31-10-2025, 04:15 PM
[personajeinvalido=2283]
La noche había caído sobre la Isla de Samba. El habitual bullicio de las primeras horas nocturnas había ido decayendo, y ahora en el puerto donde el Royal Quiver estaba fondeado reinaba una placentera calma, rota solo por los leves bandazos que daban las olas contra los cascos de las naves.
Sin embargo, dos figuras inmoviles se hallaban a pocos metros la una de la otra, de pie sobre las tablas que formaban los apeaderos del muelle.
Kibai sonrió a Moja, a la vez que soltaba los broches de su capa, dejándo que esta callese al suelo y acababa de aplicar a Raimei una capa de resina diseñada para proteger el filo y que el arma fuese menos letal, pero igualmente utilizable.
"Vale" dijo mirando hacia Moja. "Entonces, nada de golpes letales, y nada de huesos rotos, o los contramaestres nos echarán un buen rapapolvo" soltó con una sonrisa.
Acto seguido, hizo un par de molinetes con Raimei para asegurarse de que conservaba el equilibrio y dirigió la punta hacia su compañero.
"Vamos allá."
Arrancando astillas de madera con el impulso, el mink se lanzó hacia su compañero, apuntando hacia su clavícula dderecha con un tajo vertical descendente.
La noche había caído sobre la Isla de Samba. El habitual bullicio de las primeras horas nocturnas había ido decayendo, y ahora en el puerto donde el Royal Quiver estaba fondeado reinaba una placentera calma, rota solo por los leves bandazos que daban las olas contra los cascos de las naves.
Sin embargo, dos figuras inmoviles se hallaban a pocos metros la una de la otra, de pie sobre las tablas que formaban los apeaderos del muelle.
Kibai sonrió a Moja, a la vez que soltaba los broches de su capa, dejándo que esta callese al suelo y acababa de aplicar a Raimei una capa de resina diseñada para proteger el filo y que el arma fuese menos letal, pero igualmente utilizable.
"Vale" dijo mirando hacia Moja. "Entonces, nada de golpes letales, y nada de huesos rotos, o los contramaestres nos echarán un buen rapapolvo" soltó con una sonrisa.
Acto seguido, hizo un par de molinetes con Raimei para asegurarse de que conservaba el equilibrio y dirigió la punta hacia su compañero.
"Vamos allá."
Arrancando astillas de madera con el impulso, el mink se lanzó hacia su compañero, apuntando hacia su clavícula dderecha con un tajo vertical descendente.
Bélico

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