05-11-2025, 05:08 PM
(Última modificación: 05-11-2025, 06:52 PM por Uoroku Sakana.)
La celeridad era lo que más apreciaba en un enfrentamiento, y aunque jamás fuese a elogiar a un pulgoso mink asqueroso, el hecho de que la estupidez de su raza los hiciera perder el control bajo la luz de la luna llena los dotaba de una capacidad que los h acía rivales dignos. Era una pena que no fuera un combate individual contra él, pero me daba igual esperar. Si tenía que masacrar a todos sus compañeros primero para poder enfrentarse a mi después, esperaría paciente, pues era el único junto con el asno que me daría una pelea decente de forma singular. Y yo quería superarme contra enemigos más poderosos.
En mi familia éramos cazadores desde siempre. No recordaba un solo año de mi vida que no hubiera ido con mis hermanos a cobrarnos presas y librar el mundo de criminales para proteger la cantidad de ellos que llegan a la Isla Gyojin y terminan incrementando las filas de los revolucionarios haciendo que nuestro hogar se gane el odio de la fuerza del mundo. Y con todos esos años de caza y aprendizaje, había peleado y aprendido de todos mis enemigos: Los cazadores que no son idiotas se preparan, y nada pasa por casualidad.
Estábamos contratados para participar en este juego y habíamos aceptado porque necesitábamos un mejor fondo de financiación para nuestro gremio, pues con dinero tendríamos más recursos y mejores oportunidades - aunque mi motivación fuese la gloria, no ignoraba las necesidades de mi clan - y aunque desconocía si iba a tener la fortuna de poder despedazar con mis manos a unos minks, si que había aprendido con el paso del tiempo y mis combates con ellos a que nuestra técnica familiar Uoflash, que habíamos aprendido todos de nuestro padre, podía usarse para reflejar la luz de la luna. Por eso nuestros contratistas había colocado espejos en aquellas trampas, para facilitarnos el control de esa transformación a los seis, al haber organizado esta competición concretamente en el único día que había este tipo de luna.
La coincidencia había sido demencial, casi como si la mano del destino quisiese ponerles más difícil a todos estos pobres diablos su paso al Grand Line. Como si quisiera demostrarles que en cualquier momento y en cualquier lugar podrías tener unas circunstancias adversas y contrarias a lo que estás acostumbrado: Todo en contra. Todo por perder.
¡Y claro que así era! ¡Esto no era un paseo que controla uno mismo! ¡Esto era la entrada al Grand Line! ¡¡Y el primer muro era yo!!
El tigre se desplazó en un parpadeo delante del asno y le propició un ataque brutal que lo mandó a volar. Los observaba mientras sonreía. Pero un destello nuevo surgió frente al felino y pude ver al muchacho de cabello blanco que antes sólo huía. ¿Qué estaba intentando conseguir? ¿Acaso él...?
— ¡GYAAAAAAAUOUOUOUOUO! —
Grité con todas mis fuerzas al sentir un aguijón punzante y letal en la base de la cola, en la cicatriz de mi niñez que siempre me había dado tantos problemas. Algo me había perforado la piel y casi me arrancaba la cola. Una cola que había estado años trabajando para que pasase de ser mi punto débil a mi principal fortaleza ¡y me habían herido en ella!
Me giré conforme escuché una voz a mis espaldas... ¡era el insignificante humano que quedaba en pie! ¡lo había ignorado por completo! — ¡TU! — bufé, lleno de rabia alzando la cola por encima de mi cabeza — ¡¡Sting!! — grité con furia lanzando el aguijón de mi cola hacia su pecho, clavándose este en él y propiciando un duro impacto — ¡Puedo matarte sin usar las manos siquiera! — sentencié con ira inclinando mi cuerpo mientras trataba de clavar aun más mi aguijón, flexionando las piernas cargando el peso de mi cuerpo en mis cuádriceps y arqueando mi espalda un poco para mejorar mi centro de gravedad, con mi cola formando un arco perfecto desde la base de la misma, pasando por encima de mi cabeza y clavándose en una diagonal descendente en el pecho de Rackham — ¡Me da igual que vengáis de uno en uno o todos a la vez! ¿No queréis que use los poderes que me gané? ¡De acuerdo! ¿No queréis que use las técnicas que entrené para acabar con esos pulgosos? ¡Está bien! ¿Preferís que me prive de mis articulaciones para ganar? ¡No hay problema! ¡No me importa no usar mi fruta, mis habilidades, mis manos, mis pies, o mi cola! ¡¡Yo soy un guerrero y puedo vencer hasta en la desventaja más absoluta!! ¡¡VOSOTROS SIMPLEMENTE NO ESTÁIS PREPARADOS!! — grité aquel extenso discurso, completamente preso de la furia y mirando de forma fija y concentrada hacia Rackham, el primero en herirme en mucho, mucho tiempo. Ese humano no sabía con quién se estaba metiendo.
