08-11-2025, 11:41 PM
Dando un largo suspiro, Kibai rompió su postura de combate, crujiendose el cuello con un leve estiramiento mientras se dirigía a una de las antorchas que estaban montadas sobre soportes de metal a lo largo del muelle, mientras sacaba de su bolsillo un pequeño rollo de lija abrasiva. Con cuidado, pasó el la hoja de Raimei por las llamas, ablandado poco a poco la resina que seguía adherida al filo, pero poniendo atención a no dañar nunca el temple con una cantidad excesiva de calor.
Tras ver cómo las espesas y aromáticas gotas de resina corrían ya a lo largo de la espada, se dio la vuelta de nuevo hacia sus compañeros de división, mientras pasaba meticulosamente un trozo de lija desde la guarda hasta la afiladisima punta, notando como con cada pasada, el filo de Raimei iba recobrando su habitual letalidad.
"Lo reconozco Moja, esa habilidad tuya es increíble" le dijo a su compañero Mink con una amplia sonrisa. "La verdad, ardo en deseos de ver qué puedes llegar a hacer con ella."
Acto seguido, se sacó la camisa blanca, tratando que esta no se manchase de sangre y se lavó la pequeña brecha de la cara, allí donde su compañero de División le había impactado con el puñetazo, tratando de hacer caso omiso a los pinchazos de dolor que la herida emitía a oleadas pulsantes.
Mirandose en el reflejo del barril una vez se hubo alisado la superficie, examinó la herida. Con suerte, aquello no le dejaría ninguna cicatriz, si la cuidaba bien. Recogiendo la capa del suelo y quitándole el polvo, lanzó una sonrisa a sus compañeros.
"Contramaestres, creo que los nuevos soldados nos merecemos una agradable ronda a cuenta de los mandos por el buen desempeño en el entrenamiento, no creen?"
Tras ver cómo las espesas y aromáticas gotas de resina corrían ya a lo largo de la espada, se dio la vuelta de nuevo hacia sus compañeros de división, mientras pasaba meticulosamente un trozo de lija desde la guarda hasta la afiladisima punta, notando como con cada pasada, el filo de Raimei iba recobrando su habitual letalidad.
"Lo reconozco Moja, esa habilidad tuya es increíble" le dijo a su compañero Mink con una amplia sonrisa. "La verdad, ardo en deseos de ver qué puedes llegar a hacer con ella."
Acto seguido, se sacó la camisa blanca, tratando que esta no se manchase de sangre y se lavó la pequeña brecha de la cara, allí donde su compañero de División le había impactado con el puñetazo, tratando de hacer caso omiso a los pinchazos de dolor que la herida emitía a oleadas pulsantes.
Mirandose en el reflejo del barril una vez se hubo alisado la superficie, examinó la herida. Con suerte, aquello no le dejaría ninguna cicatriz, si la cuidaba bien. Recogiendo la capa del suelo y quitándole el polvo, lanzó una sonrisa a sus compañeros.
"Contramaestres, creo que los nuevos soldados nos merecemos una agradable ronda a cuenta de los mandos por el buen desempeño en el entrenamiento, no creen?"
