08-11-2025, 12:55 AM
Ella una mujer fiera, fue sobre mi, no hubo replica, no hubo instante para pensar, solo ese encuentro entre nuestros labios, efímero. Pues sin dudarlo nuestras lenguas se encontraron. Su busto bien proporcionado para su talla, perfecto para llevarlo a mi boca. No dudé en disfrutar al pasar mi lengua por su aureola, en círculos justo y mientras los chupaba. ¿Tenían sabor? Si y no, tal como la imaginaba. Su agradable olor a almendras. Esa dulce sensación toque ácido, adictivo. Mi manos más grandes la trae hacia él por un instante antes de cambiar. No iba a dejar a ninguna sin atender.
No está aquí con nosotros, nosotros estamos aquí con ella. Su voz, tenía esa melodía seductora, que te ayuda a estar motivado. Que te hace crecer el deseo, más con lo que me encanta que me hable de esa manera. Ella es una fiera. —No tienes que apurarte, con paciencia y salivita— Sugerí con ligero toque de humor. Grabando en memoria aquella imagen de su mirada ambar, se había olvidado de todo y lo ve con un deseo que hasta parece que tiene un brillo único. Aquella respiración cálida sobre su zona erogena. No para de decirle que debe debe levantarse, soy yo quien nuevamente muerde los dientes para que el simple deseo no me domine.
Una de mis manos sujeta la mesa y aprieta conforme va sintiendo los besos. También tomó su cabello verde para darle caricias. Su piel está estimulada por aquellos besos, esta mujer sabe como consentir pero también sabe devorar. No la iba a detener, pero cuando la velocidad de atenciones pisó el acelerador. Su mano sobre su cabello ayudó a que ella siempre pudiera dar un poco más con un poquito de impulso extra y que ella pudiera llevarlo cada vez más en su garganta. Lo cálido que se siente y cómo quiere arrancarle de una succión. Por mucho que me quise resistir ella logró ponerme completamente erecto, tanto que le costaba manejarlo, pero el compromiso nunca desistió.
Me aferré fuerte de la mesa, cuando ella comenzó a usar sus dos manos, ya lo estaba comenzando a gozar. Ella realmente me ha puesto fino. Siento que el suspiro me lo arrancó y mi cuerpo se tensó un breve instante, el calor bajo mi piel comenzó a calentar cada vez. Tanto que hasta en mi cuello tengo esa sensación sofocante en la que me ver inmerso pero me sueltan justo en el momento que comenzaba a sentirse mejor. Con lo bien que se sentía su garganta, la mirada se me fue arriba y volvió a fijarse en ella.
—Tu si que eres una maldita.— Expresé con naturalidad, no recordaba la ultima vez que nadie me había puesto así y que hubiera lidiado tan bien darme una mamada. Un leve respiro y abrí mas mis piernas para ti exponiendo las nueces que pudieras darle cariño con tu habilidosa lengua. No iba dudar en frotar mis genitales en tu rostro y que en ese momento me vieras a los ojos, aquella mirada de depredadora, me encanta. Me hace relamer los labios y sentir un deseo que disfruto y degusto con tu compañía. Tocaría agarrarla fuerte de aquella cola verde para impulsarse hacia su virilidad. Que llegue a una garganta profunda y aunque no debo te sostengo un poco de manera de sentir como aprietas en tu deseo por buscar aire. —Eso cometela toda. — Lo solté con la misma morbosidad destapada.
Le observé con una mirada pícara acompañada de una sonrisa de medio lado. Pasaba a darle una nalgada con solo sus dedos. Era la recompensa por ese baile de abeja que me estaba dando. Sus lúteos sonaron espléndidamente y eso que su piel llena de cicatrices es para mi un vicio que para mi es un deleite. Me relamí el labio superior antes de volver a nalguear ahora la otra, quería dejarlas igual de rosadas. Miré a Tezca mientras estaba siendo devorado. Era un tanto adorable pues se le ve que está por ser succionado por completo. —Eso, te gusta no desgraciado. —
Me puse de rodillas tras la bestia desquiciada. Agarrando ambas nalgas para abrirlas y darme un deleite con lo rosada que es Maki a pesar de todas sus quemaduras. Me presenté al dar unos golpecitos con los dedos seguido de un masaje circular. Sintiendo todo aquel fluido natural. Tezca es muy bueno comiendola también por lo que señala la evidencia. Use el mismo lubricante marca Maki que la punta de mi miembro estuviese bien resbaladiza la agarré
de la cadera para atraerla hacia mí con la fuerza suficiente para comenzar a entrar.