En mi familia éramos cazadores desde siempre. No recordaba un solo año de mi vida que no hubiera ido con mis hermanos a cobrarnos presas y librar el mundo de criminales para proteger la cantidad de ellos que llegan a la Isla Gyojin y terminan incrementando las filas de los revolucionarios haciendo que nuestro hogar se gane el odio de la fuerza del mundo. Y con todos esos años de caza y aprendizaje, había peleado y aprendido de todos mis enemigos: Los cazadores que no son idiotas se preparan, y nada pasa por casualidad.
Estábamos contratados para participar en este juego y habíamos aceptado porque necesitábamos un mejor fondo de financiación para nuestro gremio, pues con dinero tendríamos más recursos y mejores oportunidades - aunque mi motivación fuese la gloria, no ignoraba las necesidades de mi clan - y aunque desconocía si iba a tener la fortuna de poder despedazar con mis manos a unos minks, si que había aprendido con el paso del tiempo y mis combates con ellos a que nuestra técnica familiar Uoflash, que habíamos aprendido todos de nuestro padre, podía usarse para reflejar la luz de la luna. Por eso nuestros contratistas había colocado espejos en aquellas trampas, para facilitarnos el control de esa transformación a los seis, al haber organizado esta competición concretamente en el único día que había este tipo de luna.
La coincidencia había sido demencial, casi como si la mano del destino quisiese ponerles más difícil a todos estos pobres diablos su paso al Grand Line. Como si quisiera demostrarles que en cualquier momento y en cualquier lugar podrías tener unas circunstancias adversas y contrarias a lo que estás acostumbrado: Todo en contra. Todo por perder.
¡Y claro que así era! ¡Esto no era un paseo que controla uno mismo! ¡Esto era la entrada al Grand Line! ¡¡Y el primer muro era yo!!
El tigre se desplazó en un parpadeo delante del asno y le propició un ataque brutal que lo mandó a volar. Los observaba mientras sonreía. Pero un destello nuevo surgió frente al felino y pude ver al muchacho de cabello blanco que antes sólo huía. ¿Qué estaba intentando conseguir? ¿Acaso él...?
— ¡GYAAAAAAAUOUOUOUOUO! —
Grité con todas mis fuerzas al sentir un aguijón punzante y letal en la base de la cola, en la cicatriz de mi niñez que siempre me había dado tantos problemas. Algo me había perforado la piel y casi me arrancaba la cola. Una cola que había estado años trabajando para que pasase de ser mi punto débil a mi principal fortaleza ¡y me habían herido en ella!
Me giré conforme escuché una voz a mis espaldas... ¡era el insignificante humano que quedaba en pie! ¡lo había ignorado por completo! — ¡TU! — bufé, lleno de rabia alzando la cola por encima de mi cabeza — ¡¡Sting!! — grité con furia lanzando el aguijón de mi cola hacia su pecho, clavándose este en él y propiciando un duro impacto — ¡Puedo matarte sin usar las manos siquiera! — sentencié con ira inclinando mi cuerpo mientras trataba de clavar aun más mi aguijón, flexionando las piernas cargando el peso de mi cuerpo en mis cuádriceps y arqueando mi espalda un poco para mejorar mi centro de gravedad, con mi cola formando un arco perfecto desde la base de la misma, pasando por encima de mi cabeza y clavándose en una diagonal descendente en el pecho de Rackham — ¡Me da igual que vengáis de uno en uno o todos a la vez! ¿No queréis que use los poderes que me gané? ¡De acuerdo! ¿No queréis que use las técnicas que entrené para acabar con esos pulgosos? ¡Está bien! ¿Preferís que me prive de mis articulaciones para ganar? ¡No hay problema! ¡No me importa no usar mi fruta, mis habilidades, mis manos, mis pies, o mi cola! ¡¡Yo soy un guerrero y puedo vencer hasta en la desventaja más absoluta!! ¡¡VOSOTROS SIMPLEMENTE NO ESTÁIS PREPARADOS!! — grité aquel extenso discurso, completamente preso de la furia y mirando de forma fija y concentrada hacia Rackham, el primero en herirme en mucho, mucho tiempo. Ese humano no sabía con quién se estaba metiendo.
Correcciones
Timeline detallada
Bélico
Importante
