03-11-2025, 03:28 PM
Le han dicho que no salga y no supo qué decir, porque le gusta estar afuera, incluso si suele llegar con la ropa manchada o las manos enrojecidas por tocar algo que no debía. Nadie le ha reclamado, la amabilidad de la gente simplemente ha aparecido, brindándole ayuda incluso si no la ha pedido — ¿Por qué no debería salir? — entonces llega la respuesta, que los animales se han agitado más de la cuenta. Como si algo ocurriese, una señal que la obligó a ladear ligeramente el rostro, porque una parte de ella no entiende qué podría pasar.
No prometió que no lo hará, pero asintió cuando le pidieron que se cuidara y una vez más salió sin decir a dónde irá. No muy lejos supuso, hasta que la respuesta se escucha. Son muchas voces reunidas, que la guiaron a un paso tranquilo, hasta que estuvo lo suficientemente cerca como para enterarse bien de la noticia.
Escuchó a cada uno decir algo, está el hombre de la panadería, el chico que trae la fruta y finalmente aparece el doctor. Lo recuerda, porque le ha ayudado a volver, aunque también hay una parte del recuerdo que la llevó a taparse el oído con suavidad, en un reflejo.
¿Será parte del grupo? Apretó los labios y luego su bastón, aun así se mostró reacio a ser partícipe, aun así también el no hacer nada ¿No es participar en la idea? Tragó saliva antes de avanzar a donde está él. Primero en un paso suave que no lo va a alcanzar, para luego apresurar el paso, cortando el golpeteo con el suelo.
—¡Doctor! — recuerda su nombre, aun así prefirió decirle así. Suena a que sabe más, a una persona más respetable y aunque no lo acepte, está acostumbrada a vivir en una jerarquía de roles — Espe-
Un chillido y un quejido ahogado salió de sus labios cuando terminó en el suelo. Sus manos fueron las primeras en posarse sobre la tierra, en un golpe fuerte que no lastimó su cabeza, pero sí incrustó piedras pequeñas en sus manos — Espere — se sentó sobre sus propias piedras y golpeó sus manos en un aplauso insonoro para quitarse cualquier molestia — ¿Podría darme un minuto de su tiempo? — esperó que no se haya ido, que siga ahí escuchándola — Oí lo que va a ocurrir. El otro día en la noche… uhm, escuché algo — bajó su tono, como si temiera decirlo. Por eso es que su dedo índice se posó sobre sus labios, como si necesitara el silencio, como si fuese a decir un secreto que no puede declarar — Si me da unos minutos podría ayudarme con lo que está pasando.
Finalmente se levantó, sin encontrar por ningún lado el bastón que la acompaña. Un golpe con la punta de su pie le dijo en donde está, por lo tanto con paciencia lo encontró, levántándolo una vez más — Pero eran sonidos como… como de algo que estaba encerrado o chocando con algo. Pasó por fuera de mi ventana en la madrugada.
Pero no pudo verlo, y el resto no pudo sentirlo tampoco.
—¿C-Cree que esté relacionado?
Esa es la primera pregunta y ahora viene la segunda.
—Y… qué podamos hacer algo.
No prometió que no lo hará, pero asintió cuando le pidieron que se cuidara y una vez más salió sin decir a dónde irá. No muy lejos supuso, hasta que la respuesta se escucha. Son muchas voces reunidas, que la guiaron a un paso tranquilo, hasta que estuvo lo suficientemente cerca como para enterarse bien de la noticia.
Escuchó a cada uno decir algo, está el hombre de la panadería, el chico que trae la fruta y finalmente aparece el doctor. Lo recuerda, porque le ha ayudado a volver, aunque también hay una parte del recuerdo que la llevó a taparse el oído con suavidad, en un reflejo.
¿Será parte del grupo? Apretó los labios y luego su bastón, aun así se mostró reacio a ser partícipe, aun así también el no hacer nada ¿No es participar en la idea? Tragó saliva antes de avanzar a donde está él. Primero en un paso suave que no lo va a alcanzar, para luego apresurar el paso, cortando el golpeteo con el suelo.
—¡Doctor! — recuerda su nombre, aun así prefirió decirle así. Suena a que sabe más, a una persona más respetable y aunque no lo acepte, está acostumbrada a vivir en una jerarquía de roles — Espe-
Un chillido y un quejido ahogado salió de sus labios cuando terminó en el suelo. Sus manos fueron las primeras en posarse sobre la tierra, en un golpe fuerte que no lastimó su cabeza, pero sí incrustó piedras pequeñas en sus manos — Espere — se sentó sobre sus propias piedras y golpeó sus manos en un aplauso insonoro para quitarse cualquier molestia — ¿Podría darme un minuto de su tiempo? — esperó que no se haya ido, que siga ahí escuchándola — Oí lo que va a ocurrir. El otro día en la noche… uhm, escuché algo — bajó su tono, como si temiera decirlo. Por eso es que su dedo índice se posó sobre sus labios, como si necesitara el silencio, como si fuese a decir un secreto que no puede declarar — Si me da unos minutos podría ayudarme con lo que está pasando.
Finalmente se levantó, sin encontrar por ningún lado el bastón que la acompaña. Un golpe con la punta de su pie le dijo en donde está, por lo tanto con paciencia lo encontró, levántándolo una vez más — Pero eran sonidos como… como de algo que estaba encerrado o chocando con algo. Pasó por fuera de mi ventana en la madrugada.
Pero no pudo verlo, y el resto no pudo sentirlo tampoco.
—¿C-Cree que esté relacionado?
Esa es la primera pregunta y ahora viene la segunda.
—Y… qué podamos hacer algo.
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