04-11-2025, 09:55 PM
Tomé un largo sorbo de la botella que el alado me extendía, tal vez más largo de lo que debería, pero si este quería jugar, le demostraría que significaba eso para Tezca Norova. El alcohol me hace sentir cosas, como a la mayoría, la única diferencia es lo rápido que me desinhibe, aunque he presumido de lo contrario, la tangible verdad es que comenzaba a sentirme cálido.
Sentía calor, estaba al lado de un hombre y una mujer bastante atractivos, recibiendo señales de las cuales pretendería ser ignorante mientras contraatacaba con miradas obvias y aquella sonrisa coqueta que podría incluso afirmar que me caracterizaba, si querían algo podrían venir y buscarlo, sé lo que valgo y ya había trabajado lo suficiente como para ser aquel que iniciara una situación.
Honestamente lo esperaba, No podía seguir atacando Gyojins pero como Heras había dicho “siempre hay otras alternativas para entretenerse” ¿verdad? Y la mujer, Maki, parecía tenerlo aún más claro.
Sentí sus calientes labios sobre los míos y con cierta sorpresa terminé por corresponder; Aunque había visto las señales, esperaba un poco más de coqueteo, algunas palabras, terminar por convencerla Debía admitir que esta vez me habían atrapado primero, dejándome ligeramente indefenso, pero no podría aceptarlo. Coloqué mis manos por encima de su cadera, mis pulgares sintiendo la el borde de la cresta iliaca mientras la atraía aún más a mí, aplicando cierta presión sobre la piel mientras mi lengua luchaba con la suya, buscando explorar más, sentir aún más.
Entonces se separó y sentí la frialdad del aire sobre mis húmedos labios, la respiración ligeramente agitada y la sangre circulando por lo bajo, la seguí sin chistar y entonces noté que casi no había hablado, pareciendo un total impresionado ¿Cómo es que un simple beso me había dejado sin palabras? Al quedar frente al lunarian, alcé la cabeza apenas lo necesario para encontrar su mirada, ese leve gesto que decía más que cualquier palabra. Lo desafié con los ojos mientras, con deliberada calma, me quité los lentes y los dejé sobre la mesa. Mi mano se alzó entonces, deteniéndose a un suspiro de distancia de su pecho, sin llegar a tocarlo… todavía. El calor que imaginaba sentir bajo mis dedos me hizo dudar, como si rozarlo pudiera incendiarme, pero la sonrisa de mi rostro podría indicarle que no dudaba, solo estaba jugando. Maki volvió a llamar mi atención, inclinándome ante su tacto mientras volvía a acercarse, dándome la espalda, guiándome y no era absolutamente nadie para no complacerla… O tal vez…
Acaricié con suavidad alrededor de la areola, solo para abrir la misma palma y apretarlo, mientras mi mano derecha se posaba sobre su cadera y la mia comenzaba a moverse con cierta fuerza contra su trasero, la tela que nos separaba comenzó a sentirse innecesaria, incómoda y ella lo sabía, una vez tenía ligeramente controlado el ritmo miré a Heras. — Haz estado tan ávido desde que dejamos de pelear… ¿Por qué no nos haces los honores? La señorita podría impacientarse. — Casi ronroneé, Terminando la oración con ligera prisa al sentir como un ligero gemido parecía colarse entre mis labios, callándolo al sellarlos. Comenzaba a emocionarme por supuesto, necesitaba deshacerme de este estorbo y rápido, pero la paciencia siempre premiaba de sobremanera. — y cuando termines, chico bonito ¿Por qué no me ayudas con esto? ¿me entiendes? —Dije mientras bajaba ambas manos al borde de su ropa, tanteando , desabrochando el pantalón de la mujer sin quitarle la vista al moreno. Esto iba a ser muy divertido.
Sentía calor, estaba al lado de un hombre y una mujer bastante atractivos, recibiendo señales de las cuales pretendería ser ignorante mientras contraatacaba con miradas obvias y aquella sonrisa coqueta que podría incluso afirmar que me caracterizaba, si querían algo podrían venir y buscarlo, sé lo que valgo y ya había trabajado lo suficiente como para ser aquel que iniciara una situación.
Honestamente lo esperaba, No podía seguir atacando Gyojins pero como Heras había dicho “siempre hay otras alternativas para entretenerse” ¿verdad? Y la mujer, Maki, parecía tenerlo aún más claro.
Sentí sus calientes labios sobre los míos y con cierta sorpresa terminé por corresponder; Aunque había visto las señales, esperaba un poco más de coqueteo, algunas palabras, terminar por convencerla Debía admitir que esta vez me habían atrapado primero, dejándome ligeramente indefenso, pero no podría aceptarlo. Coloqué mis manos por encima de su cadera, mis pulgares sintiendo la el borde de la cresta iliaca mientras la atraía aún más a mí, aplicando cierta presión sobre la piel mientras mi lengua luchaba con la suya, buscando explorar más, sentir aún más.
Entonces se separó y sentí la frialdad del aire sobre mis húmedos labios, la respiración ligeramente agitada y la sangre circulando por lo bajo, la seguí sin chistar y entonces noté que casi no había hablado, pareciendo un total impresionado ¿Cómo es que un simple beso me había dejado sin palabras? Al quedar frente al lunarian, alcé la cabeza apenas lo necesario para encontrar su mirada, ese leve gesto que decía más que cualquier palabra. Lo desafié con los ojos mientras, con deliberada calma, me quité los lentes y los dejé sobre la mesa. Mi mano se alzó entonces, deteniéndose a un suspiro de distancia de su pecho, sin llegar a tocarlo… todavía. El calor que imaginaba sentir bajo mis dedos me hizo dudar, como si rozarlo pudiera incendiarme, pero la sonrisa de mi rostro podría indicarle que no dudaba, solo estaba jugando. Maki volvió a llamar mi atención, inclinándome ante su tacto mientras volvía a acercarse, dándome la espalda, guiándome y no era absolutamente nadie para no complacerla… O tal vez…
Acaricié con suavidad alrededor de la areola, solo para abrir la misma palma y apretarlo, mientras mi mano derecha se posaba sobre su cadera y la mia comenzaba a moverse con cierta fuerza contra su trasero, la tela que nos separaba comenzó a sentirse innecesaria, incómoda y ella lo sabía, una vez tenía ligeramente controlado el ritmo miré a Heras. — Haz estado tan ávido desde que dejamos de pelear… ¿Por qué no nos haces los honores? La señorita podría impacientarse. — Casi ronroneé, Terminando la oración con ligera prisa al sentir como un ligero gemido parecía colarse entre mis labios, callándolo al sellarlos. Comenzaba a emocionarme por supuesto, necesitaba deshacerme de este estorbo y rápido, pero la paciencia siempre premiaba de sobremanera. — y cuando termines, chico bonito ¿Por qué no me ayudas con esto? ¿me entiendes? —Dije mientras bajaba ambas manos al borde de su ropa, tanteando , desabrochando el pantalón de la mujer sin quitarle la vista al moreno. Esto iba a ser muy divertido.

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