30-10-2025, 04:15 PM
Sus pisadas llenaron de densidad el ambiente, la primera hizo el efecto desesperante que buscaba, una negación se había escapado de aquella cabeza tan inteligente como lo era aquel ser de leyenda que tras eso comenzó a moverse hacia Amaro que sin acritud alguna en fijarse en él pisó una segunda caja mientras seguía profiriendo aquella risotada tan característica de él, la nobleza le hizo extender un pescado hasta el hombre que ahora tenía fuerzas suficientes para destrozar cajas que en teoría salvarían a muchos.
Kurokokoko... Se paró un segundo para mirar con su negruzca mirada al hombre que le cuadriplicaba el tamaño, entonces se lanzó cubriendo toda distancia posible haciendo en efecto un escudo contra el que impactó la pierna de Amaro, este esbozó una sonrisa mientras notaba la mano apartándolo, no importaba los suministros se expedían bajo una necesidad de demanda, haber como explicaba ahora el marine que no tenían medicamentos para todos... No importa mi querido gigante, ve, lleva esa caja, no sería tan estúpido como para gastar mis energías en la tundra peleando con un ser como tú, pero quiero ver la cara de esos aldeanos cuando vean que no se puede confiar en ustedes, que habeis entregado menos de lo prometido... comenzó a caminar manteniendo una distancia de unos seis metros del gigante, distancia que sin duda este podría acortar si quisiera en tiempo escaso, pero era meramente para no llevar aquello a una pelea, aun así Amaro se mantenía alerta por si acaso.
Mi excelentísimo enfermero de la marina, o médico o cocinero, lo que seas... Amaro se giró, llevaba un cacho de madera en la mano el cual se acercó a la boca para masticarlo, haciendo una pasta de madera en su boca que tragó mientras miraba la figura del gigante y la del marine que parecía recuperar la consciencia Espero ver como niegas medicamentos a personas que lo necesitan ¿Como vas a elegir al más necesitado? Y lo que es mejor... ¿Cómo vas a explicar a tus superiores que un hombre se adentró solo en la tundra para romper tus cajas? ... Nos vemos gigante listillo , te prometo que seguiré tus viajes de cerca... Los marines tendían a coger fama si crecían en la propia institución, seguramente tarde o temprano acabaría volviendo a leer o ver algo sobre él, un poquito de caos en su vida no le vendría mal para abrir aquella coraza que quería autoimponerse, mientras caminaba para irse tosió una bola de pelo blanco y comenzó a saludar con la mano mientras se iba.
Kurokokoko... Se paró un segundo para mirar con su negruzca mirada al hombre que le cuadriplicaba el tamaño, entonces se lanzó cubriendo toda distancia posible haciendo en efecto un escudo contra el que impactó la pierna de Amaro, este esbozó una sonrisa mientras notaba la mano apartándolo, no importaba los suministros se expedían bajo una necesidad de demanda, haber como explicaba ahora el marine que no tenían medicamentos para todos... No importa mi querido gigante, ve, lleva esa caja, no sería tan estúpido como para gastar mis energías en la tundra peleando con un ser como tú, pero quiero ver la cara de esos aldeanos cuando vean que no se puede confiar en ustedes, que habeis entregado menos de lo prometido... comenzó a caminar manteniendo una distancia de unos seis metros del gigante, distancia que sin duda este podría acortar si quisiera en tiempo escaso, pero era meramente para no llevar aquello a una pelea, aun así Amaro se mantenía alerta por si acaso.
Mi excelentísimo enfermero de la marina, o médico o cocinero, lo que seas... Amaro se giró, llevaba un cacho de madera en la mano el cual se acercó a la boca para masticarlo, haciendo una pasta de madera en su boca que tragó mientras miraba la figura del gigante y la del marine que parecía recuperar la consciencia Espero ver como niegas medicamentos a personas que lo necesitan ¿Como vas a elegir al más necesitado? Y lo que es mejor... ¿Cómo vas a explicar a tus superiores que un hombre se adentró solo en la tundra para romper tus cajas? ... Nos vemos gigante listillo , te prometo que seguiré tus viajes de cerca... Los marines tendían a coger fama si crecían en la propia institución, seguramente tarde o temprano acabaría volviendo a leer o ver algo sobre él, un poquito de caos en su vida no le vendría mal para abrir aquella coraza que quería autoimponerse, mientras caminaba para irse tosió una bola de pelo blanco y comenzó a saludar con la mano mientras se iba.
