29-10-2025, 03:04 AM
El reencuentro con Ubbe es de otro mundo. La conexión entre ambos es casi mística. No hay jerarquías ni mandos, solo dos colosos de la raza más poderosa de la Tierra con ganas de causar el mayor desastre posible y pasarlo bien. Una locura, si me preguntas.
Con todo dicho, empieza nuestra nueva travesía por el ancho mar, siguiendo la corriente que nos guía por la Gran Line. No sé cual es nuestro siguiente destino, pero la isla que veamos, la isla donde atacaremos. Musashi puede estar en cualquier lugar, esperando. No puedo fallar a mi palabra, he de encontrarlo. Y en el proceso, crecer mi leyenda con sangre y caos.
Es hora de dirigir este chisme, no hay tiempo que perder. Cuando Ubbe alza el ancla a peso muerto, me voy corriendo al timón. -Lanza un cabo por la amura de estribor y baja a empujar desde la popa hacia atrás para mover esto. Yo coordino la dirección desde aquí.- le sugiero a mi pana. Su tarea es la más dura. Bajar y empujar un navío para ayudar a meterlo mar adentro mientras el viento acompaña. Lo haría yo, pero él no sabe manejar uno de estos y yo sí. Haber estudiado.
Empujados a mar abierto y con Ubbe de nuevo, me voy hacia la vela del mástil mayor. Desato el nudo de la vela mayor y esta cae a plomo. El viento impacta contra ella y la curva, empujando la embarcación a toda mecha. Rehago el nudo y marcho de nuevo al timón. -Pillamos buen viento compañero, esto nos ahorrará días de viaje. ¡Jarul Jul Jul Jul...!- me río con el deseo de nuevas aventuras, mientras miro al horizonte. Con delicadeza, coloco el Log Pose sobre la mesa auxiliar que tengo a la vera del timón, junto al Den Den Mushi, por si suena. Con la brújula apuntando al infinito, sigo la senda marcada que me conduce al horizonte. -Pilla algo de la bodega y cocina algo guapo. Yo manejo esto en la dirección que toca. No por nada, sino porque como lo tenga que hacer yo, capaz y nos envenenamos. ¡Jarul Jul Jul Jul...!- me descojono con la simple idea de preparar algo que pueda tener buen gusto. -¡Ah, por cierto! El camarote de la derecha es el tuyo. Para ti todo todito. Puedes hacer lo que quieras con él y en él.-
Llevamos capaz un par de días navegando. Se manejar el barco, pero tampoco voy contando los días. Me encuentro descansando en el camarote, atento al Log Pose por si Veðrfölnir vira lo más mínimo, corregir el trayecto. En la pared, una gran bandera púrpura con un Sol llameante en el centro. Un vestigio de aquellos que me dió un título en el mar. En mis manos, unas pinzas artesanales agarrando un pezado de cascarón roto de dinosaurio con adhesivo por los bordes. Con precisión quirúrgica, los voy enganchando para reconstruir el huevo y tenerlo como una figura de artesanía única y la prueba de que estuvimos peleando contra verdaderos dinosaurios. El más mínimo error y podría cargarme la pieza.
Un grito interrumpe la sesión de manualidades. Un grito grave que proviene desde las alturas. Un grito que asegura ver tierra a lo lejos. Salgo del camarote a toda prisa, dejando a medias el proyecto ArtAtakk y veo a Ubbe subido en la cofa del mástil de popa. En efecto, tierra a la vista. Tierras nevadas, para ser exactos. Desde aquí se ven las altas montañas nevadas, todas envueltas en una neblina de nubes que parecen tormentas de nieve. He oído de este lugar antes. Los compañeros de mi padre decían que en La Gran Linea había un lugar que les recordaba a su hogar, un sitio donde jubilarse y sentirse como en casa, pero alejados de sus mujeres. La isla de Drum y su eterno invierno.
-Ubbe, baja y empieza a subir las velas.- ordeno mientras empiezo a colaborar en la tarea y recojo con la cuerda la vela del mástil mayor. -¿Sientes ese frío? Si nos alcanza con las velas bajadas, nos empujará a tomar por culo.- Con la vela subida, corro raudo al timón para enfrentar los vientos gélidos que cada vez están más presentes. -¡Hemos llegado a destino, camarada!- grito mientras manejo con firmeza. -Engancha algo de abrigo y prepara tus cosas, porque vamos a atracar en la archiconocida tierra de las nieves, la Isla de Drum.-
Con todo dicho, empieza nuestra nueva travesía por el ancho mar, siguiendo la corriente que nos guía por la Gran Line. No sé cual es nuestro siguiente destino, pero la isla que veamos, la isla donde atacaremos. Musashi puede estar en cualquier lugar, esperando. No puedo fallar a mi palabra, he de encontrarlo. Y en el proceso, crecer mi leyenda con sangre y caos.
