Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos
#12
El largo y lastimero suspiro del anciano fue como el sonido de una presa agrietándose. La confianza, un bien más preciado que cualquier tesoro en el South Blue, había sido ofrecida. Develio Torum asintió lentamente, un gesto de reconocimiento y respeto. La conversación que estaba a punto de suceder, la información que el viejo pescador iba a proporcionar, sería el primer corte preciso en esta delicada operación. El gigante ya estaba formulando sus siguientes preguntas en su mente metódica.

Pero la oportunidad se desvaneció, destrozada por un alboroto que crecía desde el final de la calle. Un rugido hosco, el sonido de botas arrastrándose y el tintineo metálico de cadenas. El anciano se tensó, la gratitud en su rostro reemplazada por un pánico repentino y amargo. Develio no necesitó girarse de inmediato, sus oídos ya estaban analizando la nueva amenaza. Veinte pares de pies. Descoordinados. Armados con objetos contundentes, a juzgar por los sonidos.

Finalmente, la horda se materializó. No eran pescadores. Develio lo vio en un instante. Sus manos no tenían los callos del trabajo con las redes, su piel no estaba curtida por el sol del mismo modo que la del anciano. Eran matones de poca monta, la clase de oportunistas que brotan en los puertos como el moho en la humedad, unidos por una paga escasa y la promesa de violencia fácil. En el centro, el líder, un hombre con una risa irritante y una confianza que solo podía provenir de la estupidez o de un respaldo poderoso.

Develio permaneció inmóvil, una torre de silencio mientras se desarrollaba el intercambio. Escuchó la amenaza del líder al anciano: "te dije que no metieras a la marina en esto, te dije que con mi jefe no se jode…" Confirmación. Era un síntoma, no la enfermedad. Había un cerebro detrás de este músculo descerebrado.

Luego, la amenaza se giró hacia ellos. Los insultos eran predecibles, infantiles. Develio los ignoró como lo haría con el zumbido de un mosquito. No eran datos relevantes. Lo que importaba era el ultimátum: irse o ser apaleados. La lógica del matón, simple y directa.

Con una parsimonia que era en sí misma un acto de desafío, Develio se movió. No hacia el líder. No hacia la turba. Dio un lento y deliberado paso lateral, su inmenso cuerpo interponiéndose por completo entre la horda y el anciano pescador. El viejo, ahora, estaba seguro en la vasta sombra proyectada por la espalda del gigante. Era un escudo viviente, el anciano le llegaba un poco por debajo de la pantorrilla.

Retiró la pipa de su boca, su movimiento tan tranquilo que resultaba casi insultante en medio de la tensión. Sostuvo la pesada pieza de Elbaf en su mano, observando cómo la última voluta de humo con olor a mango se disipaba en la brisa salada. La guardó cuidadosamente en un bolsillo interior de su uniforme. El tiempo de la contemplación había terminado. El tiempo de la cirugía había llegado.

Sus ojos, a través de las gafas, se fijaron en el líder de la turba, retiró dichas gafas y las guardó con cuidado en su bolsa auxiliar, su riñonera.

-Ya he hablado con el paciente.

Su voz retumbó, profunda y desprovista de cualquier emoción. No se dirigía a sus compañeros, ni al anciano. Se dirigía a la enfermedad misma.

-Me ha descrito los síntomas. Fiebre. Delirio. Violencia sin propósito. Y ahora... la infección se muestra, pero vosotros únicamente sois el pus nauseabundo que emana del foco vírico que es a quién nombráis jefe.

Dio un paso hacia adelante, lento, pesado, el suelo pareciendo quejarse bajo su peso. La turba, nunca dejó de ser observada por el semigigante, atento, concentrado para saltar hacia ellos como un oso de tonelada y media.

-Has cometido dos errores de diagnóstico. El primero: pensar que este pueblo es débil, su sistema inmunológico responde rápido, estamos aquí. El segundo: pensar que nosotros nos iremos por las palabras pronunciadas por un petimetre como tú, la Marina podrá ser puesta en entredicho, nosotros no...-Hizo un gesto de negación con un solo dedo.

-Chicos, hay que limpiar los deshechos de la infección, podrían seguir expandiéndose y seguir contaminando el tejido sano de este pueblo, recluta Juan-Miró hacia abajo enfocándose en el gyojin.-Tu y yo delante, recluta Akira, cazadora Cinder detrás de nosotros, tenéis el deber de suprimir a aquellos más rápidos que puedan esquivarnos, hacedlo lo mejor que podáis o Juan y yo estaremos expuestos.-Después de corroborar con una mirada rápida a Cinder y Akira, Develio tomó una posición algo agazapada subió los hombros encogiendo su cuello, sus músculos se tensaron al igual que resortes, su sangre gigante iba a echar a correr, notó la adrenalina en aumento, su parsimonia se esfumó, el cuerpo lento y los movimientos medidos se acabaron.-¡Ahora!-Se lanzó hacia adelante con toda su capacidad de embestida con el punto de hacer daño a la máxima cantidad de individuos que se le cruzasen, su rostro serio, no era placer, era trabajo, limpieza de herida.

OFF
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 506 + 0 = 506
Energia: 489 - 50 = 439
Espiritu: 63 + 0 = 63


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RE: Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos - por Develio Torum - 07-11-2025, 09:39 AM

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