Tragué seco al agarrar con firmeza a la fémina no podía ir all in’ ya que bien que podría hacerle daño así que tendría que ir pulso a pulso que fuese su cuerpo el que me dijera cuando es demasiado. Un movimiento de cadera leve al inicio y luego subirlo poco a poco, siempre puede entrar un poco más. Sintiendo que aprieta cada que voy queriendo expandirla. —Eso muestrame, muestrame todo lo que tienes ¡Tez!. — Creo que hablé demasiado pronto por que en ese momento me encontré siendo besado por ese rubió que parece que tenía mucho que dejar salir.
No quería soltarla pero tuve que agarrar de la nuca a este hombre para poder retener un poco la pasión salvaje con la que me besa. Creo que ella le estaba sacando el alma. Sus mejillas rojas y su mirada la perdí por un instante. Si besame así, mi lengubua buscó la suya y tambien la superaba en tamaño sentía como le dan la bienvenida mutuamente. Mis brazos apretaron y halaron a la mujer devuelta a aquella acción siendo cada vez más rápido, como vas escurriendo no busco tampoco partirte a la mitad pero si disfrutar en ese baile.
Sin querer aleteo un poco y los platos se mueve, se siente una brisa dentro de la habitación y aferró a la mujer y por un instante. Halo a la salvaje de su cabello para verla con su boca llena del fluido seminal de Tez la besé. Jugué con ella, que los fluidos fuera de mi boca a la suya y tras eso me separé, dejé escurrir de nuevo aquel semen ligado con nuestras salivas de mi boca a la suya. Pronto comienzó a escucharse que está mojando bastante pues mi pelvis aplaude contra su hermoso culo y paso a agarrarle los pechos. —No te quedes ahí cariño esto está comenzando ella aun tiene hambre.—
Pasé a enfocarme ella ariciando su cuerpo disfrutando de su piel contra mi piel, me estaba demasiado sentir sus cicatrice y hacía mover mi cadera en extasis hasta que bajaron por su abdomen. Llegando a donde estaba la acción ocurriendo, colaborando con un masaje cerca de los labios más externos y hasta siento que comienza a apretar sin control. Si, justo así te quiero ver, necesito ver tu cara de exitación en tu climax y te jalo de la cola de caballo para cruzar miradas contigo.
—-Hagamos un cambio.— Propuse mientras que cambiaba y me paraba frente de Maki en el suelo. Mi pecho tiene un tambor a máximo redoble. Ya lo siento cerca, no quiero que nos detengamos así que me poco. —Ayudala, cariño, que que, falta muy poco.— Mi voz no era tan dulce como la de Maki pero cuando se hizo ver aquella vigorosa y erecta polla podría hipnotizar a que ambos cooperen.
No está aquí con nosotros, nosotros estamos aquí con ella. Su voz, tenía esa melodía seductora, que te ayuda a estar motivado. Que te hace crecer el deseo, más con lo que me encanta que me hable de esa manera. Ella es una fiera. —No tienes que apurarte, con paciencia y salivita— Sugerí con ligero toque de humor. Grabando en memoria aquella imagen de su mirada ambar, se había olvidado de todo y lo ve con un deseo que hasta parece que tiene un brillo único. Aquella respiración cálida sobre su zona erogena. No para de decirle que debe debe levantarse, soy yo quien nuevamente muerde los dientes para que el simple deseo no me domine.
Una de mis manos sujeta la mesa y aprieta conforme va sintiendo los besos. También tomó su cabello verde para darle caricias. Su piel está estimulada por aquellos besos, esta mujer sabe como consentir pero también sabe devorar. No la iba a detener, pero cuando la velocidad de atenciones pisó el acelerador. Su mano sobre su cabello ayudó a que ella siempre pudiera dar un poco más con un poquito de impulso extra y que ella pudiera llevarlo cada vez más en su garganta. Lo cálido que se siente y cómo quiere arrancarle de una succión. Por mucho que me quise resistir ella logró ponerme completamente erecto, tanto que le costaba manejarlo, pero el compromiso nunca desistió.
Me aferré fuerte de la mesa, cuando ella comenzó a usar sus dos manos, ya lo estaba comenzando a gozar. Ella realmente me ha puesto fino. Siento que el suspiro me lo arrancó y mi cuerpo se tensó un breve instante, el calor bajo mi piel comenzó a calentar cada vez. Tanto que hasta en mi cuello tengo esa sensación sofocante en la que me ver inmerso pero me sueltan justo en el momento que comenzaba a sentirse mejor. Con lo bien que se sentía su garganta, la mirada se me fue arriba y volvió a fijarse en ella.
