01-11-2025, 06:53 PM
La noticia al joven marine le sorprendió a mal. Llevaba en esta isla toda su vida y nunca nadie se había quejado de la gran labor de los pescadores. Estaban bien pagados y tenían buenas condiciones. Bueno, las condiciones que permitía el mar. Pero su labor era respetada y se trataba de gente honrada. Esta isla vivía de la pesca. Eran los héroes de Baterilla. Muchos amigos de su familia eran pescadores y de sus bocas nunca había salido ningún tipo de queja. Era una profesión que se enseñaba de padres a hijos y que toda la isla agradecía. ¡Si hasta tenían una festividad por y para ellos! ¿Qué era eso de disturbios por parte de los pescadores? No conseguía entenderlo—. Esto no puede ser... Hubieran dicho algo... ¿Así como así? Aquí hay gato encerrado...
Se reunió con sus compañeros después de leer en el tablón la misión que se le había encomendado. Trabajaría con sus compañeros Juan Sebastián y Develio, aquel par tan curioso que le había generado tanta simpatía. El cangrejo y el gigante sin duda se habían convertido en pilares fundamentales para Akira dentro del cuerpo. Nunca antes se había interesado por sus compañeros, le aburrían sus conversaciones monotema, pero aquel par... Estaban hechos de otra carne. Uno de ellos literalmente. La simpatía del pincitas y los análisis del médico habían calado en su pequeño corazón como un cálido abrazo. Era feliz y se sentía motivado a crecer como marine. Y esta misión era una oportunidad perfecta. Ya no solo para demostrar sus capacidades, sino también para dejar huella con su pequeño grupo de amigos, destinado a cosas importantes.
La llamada de Juan Sebastián tanto a él como a Develio hizo que rápidamente encaminaran la marcha hasta el punto de encuentro con una supuesta cazadora de recompensas, que sería quien les ayudaría a llevar a cabo la misión. A Akira le resultó curioso. La Marina colaborando con mercenarios a sueldo. ¿Acaso eran tan débiles todavía que necesitaban ayuda externa y no molestar a ninguno de sus superiores? ¿O era que aquella cazadora conocía de primera mano el motivo de aquellas revueltas?
Enseguida se presentó aquella cazadora. Una criatura con orejas de caballo y colores grises. Se acordó rápidamente de ella, ya habían coincidido antes—. Anda, que casualidad... Un placer volver a encontrarme contigo Cinder, para lo que necesites —respondió con una leve reverencia expresando respeto. Se acordaba de aquella chica de cabello gris. Por otro lado, Akira pareció adoptar otra personalidad. Ahora estaba trabajando, debía ponerse serio. Aquel muchacho bromista y sarcástico necesitaba reunir información antes de poder actuar de nuevo con esa alegre rebeldía. Escuchó a su compañero Develio con determinación.
—Coincido con mi compañero, y añadir también que los pescadores en esta isla son tratados con respeto, tienen buenas condiciones y se sienten orgullosos de zarpar cada mañana en busca del mejor género que ofrecer en nuestros mercados. Este problema no nace de las inquietudes de los pescadores locales, hay algo más y pongo la mano en el fuego.
Se reunió con sus compañeros después de leer en el tablón la misión que se le había encomendado. Trabajaría con sus compañeros Juan Sebastián y Develio, aquel par tan curioso que le había generado tanta simpatía. El cangrejo y el gigante sin duda se habían convertido en pilares fundamentales para Akira dentro del cuerpo. Nunca antes se había interesado por sus compañeros, le aburrían sus conversaciones monotema, pero aquel par... Estaban hechos de otra carne. Uno de ellos literalmente. La simpatía del pincitas y los análisis del médico habían calado en su pequeño corazón como un cálido abrazo. Era feliz y se sentía motivado a crecer como marine. Y esta misión era una oportunidad perfecta. Ya no solo para demostrar sus capacidades, sino también para dejar huella con su pequeño grupo de amigos, destinado a cosas importantes.
La llamada de Juan Sebastián tanto a él como a Develio hizo que rápidamente encaminaran la marcha hasta el punto de encuentro con una supuesta cazadora de recompensas, que sería quien les ayudaría a llevar a cabo la misión. A Akira le resultó curioso. La Marina colaborando con mercenarios a sueldo. ¿Acaso eran tan débiles todavía que necesitaban ayuda externa y no molestar a ninguno de sus superiores? ¿O era que aquella cazadora conocía de primera mano el motivo de aquellas revueltas?
Enseguida se presentó aquella cazadora. Una criatura con orejas de caballo y colores grises. Se acordó rápidamente de ella, ya habían coincidido antes—. Anda, que casualidad... Un placer volver a encontrarme contigo Cinder, para lo que necesites —respondió con una leve reverencia expresando respeto. Se acordaba de aquella chica de cabello gris. Por otro lado, Akira pareció adoptar otra personalidad. Ahora estaba trabajando, debía ponerse serio. Aquel muchacho bromista y sarcástico necesitaba reunir información antes de poder actuar de nuevo con esa alegre rebeldía. Escuchó a su compañero Develio con determinación.
—Coincido con mi compañero, y añadir también que los pescadores en esta isla son tratados con respeto, tienen buenas condiciones y se sienten orgullosos de zarpar cada mañana en busca del mejor género que ofrecer en nuestros mercados. Este problema no nace de las inquietudes de los pescadores locales, hay algo más y pongo la mano en el fuego.

