06-11-2025, 03:49 PM
—No me da miedo el mundo exterior — sonrió con suavidad, porque esa es la verdad. No le da miedo el exterior, porque siempre se ha encontrado amabilidad en él, gente que le presta ayudar — Decir que es valentía es mucho mérito — no es valentía, porque no existe temor, por lo tanto ¿Es valor o simple ignorancia? — Me hago una idea de cómo eres si… me dejas… uhm — ¿Suena tocar muy mal? Inspeccionar muy frío — Palpar tu rostro — no es lo mejor, pero no supo cómo más decirlo. Con Owen es más simple, porque no le ha pedido nada, simplemente lo ha hecho un montón de veces sin darse cuenta, hasta que parece que se lo ha aprendido de memoria.
Se dejó guíar, aun así no es un tacto que quiera, hay algo en él que le crispa la piel. A pesar de sus instintos, siguió con suavidad avanzando por donde el le deje. Son rasgos más masculinos efectivamente. Se preguntó si podrá sentir lo fría que está, ese invierno que llega por la incomodidad. No está cómoda haciendo esto.
Que la dejara ir la hizo soltar un suspiro que no controló. Es soltar el aire que se quedó atrapado todo este tiempo, como si no quisiera hacer nada para no provocar algo más. Un resalto, una emoción que no pueda ver o controlar, pero nada ha ocurrido — Lo conocí de casualidad. Estaba atrapado… — no dijo por qué, incluso se rió incómoda al recordar su primer encuentro, aun así no le disgustó — Y se soltó para ayudarme, fue una situación curiosa — su gesto de felicidad de ensanchó, demostró que hablar de él parece traerle una dicha genuina que no escondió — Y de ahí hemos estado juntos todos estos meses.
Meses, no son pocos días. Es mucho más tiempo del que esperó y que habría deseado que fuese eterno. No le importó perder su rumbo y quedarse en un sitio si es seguir viviendo esa fantasía.
—Con leche y azúcar está bien. Gracias — juntó sus manos y esperó que llegue el objeto. No tardó en tomarlo con cuidado cuando apareció cerca — ¿Es bueno cocinando también?
Una pregunta que nace para rellenar el vacío, el encajar nuevas piezas para saber un poco más de él. Es parte del pasado, alguien que ha tocado la puerta cuando a quien busca no está ¿Una casualidad? Lo aceptó como tal, simplemente porque el pensar mal de los demás jamás ha sido parte de su naturaleza.
Su acusación la hizo detener el beber. Bajó la taza con cuidado y volteó el rostro de donde viene su voz — El hombre está acostumbrado a pecar según la iglesia en donde crecí — movió la taza con cuidado, hizo girar el contenido en un remolino que no puede ver, pero que ahí se encontró — Solo sigo las enseñanzas con las que aprendí… siempre me dijeron que el mundo exterior era un sitio… — no pudo terminar, incluso chasqueó la lengua como si quisiera encontrar la palabra correcta para la situación — Con tantos peligros que no debería salir.
Porque ciega no los puede ver, por lo tanto le asecharán de más cerca.
Lo sintió cerca y tragó saliva. Muy cerca, tanto que su mano dejó a la otra cargando la taza, en busca de interponerse entre ellos dos. Es un reflejo que no ha nacido nunca antes, pero que ahí apareció, volviéndose un muro entre ambos.
Es pequeño y frágil, pero es lo único que se encontró.
—¿Es importante lo que piense yo de ti, Jin? No soy nadie después de todo — una desconocida, una persona cualquiera que quizás se vuelva a encontrar por tener a alguien en común, nada más. — Pero tienes algo que… algo que me parece extraño — la honestidad salió finalmente, como si hubiese brotado de la presión. No son flores de primavera ¿Qué será entonces? — Pero no podría reconocerlo o entender la razón. No me había ocurrido antes.
No puede verlo, pero sí sentirlo ¿Y de dónde viene? ¿Dónde, dónde, dónde?
