[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3]
#31
OST

La criatura se había desplomado sobre el suelo, aparentemente interte, en posición fetal, pero Stroud continuó golpeando su maltrecha cabeza, una, y otra, y otra vez. Pequeñas gotas de sangre iban salpicando su rostro y sus brazos con cada golpe, sumándose a la suya, que ya lo teñía de rojo. No decía nada. Su cara, lejos de expresar furia o rabia, y pese a su visible agotamiento, permanecía seria, impasible, sus labios ligeramente torcidos en una mueca de asco que no parecía terminar de desvanecerse. Los golpes continuaban; uno, otro, otro más. Era un proceso meramente mecánico, en el que Stroud simplemente continuaba su labor, o eso pensaba. En el interior de su cerebro, todos los mecanismos de alarma seguían aún activados, como si fuese incapaz de creerse que la amenaza ya no fuera tal. El aire se impregnaba del olor del hierro.

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Finalmente, se incorporó, alzándose sobre el cadáver de la criatura, jadeando ligeramente. Su expresión no reflejaba alivio. Su uniforme blanco, ahora parcialmente teñido de rojo, aún refulgía. Descartó registrar el cuerpo de Uoni, que, a excepción del botiquín que le había arrebatado el muchacho pelirrojo, poco más podía ocultar en aquel insondable tanguita, que él, desde luego, no iba a ponerse a explorar. Bajo los guantes tachonados y teñidos de rojo, sus nudillos permanecían hinchados, magullados. El Marine observó a su alrededor, como si repentinamente hubiese recordado que había aún varias personas presentes a su alrededor. Sus ojos, tensos, serios y analíticos, recorrieron la estancia en silencio, observando a los demás, mientras su respiración regresaba a su ritmo normal. Colocó sus dedos índice y corazón bajo su mandíbula, sobre la yugular, midiendo sus constantes vitales. "Tres, cuatro." Nada fuera de lo esperable. Examinó las propias heridas que le había propiciado la criatura en el hombro y sobre el estómago, cerciorándose de que estuviesen más o menos estabilizadas. Respiró lenta y forzadamente para bajar el pico de adrenalina a voluntad, pero Stroud era consciente de que la situación aún estaba lejos de dejar de ser crítica. Moja, él y todos aquellos extraños seguían encerrados en aquella prisión de piedra. Seguía sin tener ni idea de dónde ni cómo habrían acabado Bertram, Kibai o el Royal Quiver. Tampoco era capaz de prever cuál sería el siguiente paso de los demás; si Moja había estado en lo cierto, si aquellos tipos eran piratas, era posible que los problemas no hubiesen hecho más que comenzar. Recobrando la compostura que lo caracterizaba, se ajustó el abrigo nuevamente sobre los hombros, ciñéndoselo con propiedad, a la vez que inhalaba con fuerza.

Contempló al resto de los presentes. No había tenido demasiado tiempo para reparar en ello, pero realmente todos tenían un aspecto de lo más variopinto. "Como iba diciendo," dijo a los presentes, retomando justo lo que se disponía a decir minutos atrás, antes de que Uoni apareciese, como si nada hubiera pasado y aquel combate hubiera sido apenas una breve interrupción, "soy Stroud Redgrave, contramaestre de la Marina," se presentó, ajustando el cuello de su ensangrentada camisa y colocando las manos tras la espalda, en una pose firme, "y aquí me acompaña Moja, soldado de la Marina. ¿Estáis todos bien, hay algún herido de gravedad?," inquirió, mientras sus fríos ojos continuaban recorriendo a los demás, de uno en uno: la birkaniana, el pelinegro, el mink, la oni. Al pelirrojo que había robado el botiquín de la criatura le sobraban las fuerzas para seguir berreando, como parecía ser costumbre en él. Stroud alzó su monótona voz con firmeza. "Doy por hecho que ninguno de los aquí presentes tiene ni idea de cómo hemos terminado aquí o por qué, aunque intuyo que no ha sido casualidad. Si alguno supiese algo y lo ocultase deliberadamente, claro, sería motivo de arresto e interrogatorio," aclaró con firmeza. De alguna forma, tras todo lo ocurrido, su voz reflejaba plena normalidad. "Dicho lo cual," continuó, girándose y palpando la pared de roca más cercana, examinándola meticulosamente, "no sabemos si va a venir algo más, no bajéis la guardia." Si bien era probable que fuesen malhechores, no eran imbéciles, y habían mostrado capacidad de trabajar en equipo; eran tan conscientes como él de que coordinarse seguía siendo clave si querían sobrevivir. El pelirrojo, sin embargo, parecía desquiciado, hablando de encontrar a su mujer. Con calma, rasgó un pedazo de tela de su propia camisa y, abriendo los botones por un instante, la empleó para cubrir improvisadamente la herida más grave, la que se hallaba justo sobre su estómago. "Lo primero va a ser encontrar una forma de salir de aquí, aunque estas paredes no parece que vayan a ceder fácilmente."

Finalizado su discurso, colocó una mano en el hombro del pelirrojo, a quien superaba ligeramente en altura, y que intentaba comunicarse por Den Den Mushi, aparentemente en vano. Parecía estar perdiendo la cabeza. "Tranquilízate," se limitó a decir pausadamente. "Vamos a buscar la forma de salir de aquí, ya veremos qué hacemos luego. Examina este lado de aquí, e infórmanos si encuentras algo, ¿de acuerdo?". Alejándose unos pasos, continuó examinando las paredes, que, tal y como había intuido anteriormente, parecían ser de origen artificial, de alguna forma. ¿Un usuario de fruta, tal vez? La formación lítica seguía patrones y texturas que no respondían a ninguna formación natural de la que tuviese constancia. No le constaba que la entrada al Grand Line estuviese tomada por ningún grupo pirata capaz de aquello, y el Gobierno jamás hubiera permitido el paso de saber que algo así podría ocurrir. Aquella construcción debía de ser reciente, muy reciente, lo suficiente como para que nadie se diese cuenta a tiempo, o las noticias no viajasen lo suficientemente rápido. Al mismo tiempo, su mente, a toda máquina, intentaba deducir cómo habían acabado todos allí, un proceso mental que se había visto interrumpido por la repugnante criatura que acababan de derrotar. Intentó recordar la caída por Cabos Gemelos, qué había sido lo último que había visto antes de llegar hasta allí, pero todo era demasiado borroso. Todo era demasiado raro. Al cabo de unos instantes, decidió que lo mejor sería enfocarse en seguir adelante y salir de aquel lugar, las deducciones vendrían después. La supervivencia era lo primero.

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - por Stroud Nanashi - 04-11-2025, 06:04 PM

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