[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3]
#33
Bai cayó de bruces, filo por delante, intentando estocar a un cuerpo que yacía muerto en el suelo.
Su rodilla golpeó contra el suelo, la espada clavó la punta y, el mango, tembló bajo su peso.

Estaba agitada, procesando lo que acababa de suceder cuando, de repente, una lluvia de restos humanos le cayó encima, pegándosele al cabello y a la ropa.
Suerte tenía de que rostro quedara oculto por el cabello que, poco a poco, continuaba empapándose.
Ploc, ploc, ploc.
La sangre continuyó cayendo sobre su cabello al ritmo de la furia del marine.Tragó saliva. El olor a hierro junto al pérfido edor de la muerte le obligó a contener el reflejo de vómito que le subía por la garganta.

El sonido de los huesos al quebrarse, junto al de la masa gris que debía estar esparciéndose y la sangre la marearon por un instante.

Levantó la vista, empezó a incorporarse y… un berrido cortó el aire. Sonaba exactamente como el chillido de un cerdo al que están desangrando, con la diferencia de que, en este caso, el cerdo era el pelirrojo. Y, para su desgracia, también se estaba desangrando.
Pero eso Bai no lo sabía, sino, de haberlo hecho, quizás por culpa del cansancio —o de su imperiosa necesidad por deshacerse de la adrenalina que cargaba— le hubiera parecido una coincidencia tan precisa que habría resultado cómica si no fuera por el detalle técnico de la hemorragia.

Y, mientras el joven aún berreaba, terminó de ponerse en pie para acercarse al rostro de Uoni.
Justo en ese momento hubo otra explosión de sesos, carne y sangre.
Lunares sanguinolentos salpicaban ahora su rostro mientras que fragmentos de hueso y masa gris que le obligaron a cerrar los ojos.
¿Qué rayos había sido eso?
Al abrirlos se encontró con Mercedes ahí donde había estado la cabeza del cadáver.

—¿Era eso necesario? —murmuró mientras la observaba acercarse al pelirrojo y sentía cómo la sangre le bajaba por el rostro en un hilo caliente dejando un reguero oscuro sobre su mejilla.

Olía a hierro.

Buscó entonces con la vista a Han, aquel que había recibido una cantidad alarmante de golpes solo para mantenerla con vida; a su espalda quedaban las voces de los demás, sonidos que le parecían guturales y tan complejos como prehistóricos.

—¡Han! —estalló al encontrarlo.

E iba a correr hacia él cuando un pensamiento la abordó. Y pensó. Pensó en el muerto, en ese hombre que había elegido el suicidio.
¿Cómo podía alguien amar tan poco la vida como para rechazar al Eros?

Dió un vistazo a Uoni y chasqueó la lengua en un gesto de desprecio.

La muerte voluntaria le resultaba una ofensa: un acto de soberbia contra la pulsión que todo lo une y  la belleza misma del existir.
Sí, claro, comprendía el acto, pero no podía perdonar el gesto.
Si la vida es un deber hacia el alma que la porta, ¿qué clase de deuda puede saldarse con la sangre propia?
Clank. Clank.
Y aún así estaba dispuesta a perdonarlo; un par de monedas rodaron y tintinearon sobre el suelo tras chocar contra el pecho del muerto.

Con eso —pensó— debería bastar para pagar el precio de su descanso eterno.

Tras ello, Mudai guardó el arma en el zurrón y recordó que mucho antes del incidente ella había encontrado medicinas. Así que, presta, se movió tan rápido como pudo hasta donde estaba su compañero y de un gesto se abalanzó sobre él.

—Bai —dijo haciendo referencia a sí misma y dejando una pausa para poder hacer el gesto de llevarse la mano al cuello para tomarse el pulso —Han —añadió.

Y con eso se deshizo del zurrón para poder buscar el botiquín.

Pues, aunque era cierto que era incapaz de ver toda la sangre que había perdido, a diferencia de Owen que vestía de rojo y las manchas se confundían a su vista con humedad, con Han sí podía discernir entre su ropa y el líquido rojo.


Off


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - por Bai Mudan - 05-11-2025, 08:20 PM

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