02-11-2025, 04:14 AM
Estaba estacionada en Baterilla por el momento, era un lugar mas o menos tranquilo, lo suficiente como para poder atrapar ciertos delincuentes y quitarles ir el dinero a la vez que les daba una paliza, de cierta forma, haciéndole un favor a la gente al deshacerse de aquellas personas molestas por ellos, antes de que cualquiera tenga que preocuparse y llamar a los marines por un asunto tan insignificante, además, nadie les importaba si le quitaba el dinero a unos delincuentes y lo usaba para su conveniencia para comprar un poco de comida, razón por la cual estaba comenzando a prestar atención lo que decían las personas.
En ese momento estaba comiendo una zanahoria que compro en el mercado, caminando por los barrios bajos del pueblo, intentando encontrar a su próxima victi-Que diga, a la gente que tiene que detener antes de que lastime mas personas, aun así, mientras caminaba, su mirada se desviaba hacia algunos niños que estaban comiendo de la basura y intentando robar a las personas, sin embargo, ella misma no los detuvo, mas que nada porque ella también había experimentado lo mismo, el vivir en las calles sin nadie con quien contar, sobreviviendo de sobras o de basura, si no tuviera un estomago tan resistente como el suyo, pudo haber muerto por infección alimentaria.
De hecho, de vez en cuando aun tenia que recoger algunos ingredientes que eran nada mas que sobras, pero, con lo que pudo aprender cocinando en Isla Karate, al menos podía hacer que el sabor fuera mucho mejor que antes, cocinando con nada mas que sobras y si se sentía generosa, incluso compartía un poco de su comida con otras personas que también viven en las calles. Estaba terminando su zanahoria, para continuar explorando hasta que escucho una conversación de los niños a su alrededor.
Normalmente no era una persona chismosa, pero, cuando escucho que al parecer una persona sospechosa estaba intentando atraer niños a los muelles, supo que no podía quedarse quieta, además, seguramente alguien así valga algo de dinero, ¿Verdad? Estaba bien arriesgarse un poco. Con esa intención se acerco a los niños sentándose cerca de ellos-Disculpen, pero, ¿Estaban diciendo que alguien quería traerlos a los muelles?-los pequeños se mostraron recelosos al principio, inseguros de confiar en ella, pero, después de compartir un poco de su experiencia y darles un poco de comida, accedieron a contarle lo que estaba sucediendo.
Al parecer un hombre misterioso y sospechoso había comenzado a acercarse a ellos y a otros niños de la zona para llevarlos a algún lado, haciendo promesas de pasarla bien y demás, algunos niños pobres de otros barrios incluso estaban pensando en aceptar y ir a los muelles, mientras que aquellos con padres ya sabían sobre no acercarse a extraños. Después de escuchar el relato, les recomendó que no se acercaran a los muelles, ella misma se iba a encargar de investigar y por mientras, los niños de los barrios bajos tenían que mantenerse escondidos. Seguramente el mejor lugar para investigar sea el misterioso puerto, por lo que partió a ver de que se trataba.
En ese momento estaba comiendo una zanahoria que compro en el mercado, caminando por los barrios bajos del pueblo, intentando encontrar a su próxima victi-Que diga, a la gente que tiene que detener antes de que lastime mas personas, aun así, mientras caminaba, su mirada se desviaba hacia algunos niños que estaban comiendo de la basura y intentando robar a las personas, sin embargo, ella misma no los detuvo, mas que nada porque ella también había experimentado lo mismo, el vivir en las calles sin nadie con quien contar, sobreviviendo de sobras o de basura, si no tuviera un estomago tan resistente como el suyo, pudo haber muerto por infección alimentaria.
De hecho, de vez en cuando aun tenia que recoger algunos ingredientes que eran nada mas que sobras, pero, con lo que pudo aprender cocinando en Isla Karate, al menos podía hacer que el sabor fuera mucho mejor que antes, cocinando con nada mas que sobras y si se sentía generosa, incluso compartía un poco de su comida con otras personas que también viven en las calles. Estaba terminando su zanahoria, para continuar explorando hasta que escucho una conversación de los niños a su alrededor.
Normalmente no era una persona chismosa, pero, cuando escucho que al parecer una persona sospechosa estaba intentando atraer niños a los muelles, supo que no podía quedarse quieta, además, seguramente alguien así valga algo de dinero, ¿Verdad? Estaba bien arriesgarse un poco. Con esa intención se acerco a los niños sentándose cerca de ellos-Disculpen, pero, ¿Estaban diciendo que alguien quería traerlos a los muelles?-los pequeños se mostraron recelosos al principio, inseguros de confiar en ella, pero, después de compartir un poco de su experiencia y darles un poco de comida, accedieron a contarle lo que estaba sucediendo.
Al parecer un hombre misterioso y sospechoso había comenzado a acercarse a ellos y a otros niños de la zona para llevarlos a algún lado, haciendo promesas de pasarla bien y demás, algunos niños pobres de otros barrios incluso estaban pensando en aceptar y ir a los muelles, mientras que aquellos con padres ya sabían sobre no acercarse a extraños. Después de escuchar el relato, les recomendó que no se acercaran a los muelles, ella misma se iba a encargar de investigar y por mientras, los niños de los barrios bajos tenían que mantenerse escondidos. Seguramente el mejor lugar para investigar sea el misterioso puerto, por lo que partió a ver de que se trataba.