Es hora de dirigir este chisme, no hay tiempo que perder. Cuando Ubbe alza el ancla a peso muerto, me voy corriendo al timón. -Lanza un cabo por la amura de estribor y baja a empujar desde la popa hacia atrás para mover esto. Yo coordino la dirección desde aquí.- le sugiero a mi pana. Su tarea es la más dura. Bajar y empujar un navío para ayudar a meterlo mar adentro mientras el viento acompaña. Lo haría yo, pero él no sabe manejar uno de estos y yo sí. Haber estudiado.
Empujados a mar abierto y con Ubbe de nuevo, me voy hacia la vela del mástil mayor. Desato el nudo de la vela mayor y esta cae a plomo. El viento impacta contra ella y la curva, empujando la embarcación a toda mecha. Rehago el nudo y marcho de nuevo al timón. -Pillamos buen viento compañero, esto nos ahorrará días de viaje. ¡Jarul Jul Jul Jul...!- me río con el deseo de nuevas aventuras, mientras miro al horizonte. Con delicadeza, coloco el Log Pose sobre la mesa auxiliar que tengo a la vera del timón, junto al Den Den Mushi, por si suena. Con la brújula apuntando al infinito, sigo la senda marcada que me conduce al horizonte. -Pilla algo de la bodega y cocina algo guapo. Yo manejo esto en la dirección que toca. No por nada, sino porque como lo tenga que hacer yo, capaz y nos envenenamos. ¡Jarul Jul Jul Jul...!- me descojono con la simple idea de preparar algo que pueda tener buen gusto. -¡Ah, por cierto! El camarote de la derecha es el tuyo. Para ti todo todito. Puedes hacer lo que quieras con él y en él.-
Llevamos capaz un par de días navegando. Se manejar el barco, pero tampoco voy contando los días. Me encuentro descansando en el camarote, atento al Log Pose por si Veðrfölnir vira lo más mínimo, corregir el trayecto. En la pared, una gran bandera púrpura con un Sol llameante en el centro. Un vestigio de aquellos que me dió un título en el mar. En mis manos, unas pinzas artesanales agarrando un pezado de cascarón roto de dinosaurio con adhesivo por los bordes. Con precisión quirúrgica, los voy enganchando para reconstruir el huevo y tenerlo como una figura de artesanía única y la prueba de que estuvimos peleando contra verdaderos dinosaurios. El más mínimo error y podría cargarme la pieza.
Un grito interrumpe la sesión de manualidades. Un grito grave que proviene desde las alturas. Un grito que asegura ver tierra a lo lejos. Salgo del camarote a toda prisa, dejando a medias el proyecto ArtAtakk y veo a Ubbe subido en la cofa del mástil de popa. En efecto, tierra a la vista. Tierras nevadas, para ser exactos. Desde aquí se ven las altas montañas nevadas, todas envueltas en una neblina de nubes que parecen tormentas de nieve. He oído de este lugar antes. Los compañeros de mi padre decían que en La Gran Linea había un lugar que les recordaba a su hogar, un sitio donde jubilarse y sentirse como en casa, pero alejados de sus mujeres. La isla de Drum y su eterno invierno.
-Ubbe, baja y empieza a subir las velas.- ordeno mientras empiezo a colaborar en la tarea y recojo con la cuerda la vela del mástil mayor. -¿Sientes ese frío? Si nos alcanza con las velas bajadas, nos empujará a tomar por culo.- Con la vela subida, corro raudo al timón para enfrentar los vientos gélidos que cada vez están más presentes. -¡Hemos llegado a destino, camarada!- grito mientras manejo con firmeza. -Engancha algo de abrigo y prepara tus cosas, porque vamos a atracar en la archiconocida tierra de las nieves, la Isla de Drum.-
Continuará...
Datos de interés

![[Imagen: gVpMC8b.jpeg]](https://i.imgur.com/gVpMC8b.jpeg)