09-11-2025, 01:19 AM
La luz de la luna llena cada vez iluminaba más el interior del foso, revelando que sólo 4 quedábamos en pié sin saber que era el siguiente rival que nos deparaba en aquél juego orquestado por mi familia. Aunque eso parecía no importar a la encapuchada que, tras haber matado al dorado Uoyon-sama, se había acercado a mí de una forma tan amistosa que contrastaba con la brutalidad mostrada segundos antes.
-¿Brownie? -A lo largo de mi vida me habían puesto muchísimos motes, pero era la primera vez que me llamaban algo parecido a eso. Estaba más acostumbrado a "Cosa", "Monstruo" y últimamente a "Cuervo". Pero esos pensamientos dejaron de rondar por mi cabeza cuando la encapuchada, cubierta ahora por la sangre de Uoyon-sama, preguntó por la llama de mi espalda. -Es fuego de verdad... Si no quieres quemarte esas preciosas manos... yo no lo haría. -Respondí mientras aguantaba el dolor y cansancio que recorría mi delgado y ligero cuerpo que no estaba acostumbrado a recibir tanto daño. Pese a su actitud amistosa, su locura hacía que no terminase de fiarme del todo de ella y esa situación, en la que estaba sin fuerzas y sin poder defenderme, no ayudaba. Por lo que, segundos después, solo pude quedarme viendo cómo tocaba mis plumas y alababa su suavidad mientras yo me mantenía alerta y curioso a partes iguales, sin quitarle mi roja mirada de encima, sin saber cuál sería su siguiente movimiento y agradeciendo el tener puesta mi calavérica mascara, pues mi cara debía ser un poema. -¿Invitar a cenar?¿La tía no se da cuenta de que seguimos en peligro? -Pensaba mientras las ganas de pegarle un tiro aumentaban, pero siendo frenado por mis autocontrol, mis principios y el sentido común de los posibles enemigos que podían estar por venir. Al menos, dentro de toda esa locura, la joven se estaba empezando a dar cuenta de mi importancia en el combate. -Si hubiésemos tenido que depender sólo de los tiros de tu amigo... estaríamos muertos. -Con más aliento que antes después de ese breve descanso, susurré para que sólo ella lo escuchase, teniéndola pegada a mi mascara mientras olisqueaba mi particular olor que tantas veces Krysser me había recalcado. Los siguientes segundos fueron una nueva cascada de parloteo en los que, pese a no disponer de un kit de primeros auxilios, sí que parecía tener algo que podría servirme. -Gracias. -Respondí cortésmente mientras cogía la extraña bolsa con la mano izquierda, notando la ligereza del mismo y viendo que eran unas cuantas hojas en formato ensalada pero a las que le faltaba la sustancia y el crujiente que daban los insectos. -¿Me acaba de dar un beso en la mascara? -No acababa de asimilar lo que había pasado. Todavía estaba mirando esa ensalada cuando la encapuchada de largas piernas aprovechó para darme un fugaz beso en mi calavérica mascara y, como si eso fuera poco, se ofreció después a que me la quitase para darme un beso de verdad. -Lo siento, pero no eres mi tipo. Pero toma una de mis suaves plumas como agradecimiento. -Ofrecí tras mi rechazó a la joven, quitándome una negra pluma con la mano en la que tenía la ensalada y dejándole con ello un recuerdo de aquella batalla, viendo cómo se alejaba con ella en busca del mink hurón que había quedado ko antes de que la luna sacase su lado más salvaje.
Una vez con la joven distraída con otra cosa, procedí a mezclar unas patas de saltamontes en la ensalada antes de quitarme la mascara, dejando mi oscura tez y deformado rostro iluminado por la luz de la luna, y empezaba a comer aquella ensalada a puñados, notando como la energía volvía a mi cuerpo con cada bocado sin notar ningún sabor debido a mi problema con el sentido del gusto.
Después de unos segundos, mientras la desconocida estaba charlando con el marine, ya había terminado aquel escueto tentempié y me había levantado, dando varios pasos hasta que llegué a donde estaba el rifle que había comprado en Samba días atrás, agachándome para recogerlo y recargarlo con una bala luminica antes de apuntar al cielo y disparar a una de las paredes que nos encerraban, iluminando con ello todo el foso y dejando con ello que el Tsvetnik que estuviese viéndonos pudiese ver bien mi rostro, algo más deformado que la última vez que estuve en Mary Geoise pero igual de reconocible.
- ¡Jodeos! ¡Vuestro campeón ha muerto y ha sido gracias a vuestra propia sangre! -Pensé mientras caminaba al centro del foso mientras recargaba mi rifle con una bala explosiva y una gran y deformada sonrisa aparecía en mi rostro, elevado hacia el despejado cielo nocturno, sabiendo que el destino había vuelto a unirme a mi familia biológica en esos juegos y como se los había fastidiado.
