban sobre los gigantes, aunque este no fuera uno realmente.
-¡Chop, Chop, el gigante es duro...! -Vociferó el arquero, aparentemente dolorido tras haber recibido aquel golpe, del cual se repuso en el aire cayendo con elegancia. Había saltado al momento de sentir el impacto, poniendo algo de distancia entre ambos, consciente de la diferencia de fuerza existente.
-¡Chip, Chip, pero los Tontatta lo somos aún más! -Replicó su amigo, dándole ánimos. El luchador era más duro, y aunque había sentido algo de dolor, no se había amedrentado lo más mínimo por el aviso de Ubbe, nada más lejos. Estaba entusiasmado. -¡Chip, Chip, hay que hacerlo caer! ¡Hay que ponerlo a nuestra altura! -Incluso de rodillas, aquel "gigante" aún sería diez veces más alto que ellos dos. Sin embargo, casi parecía algo más metafórico que con sentido figurado, y Chip asintió al momento entendiendo el sentimiento.
-¡Chop, Chop, eso es! ¡Que no nos mire por encima del hombro! -Aunque aquello era algo ridículamente imposible de conseguir, ambos tenían claro que iban a intentarlo con todas sus fuerzas. Asintieron al unísono, separándose como dos rayos de luz fugaces, desapareciendo de la vista del gigante.
Un instante después, su rodilla sentiría un ligero impacto, seguido de otro increíblemente fuerte en la parte posterior. Habían sido dos puñetazos, podría reconocer el primero con la misma fuerza que el que Chop le había lanzado antes, pero aquel segundo parecía muchísimo más pesado. Un golpe con toda la fuerza conjunta del pequeño, sin duda.
Del mismo modo, a la altura de la otra rodilla, sentiría cómo una primera flecha, por llamar de algún modo a aquellos mondadientes afilados, se clavaba con fuerza. Pero nada comparado a cómo una segunda flecha impactaba de nuevo con mucha más fuerza en la parte posterior de su rodilla derecha, habiendo recibido casi al unísono ambos ataques de los pequeños en sendas fosas poplíteas, buscando sin duda hacer caer al gigante.
No pensaban rendirse, no sin demostrar que aquellos pequeños guerreros eran realmente formidables, verdaderamente grandes.
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