¡Chip, Chop, Baby! - [Aventura T3, Presente Absoluto]
#13
La nube de polvo todavía flotaba cuando Ubbe, con la calma de quien mide cada paso, avanzó directo con un salto hacia donde había creído ver a Chip. Sin darse cuenta, su bota enorme pisó justo la trampa que el arquero había colocado en una línea estrecha entre él y el tontatta. Al contacto, la película que ocultaba el engaño se rompió con un sonido profundo y un quejido llenó el bosque. La bota se hundió un poco, y las pequeñas agujas de madera se clavaron en la suela del pie del buccaner. Por un instante parecía que aquello lo frenaría, pero apenas sí sintió nada.

La masa de músculo que tenía delante no era fácil de inmovilizar. Ubbe torció la cadera, clavó la otra bota en la tierra y, con un movimiento colosal, arrancó la pierna hacia adelante como si de una palanca se tratara. El pegote de tierra con alguna pequeña gota de sangre lanzó un chorro marrón a su alrededor y parte de la tierra y las hojas de la cubierta permanecieron pegadas al talón, pero la inercia del gigante era demasiada.

El puño cayó. Buscó a Chip entre la nube, y lo encontró. El arquero permanecía aun de pie, magullado, con el arco temblando en las manos, y allí, el golpe lo encontró de lleno. Sonó un impacto pesado que hizo vibrar las hojas, y el pequeño cuerpo salió disparado como una muñeca rota. Voló un par de metros metros, pues ya no le quedaban fuerzas para oponerse al desplazamiento y la inercia, y rebotó contra un tronco, quedando tendido boca arriba sobre la hojarasca, respirando con sacudidas lentas que decían más de su agotamiento que del dolor que seguro sentía. Sus ojos permanecían entreabiertos, como si se negara a cerrarlos, pero incluso al parpadear parecía que le costaba enfocar.

La trampa no había evitado el impacto, solo había añadido barro y resina al espectáculo, junto con algo más de furia gigante desmedida. Ubbe clavó la mirada un segundo en la figura caída, como comprobando que no fuera un movimiento tramposo, y luego retiró lo que quedaba de la trampa de la bota con una simple zancada, dejándola en el suelo.

Dentro del puño, Chop notó el movimiento, así como los músculos del gigante tensándose, una rotación, la sensación de que el mundo le golpeaba desde fuera aún estando ahí dentro. El puño lo zarandeó de nuevo, la oscuridad le latía en los oídos. Cada inhalación era un esfuerzo que le dolía en las costillas. Escuchó el golpe que dejó a Chip en el suelo y, por pura fuerza, volvió a apretar los dientes y a morder hasta que el sabor a hierro le llenó la boca. Pero el oxígeno se le iba, la presión no cedía, y su cuerpo ya no respondía con la misma rabia de antes.

En el claro, el silencio se hizo más pesado. Chip, tendido, notó como la fuerza le abandonaba en oleadas constantes. El latido en las sienes, el pulso lento, la respiración agitada. Sabía suficiente medicina para entender que había alcanzado su límite.

Entonces, las palabras del gigante alcanzaron esta vez al pequeño tontatta en lugar de sus golpes. Aquel enorme y poderoso adversario los estaba elogiando, los estaba reconociendo como formidables guerreros. ¿Qué más podían desear dos pequeños exploradores sino aquello? 

Su vista se nubló por momentos. Respiró hondo una vez, buscando aire, y entonces habló, con la voz rota y firme a la vez.

-¡Chop, Chop… Lo siento...! -Murmuró, con cada palabra costándole trabajo, hablando con su amigo. -¡Me rindo… Me rindo, baby! -Casi con congoja en su tono, el pequeño finalmente había asumido lo inevitable.

Dentro del puño, el gruñido de Chop fue apenas un hilo. Sus manos intentaron aún encontrar un hueco, pero la presión ya no le permitía moverse con la violencia de antes. Sus ojos se humedecieron al oír a su amigo, y entendió lo que los dos sabían desde que habían sentido el verdadero poder del gigante. Seguir luchando era lo mismo que pedir la muerte.

-¡Chip, Chip… No tienes que disculparte... Ha sido culpa mía! ¡Me cogió y no pude protegerte como siempre hago! -Jadeó Chop con voz débil. -¡Me rindo…! ¡Nos rendimos, baby! ¡Suéltame y no lucharemos más!

Hubo un silencio absoluto, luego el leve crujido de la piel al acomodarse en la mano. Ubbe notó la rendición en la voz de Chip y el cansancio que desprendía. Miró al puño donde el pequeño se aferraba, y por un largo segundo la dureza de su rostro se suavizó como una roca mojada. Con un movimiento controlado, inclinado el cuerpo, abrió los dedos con cuidado y dejó caer a Chop sobre la hojarasca, lo más delicado que podía ser aquel gigante en ese gesto.

Chop salió expulsado entre hojas, tosió y vomitó un poco de sangre. Tenía la cara más pálida de lo habitual, las costillas subiendo y bajando con dificultad con jadeos por recuperar el aire. Miró a Chip en el suelo, éste le devolvió la mirada con ojos vidriosos pero serenos, y ambos, sin más palabras grandilocuentes, asintieron.

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RE: ¡Chip, Chop, Baby! - [Aventura T3, Presente Absoluto] - por Krysser - 28-10-2025, 11:59 PM

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