-¿Krysser?¿Me escuchas? -Pregunté una vez en el centro del foso a mi den den mushi, sin encontrar respuesta y mirando a mis compañeros, de nuevo con la mascara puesta, sin saber que era lo que nos iba a deparar el destino.
-¿Brownie? -A lo largo de mi vida me habían puesto muchísimos motes, pero era la primera vez que me llamaban algo parecido a eso. Estaba más acostumbrado a "Cosa", "Monstruo" y últimamente a "Cuervo". Pero esos pensamientos dejaron de rondar por mi cabeza cuando la encapuchada, cubierta ahora por la sangre de Uoyon-sama, preguntó por la llama de mi espalda. -Es fuego de verdad... Si no quieres quemarte esas preciosas manos... yo no lo haría. -Respondí mientras aguantaba el dolor y cansancio que recorría mi delgado y ligero cuerpo que no estaba acostumbrado a recibir tanto daño. Pese a su actitud amistosa, su locura hacía que no terminase de fiarme del todo de ella y esa situación, en la que estaba sin fuerzas y sin poder defenderme, no ayudaba. Por lo que, segundos después, solo pude quedarme viendo cómo tocaba mis plumas y alababa su suavidad mientras yo me mantenía alerta y curioso a partes iguales, sin quitarle mi roja mirada de encima, sin saber cuál sería su siguiente movimiento y agradeciendo el tener puesta mi calavérica mascara, pues mi cara debía ser un poema. -¿Invitar a cenar?¿La tía no se da cuenta de que seguimos en peligro? -Pensaba mientras las ganas de pegarle un tiro aumentaban, pero siendo frenado por mis autocontrol, mis principios y el sentido común de los posibles enemigos que podían estar por venir. Al menos, dentro de toda esa locura, la joven se estaba empezando a dar cuenta de mi importancia en el combate. -Si hubiésemos tenido que depender sólo de los tiros de tu amigo... estaríamos muertos. -Con más aliento que antes después de ese breve descanso, susurré para que sólo ella lo escuchase, teniéndola pegada a mi mascara mientras olisqueaba mi particular olor que tantas veces Krysser me había recalcado. Los siguientes segundos fueron una nueva cascada de parloteo en los que, pese a no disponer de un kit de primeros auxilios, sí que parecía tener algo que podría servirme. -Gracias. -Respondí cortésmente mientras cogía la extraña bolsa con la mano izquierda, notando la ligereza del mismo y viendo que eran unas cuantas hojas en formato ensalada pero a las que le faltaba la sustancia y el crujiente que daban los insectos. -¿Me acaba de dar un beso en la mascara? -No acababa de asimilar lo que había pasado. Todavía estaba mirando esa ensalada cuando la encapuchada de largas piernas aprovechó para darme un fugaz beso en mi calavérica mascara y, como si eso fuera poco, se ofreció después a que me la quitase para darme un beso de verdad. -Lo siento, pero no eres mi tipo. Pero toma una de mis suaves plumas como agradecimiento. -Ofrecí tras mi rechazó a la joven, quitándome una negra pluma con la mano en la que tenía la ensalada y dejándole con ello un recuerdo de aquella batalla, viendo cómo se alejaba con ella en busca del mink hurón que había quedado ko antes de que la luna sacase su lado más salvaje.
Una vez con la joven distraída con otra cosa, procedí a mezclar unas patas de saltamontes en la ensalada antes de quitarme la mascara, dejando mi oscura tez y deformado rostro iluminado por la luz de la luna, y empezaba a comer aquella ensalada a puñados, notando como la energía volvía a mi cuerpo con cada bocado sin notar ningún sabor debido a mi problema con el sentido del gusto.
Después de unos segundos, mientras la desconocida estaba charlando con el marine, ya había terminado aquel escueto tentempié y me había levantado, dando varios pasos hasta que llegué a donde estaba el rifle que había comprado en Samba días atrás, agachándome para recogerlo y recargarlo con una bala luminica antes de apuntar al cielo y disparar a una de las paredes que nos encerraban, iluminando con ello todo el foso y dejando con ello que el Tsvetnik que estuviese viéndonos pudiese ver bien mi rostro, algo más deformado que la última vez que estuve en Mary Geoise pero igual de reconocible.
- ¡Jodeos! ¡Vuestro campeón ha muerto y ha sido gracias a vuestra propia sangre! -Pensé mientras caminaba al centro del foso mientras recargaba mi rifle con una bala explosiva y una gran y deformada sonrisa aparecía en mi rostro, elevado hacia el despejado cielo nocturno, sabiendo que el destino había vuelto a unirme a mi familia biológica en esos juegos y como se los había fastidiado.
-¿Krysser?¿Me escuchas? -Pregunté una vez en el centro del foso a mi den den mushi, sin encontrar respuesta y mirando a mis compañeros, de nuevo con la mascara puesta, sin saber que era lo que nos iba a deparar el destino.
Pienso -- Hablo
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