—Quizás si escucho lo que quiere, pueda saber si estoy equivocada o no. El instinto a veces juega malas pasadas — dio un paso atrás, se encontró aun así con la pared, indicando que el único escape es adelante, empujarlo, decir que se aleje — Hasta ahora no ha hecho nada para que tenga que dudar.
Hoy no, pero ¿Qué tal mañana qué tal?
Se dejó guíar, aun así no es un tacto que quiera, hay algo en él que le crispa la piel. A pesar de sus instintos, siguió con suavidad avanzando por donde el le deje. Son rasgos más masculinos efectivamente. Se preguntó si podrá sentir lo fría que está, ese invierno que llega por la incomodidad. No está cómoda haciendo esto.
Que la dejara ir la hizo soltar un suspiro que no controló. Es soltar el aire que se quedó atrapado todo este tiempo, como si no quisiera hacer nada para no provocar algo más. Un resalto, una emoción que no pueda ver o controlar, pero nada ha ocurrido — Lo conocí de casualidad. Estaba atrapado… — no dijo por qué, incluso se rió incómoda al recordar su primer encuentro, aun así no le disgustó — Y se soltó para ayudarme, fue una situación curiosa — su gesto de felicidad de ensanchó, demostró que hablar de él parece traerle una dicha genuina que no escondió — Y de ahí hemos estado juntos todos estos meses.
Meses, no son pocos días. Es mucho más tiempo del que esperó y que habría deseado que fuese eterno. No le importó perder su rumbo y quedarse en un sitio si es seguir viviendo esa fantasía.
—Con leche y azúcar está bien. Gracias — juntó sus manos y esperó que llegue el objeto. No tardó en tomarlo con cuidado cuando apareció cerca — ¿Es bueno cocinando también?
Una pregunta que nace para rellenar el vacío, el encajar nuevas piezas para saber un poco más de él. Es parte del pasado, alguien que ha tocado la puerta cuando a quien busca no está ¿Una casualidad? Lo aceptó como tal, simplemente porque el pensar mal de los demás jamás ha sido parte de su naturaleza.
Su acusación la hizo detener el beber. Bajó la taza con cuidado y volteó el rostro de donde viene su voz — El hombre está acostumbrado a pecar según la iglesia en donde crecí — movió la taza con cuidado, hizo girar el contenido en un remolino que no puede ver, pero que ahí se encontró — Solo sigo las enseñanzas con las que aprendí… siempre me dijeron que el mundo exterior era un sitio… — no pudo terminar, incluso chasqueó la lengua como si quisiera encontrar la palabra correcta para la situación — Con tantos peligros que no debería salir.
Porque ciega no los puede ver, por lo tanto le asecharán de más cerca.
Lo sintió cerca y tragó saliva. Muy cerca, tanto que su mano dejó a la otra cargando la taza, en busca de interponerse entre ellos dos. Es un reflejo que no ha nacido nunca antes, pero que ahí apareció, volviéndose un muro entre ambos.
Es pequeño y frágil, pero es lo único que se encontró.
—¿Es importante lo que piense yo de ti, Jin? No soy nadie después de todo — una desconocida, una persona cualquiera que quizás se vuelva a encontrar por tener a alguien en común, nada más. — Pero tienes algo que… algo que me parece extraño — la honestidad salió finalmente, como si hubiese brotado de la presión. No son flores de primavera ¿Qué será entonces? — Pero no podría reconocerlo o entender la razón. No me había ocurrido antes.
No puede verlo, pero sí sentirlo ¿Y de dónde viene? ¿Dónde, dónde, dónde?
—Quizás si escucho lo que quiere, pueda saber si estoy equivocada o no. El instinto a veces juega malas pasadas — dio un paso atrás, se encontró aun así con la pared, indicando que el único escape es adelante, empujarlo, decir que se aleje — Hasta ahora no ha hecho nada para que tenga que dudar.
Hoy no, pero ¿Qué tal mañana qué tal?
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