[Aventura T1] Orfandad en peligro
#6
Mientras avanzaba, mis pasos dejaban huellas húmedas sobre el lodo, un rastro torcido entre callejones que olían a sal, sudor y miseria. El lado pobre de Samba tenía su propio ritmo, uno que conocía bien, el del cansancio. Mujeres remendando redes frente a puertas medio rotas, hombres dormidos sobre barriles vacíos, niños que jugaban con una cuerda deshilachada y me observaban con una mezcla de curiosidad y miedo. Nadie hablaba, pero todos miraban. Era el tipo de silencio que solo se da en los lugares donde la esperanza ya aprendió a caminar descalza.

Sin embargo, conforme seguí avanzando, el terreno comenzó a transformarse. El suelo de barro dio paso a adoquines desiguales, húmedos, resbaladizos, como si el mismo suelo me dijera que estaba cruzando una frontera invisible. Las sombras se hicieron más limpias, más ordenadas, y las luces vacilantes de las lámparas de aceite fueron reemplazadas por la luz fría y constante de las farolas de gas, que brillaban con un orgullo que solo los ricos pueden darse el lujo de tener.

El aire también cambió. Ya no olía a pescado podrido ni a sal seca, sino a perfume barato y comida recién horneada. Un contraste violento, una línea invisible entre los que viven con lo justo y los que viven creyendo que el hambre no existe. Y ahí estaba yo, caminando entre ambos mundos, un gyojin con la mirada fija, siguiendo las corrientes que ya no eran de agua, sino de poder y silencio.

Delante de mí, a pocos metros, se levantaba el puesto de control del puente de piedra, esa frontera que dividía a los que tenían derecho a soñar de los que solo podían mirar desde lejos. El cuartel de la guardia real de Samba estaba justo al lado: una pequeña construcción de madera reforzada, con el emblema del sol azul pintado en su fachada. Pero no eran los mismos hombres torpes que había visto en los barrios bajos; estos dos eran distintos. Se movían con una disciplina que no era común aquí, las armaduras bien ajustadas, las lanzas limpias, los ojos atentos. Se notaba que estaban acostumbrados a mandar o a golpear hasta que alguien obedeciera.

Observé la escena sin intervenir, aún. Una anciana del puerto, la reconocí por su ropa humilde, intentaba cruzar. En sus manos arrugadas sostenía un pequeño papel con sello dorado; parecía un pase legítimo, aunque algo viejo. Los guardias la hicieron esperar, revisaron el papel, lo miraron con desprecio y se lo devolvieron, ni siquiera llegué a escuchar lo que decian, pero la mujer se dió la vuelta y volvía por el mismo camino que me encontraba. 

No pude pasar esto por alto, ademas, no habia una forma logica de pasar por ahi sin ser detectado, y quizas la anciana tiene alguna información relevante para poder pasar, asi que aprovecho la situación, sus hombros caidos, y aquel semblante de derrota para acercame a ella con calma sin pretender asustarla. — Madrecita, madrecita. — Le susurro para que solo ella pueda escucharme. 

—¿Que pasó madrecita, por que no pudo pasar por el puente? — Mi intriga era real, pues no llegué a escuchar la conversación, aun asi queria saber el motivo y como es que obtuvo ese pergamino para pasar. —¿Es usted musica?— Volví a preguntar esperando una respuesta de la señora, esperando que al menos mi intriga le subiera un poco los animos. 


Mensajes en este tema
RE: [Aventura T1] Orfandad en peligro - por Tensui Marlin - 08-11-2025, 01:21 AM
RE: [Aventura T1] Orfandad en peligro - por PX-4 - 23-11-2025, 08:27 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)