Festival Furioso - [Aventura T2, Presente Absoluto]
#7
El rugido del oso resonó entre las llamas, ahogando los gritos de los aldeanos, tan violento que incluso uno de aquellos valientes héroes no pudo evitar escapar. Solo restaban cinco, y acababa de comenzar.

La bestia, de pelaje chamuscado y ojos inyectados en sangre, avanzó pesadamente hacia los restos humeantes de los puestos. Su hocico olfateó el aire cargado de ceniza y sake, y allí lo vio, en la distancia. Ryota, de pie, sosteniendo un trozo de carne con ambas manos como si ofreciera un banquete.

El animal bajó el cuerpo, tensando los músculos bajo su gruesa capa de pelo. Su respiración era un bramido profundo, húmedo, como el eco de una tormenta a punto de desatarse. El suelo tembló bajo sus pasos mientras se acercaba, levantando polvo en cada pisada pesada, mientras el calor del incendio dibujaba un resplandor rojizo sobre su silueta descomunal.

Por un instante, el tiempo pareció detenerse. La carne chisporroteó en las manos del castaño, el fuego crepitó a su alrededor, y el silencio fue roto únicamente por el gruñido del oso. Estaba tan cerca, menos de cinco metros los separaban, Ryota incluso pudo sentir el hedor a sangre y tierra húmeda que emanaba de sus fauces, aunque solo dios sabía lo que en su cabeza significaría aquello.

Pero, entonces, un silbido cortó el aire.

La flecha de Runin se elevó, ardiente como una centella, e impactó con un golpe seco en el rostro del animal, justo por encima del ojo. Sin embargo no hubo queja alguna, ni mueca de dolor. La bestia no retrocedió, sino que continuó avanzando sacudiendo la cabeza con violencia, como queriendo quitarse al molesto insecto que le perturbara. No hubo daño, pero sí ira.

La mirada del oso se alzó hacia la arquera. Por un instante, su odio pareció concentrarse en ella, su pecho subía y bajaba con furia, y cada resoplido lanzaba un chorro de vapor. Dio un paso firme y medido, tensando el cuerpo para lanzarse en un salto violento, pero entonces, algo más captó su atención desde el otro extremo.

En aquel lugar, Heras se elevaba en el aire, con sus alas extendidas entre el humo, alejando del fuego a la muchacha de cabellos color aqua. El brillo del incendio se reflejaba en sus plumas como brasas danzantes, y aquel movimiento bastó para redirigir el instinto asesino de la criatura.

El oso giró bruscamente, clavando sus garras en el suelo ennegrecido. Su cuerpo se arqueó, los músculos se tensaron, y en un salto descomunal, una masa de casi quinientos kilos de furia se lanzó hacia el Lunarian.

El aire se partió con el rugido de la bestia.

En un abrir y cerrar de ojos, Heras apenas tuvo tiempo de sentir el viento quebrarse a su alrededor antes de que la sombra del oso lo cubriera por completo. El zarpazo descendió como una guadaña, una embestida brutal que pretendía arrancarlo del cielo. Las llamas se alzaron con el impacto, y el festival, una vez más, tembló bajo el rugido del coloso.

Off


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RE: Festival Furioso - [Aventura T2, Presente Absoluto] - por Krysser - 29-10-2025, 09:13 PM

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