—Tu si que eres una maldita.— Expresé con naturalidad, no recordaba la ultima vez que nadie me había puesto así y que hubiera lidiado tan bien darme una mamada. Un leve respiro y abrí mas mis piernas para ti exponiendo las nueces que pudieras darle cariño con tu habilidosa lengua. No iba dudar en frotar mis genitales en tu rostro y que en ese momento me vieras a los ojos, aquella mirada de depredadora, me encanta. Me hace relamer los labios y sentir un deseo que disfruto y degusto con tu compañía. Tocaría agarrarla fuerte de aquella cola verde para impulsarse hacia su virilidad. Que llegue a una garganta profunda y aunque no debo te sostengo un poco de manera de sentir como aprietas en tu deseo por buscar aire. —Eso cometela toda. — Lo solté con la misma morbosidad destapada.
Le observé con una mirada pícara acompañada de una sonrisa de medio lado. Pasaba a darle una nalgada con solo sus dedos. Era la recompensa por ese baile de abeja que me estaba dando. Sus lúteos sonaron espléndidamente y eso que su piel llena de cicatrices es para mi un vicio que para mi es un deleite. Me relamí el labio superior antes de volver a nalguear ahora la otra, quería dejarlas igual de rosadas. Miré a Tezca mientras estaba siendo devorado. Era un tanto adorable pues se le ve que está por ser succionado por completo. —Eso, te gusta no desgraciado. —
Me puse de rodillas tras la bestia desquiciada. Agarrando ambas nalgas para abrirlas y darme un deleite con lo rosada que es Maki a pesar de todas sus quemaduras. Me presenté al dar unos golpecitos con los dedos seguido de un masaje circular. Sintiendo todo aquel fluido natural. Tezca es muy bueno comiendola también por lo que señala la evidencia. Use el mismo lubricante marca Maki que la punta de mi miembro estuviese bien resbaladiza la agarré
de la cadera para atraerla hacia mí con la fuerza suficiente para comenzar a entrar.
Tragué seco al agarrar con firmeza a la fémina no podía ir all in’ ya que bien que podría hacerle daño así que tendría que ir pulso a pulso que fuese su cuerpo el que me dijera cuando es demasiado. Un movimiento de cadera leve al inicio y luego subirlo poco a poco, siempre puede entrar un poco más. Sintiendo que aprieta cada que voy queriendo expandirla. —Eso muestrame, muestrame todo lo que tienes ¡Tez!. — Creo que hablé demasiado pronto por que en ese momento me encontré siendo besado por ese rubió que parece que tenía mucho que dejar salir.
No quería soltarla pero tuve que agarrar de la nuca a este hombre para poder retener un poco la pasión salvaje con la que me besa. Creo que ella le estaba sacando el alma. Sus mejillas rojas y su mirada la perdí por un instante. Si besame así, mi lengubua buscó la suya y tambien la superaba en tamaño sentía como le dan la bienvenida mutuamente. Mis brazos apretaron y halaron a la mujer devuelta a aquella acción siendo cada vez más rápido, como vas escurriendo no busco tampoco partirte a la mitad pero si disfrutar en ese baile.
Sin querer aleteo un poco y los platos se mueve, se siente una brisa dentro de la habitación y aferró a la mujer y por un instante. Halo a la salvaje de su cabello para verla con su boca llena del fluido seminal de Tez la besé. Jugué con ella, que los fluidos fuera de mi boca a la suya y tras eso me separé, dejé escurrir de nuevo aquel semen ligado con nuestras salivas de mi boca a la suya. Pronto comienzó a escucharse que está mojando bastante pues mi pelvis aplaude contra su hermoso culo y paso a agarrarle los pechos. —No te quedes ahí cariño esto está comenzando ella aun tiene hambre.—
Pasé a enfocarme ella ariciando su cuerpo disfrutando de su piel contra mi piel, me estaba demasiado sentir sus cicatrice y hacía mover mi cadera en extasis hasta que bajaron por su abdomen. Llegando a donde estaba la acción ocurriendo, colaborando con un masaje cerca de los labios más externos y hasta siento que comienza a apretar sin control. Si, justo así te quiero ver, necesito ver tu cara de exitación en tu climax y te jalo de la cola de caballo para cruzar miradas contigo.
—-Hagamos un cambio.— Propuse mientras que cambiaba y me paraba frente de Maki en el suelo. Mi pecho tiene un tambor a máximo redoble. Ya lo siento cerca, no quiero que nos detengamos así que me poco. —Ayudala, cariño, que que, falta muy poco.— Mi voz no era tan dulce como la de Maki pero cuando se hizo ver aquella vigorosa y erecta polla podría hipnotizar a que ambos cooperen.
