05-11-2025, 03:34 AM
Tengo que admitir que lo estoy disfrutando. No me vi nunca envuelto en una situación como esta. El trago de ron me sirvió pues ahora había comenzado a calentar motores. Desde mi pecho siento calor que corre hasta llegar a mi piel y erizar. El regaño en mi garganta producto de lo amargo del ron y la leve agitación en mi cabeza. Es como si hubieran destapado de golpe. El aire se siente como si quisiera enfriar mi cuerpo pero ya es un poco tarde. En el cuarto ya no va a existir aire fresco.
La miré con atención, ella se mueve de una manera veo y me da miedo reconocer. Lo he visto tantas veces, esos movimientos felinos, que seducen a cualquiera con un mínimo de impureza, te atraen como la ferrita y lo imanes te obliga a verla oscilar de derecha a izquierda contonearse que te hace pensar ella hace ese movimiento pendular para ti. Muerdo con fuerza, solo así puedo enjaular como mi cuerpo no se suelte de riendas. El cuerpo en situaciones así debes cuidarlo o se desenfrena, como un semental, que si no lo tienes bien entrenado pierde la cabeza cuando huele de cerca ese celo.
¿Desde el momento que se había sentido que las cosas habían cambiado? Cuando los vi besarse, se besaron con ese gusto que solo aquellos que conocen la experiencia amando pueden hacer. No es demasiado lascivo, no es tiernos, me encanta, degusto la vista y me pregunto si sabe tan exotico como se vé. Ella con ese tono dulce y ácido llena de marcas, como me encanta, por un instante veo su silueta y líneas de cada una de ellas y solo quiero besar esas cicatrices para mí son peligrosamente adictivas. El refrescante como los primeros rayos del sol en la playa, tiene una cara bonita, de las que me gustaría ver desde arriba.
¿Yo en qué momento me vi atrapado entre ellos dos? Solo verlos me encantó demasiado. Entonces es cuando te veo cerca de mi. Solo quieres mirar y no quieres tocar. Siento mi piel como contiene el calor que ya no es culpa del ron, siento tu mirada y sostengo ese contacto visual, son los ojos de alguien llamá. Mi mano no tarda en ir hasta ti. Con el dorso en su mejilla. —Me extrañaste guapo~~— Le miré con un evidente deseo acariciando con mi pulgar cerca de sus labios, buscando cada vez acercarlo pero justo entonces fué salvado por la Makina de calor. Sus caricias sobre mi cuerpo eran las que más habían puesto de ánimo, sus manos que bien recorrieron mi abdomen y bajaron más allá. Por lo visto encontró lo que estaba buscando al agarrarme con una mano y luego con ambas hasta estar segura. —Veo que ya encontró lo que tesoro.—
Creo que no es la única con el deseo de verlo y bueno. —Al público lo que pide.— Ya a esta altura no podía negarme y menos a ver el sugerente cuadro con Tezca agarrando de ese busto a la Makina apasionada. Tiré de la cuerda que sostiene en su lugar mi pantalón y su caída natural lo hizo llegar entre el vasto intermedio y el recto femoral. No bajó más de ahí ya que aquella búsqueda incesante surtió en mi que la bandera quisiera alzarse.
Lo más curioso era que sus vellos eran igual de blancos que su cabellera, lacios, un poco más rebeldes, no muy abundantes, un poco rebeldes. Luego aquello, terso de un tono igual de oscuro que el resto de su piel, se presentó salvo por la punta que sostiene aquella tela, que no pudo escapar del todo.
No tienes nada que guardarte cariño. Eso me dijeron en mis momentos de aprendizaje. Dar un paso hacia atrás no era una opción no cuando aquella. La imagen de masculinidad expuesta hasta se alzó dejando caer por completo su pantalón, con una facilidad como si fuera de seda. Mis brazos largos masculinos fue uno por cada uno. A ella tomandola del cuello, no agresivo pero firme, le agarra desde el frente, para contraparte y una caricia de nuevo por el costado de su rostros pero esta vez para cogerle por su nuca. Los atraje hacia mi en cuando los sujeté a ambos, para poder ir a la mesa tras de mi. Me senté en ella y se escuchó como los platos fueron arrimados por mi movimientos ambos rostros hacia mi y llevé el mío hacia ustedes.
Mi lengua buscó por ambos sin un saludo previo, no me lo iba a guardar, los quiero a ambos. Quiero que vengan y jueguen aquí conmigo. Un encuentro en que los encontraría a ambos. Tras ello me centré más en ella, solté la nuca del rubio que me acompaña mis dos manos van sobre ella para desenfrenarse un poco más al buscar sus labios. Has estado provocando quiero también quiero probarte a detalle. El sabor solo existe en mi mente y es tal cual como dije antes, demasiado peligroso por que no lo quieres soltar, fuente, ideal para darte la primera sacudida. Mis dedos se cuelan entre tu cabello lo acarician y luego aprietan hacerte una coleta de cabello alta como la mía. Ambos sabemos lo que te voy a sugerir y no me queda duda que me entiendes sin palabras antes de separarme de ti y que el marrón de mis ojos se cruce con tu vista dorada.
La miré con atención, ella se mueve de una manera veo y me da miedo reconocer. Lo he visto tantas veces, esos movimientos felinos, que seducen a cualquiera con un mínimo de impureza, te atraen como la ferrita y lo imanes te obliga a verla oscilar de derecha a izquierda contonearse que te hace pensar ella hace ese movimiento pendular para ti. Muerdo con fuerza, solo así puedo enjaular como mi cuerpo no se suelte de riendas. El cuerpo en situaciones así debes cuidarlo o se desenfrena, como un semental, que si no lo tienes bien entrenado pierde la cabeza cuando huele de cerca ese celo.
¿Desde el momento que se había sentido que las cosas habían cambiado? Cuando los vi besarse, se besaron con ese gusto que solo aquellos que conocen la experiencia amando pueden hacer. No es demasiado lascivo, no es tiernos, me encanta, degusto la vista y me pregunto si sabe tan exotico como se vé. Ella con ese tono dulce y ácido llena de marcas, como me encanta, por un instante veo su silueta y líneas de cada una de ellas y solo quiero besar esas cicatrices para mí son peligrosamente adictivas. El refrescante como los primeros rayos del sol en la playa, tiene una cara bonita, de las que me gustaría ver desde arriba.
¿Yo en qué momento me vi atrapado entre ellos dos? Solo verlos me encantó demasiado. Entonces es cuando te veo cerca de mi. Solo quieres mirar y no quieres tocar. Siento mi piel como contiene el calor que ya no es culpa del ron, siento tu mirada y sostengo ese contacto visual, son los ojos de alguien llamá. Mi mano no tarda en ir hasta ti. Con el dorso en su mejilla. —Me extrañaste guapo~~— Le miré con un evidente deseo acariciando con mi pulgar cerca de sus labios, buscando cada vez acercarlo pero justo entonces fué salvado por la Makina de calor. Sus caricias sobre mi cuerpo eran las que más habían puesto de ánimo, sus manos que bien recorrieron mi abdomen y bajaron más allá. Por lo visto encontró lo que estaba buscando al agarrarme con una mano y luego con ambas hasta estar segura. —Veo que ya encontró lo que tesoro.—
Creo que no es la única con el deseo de verlo y bueno. —Al público lo que pide.— Ya a esta altura no podía negarme y menos a ver el sugerente cuadro con Tezca agarrando de ese busto a la Makina apasionada. Tiré de la cuerda que sostiene en su lugar mi pantalón y su caída natural lo hizo llegar entre el vasto intermedio y el recto femoral. No bajó más de ahí ya que aquella búsqueda incesante surtió en mi que la bandera quisiera alzarse.
Lo más curioso era que sus vellos eran igual de blancos que su cabellera, lacios, un poco más rebeldes, no muy abundantes, un poco rebeldes. Luego aquello, terso de un tono igual de oscuro que el resto de su piel, se presentó salvo por la punta que sostiene aquella tela, que no pudo escapar del todo.
No tienes nada que guardarte cariño. Eso me dijeron en mis momentos de aprendizaje. Dar un paso hacia atrás no era una opción no cuando aquella. La imagen de masculinidad expuesta hasta se alzó dejando caer por completo su pantalón, con una facilidad como si fuera de seda. Mis brazos largos masculinos fue uno por cada uno. A ella tomandola del cuello, no agresivo pero firme, le agarra desde el frente, para contraparte y una caricia de nuevo por el costado de su rostros pero esta vez para cogerle por su nuca. Los atraje hacia mi en cuando los sujeté a ambos, para poder ir a la mesa tras de mi. Me senté en ella y se escuchó como los platos fueron arrimados por mi movimientos ambos rostros hacia mi y llevé el mío hacia ustedes.
Mi lengua buscó por ambos sin un saludo previo, no me lo iba a guardar, los quiero a ambos. Quiero que vengan y jueguen aquí conmigo. Un encuentro en que los encontraría a ambos. Tras ello me centré más en ella, solté la nuca del rubio que me acompaña mis dos manos van sobre ella para desenfrenarse un poco más al buscar sus labios. Has estado provocando quiero también quiero probarte a detalle. El sabor solo existe en mi mente y es tal cual como dije antes, demasiado peligroso por que no lo quieres soltar, fuente, ideal para darte la primera sacudida. Mis dedos se cuelan entre tu cabello lo acarician y luego aprietan hacerte una coleta de cabello alta como la mía. Ambos sabemos lo que te voy a sugerir y no me queda duda que me entiendes sin palabras antes de separarme de ti y que el marrón de mis ojos se cruce con tu vista dorada.
