09-11-2025, 02:54 AM
¿Pequeñita...?-frunció el ceño con cierto desagrado, siempre había sido pequeña, desde el nacimiento, que alguien se lo recalcara no hacia mas que molestarla, pero, de las calles aprendió a tener paciencia y no dejarse llevar por las palabras de los demás, así que respiro hondo y miro al hombre de piel oscura con el ceño fruncido-Ya tengo 18 años, no soy una niña pequeña, para que lo sepas.-soltó un bufido y asintió hacia la jefa cuando le pidió que cocinara los vegetales salteados y la raya.
Para ser honesta, se le daba mucho mejor cocinar vegetales que cocinar carnes o similares, mas que nada que porque de niña, encontrar vegetales o robarlos es mucho mas fácil que llevarse mariscos, carnes rojas y demás, por supuesto eso no significa que no haya intentando cocinar otros animales que cierta gente no podría encontrar muy apetitosa, pero, la gente no sabia lo que se perdía al no probar su brocheta de rata cocinada, una delicia que pocas veces tenia la capacidad de disfrutar, pues los animales pequeños eran unos cabrones que se escondían o te mordían incluso si estaban por morirse.
Lamentablemente, al parecer cocinar ratas y palomas no estaba bien visto en un restaurante, pero, aprendió a adaptarse rápido y cocinar alimentos marítimos, pues había una buena cantidad de pescadores en la isla karate que vendían pescado, lo cual tenia sentido, o sea, en este mundo solo existen islas con entradas directas al mar, y el tamaño de las islas de los blues no era muy grande comparada a islas mas allá según había escuchado, por lo cual criar ganado y demás era difícil sin la exportación de por medio, pero, ya se estaba desviando.
Calentó en un wok el aceite y se puso cocinar los vegetales, al mismo tiempo que intentaba desescamar la raya, teniendo cuidado de no pincharse con nada, aunque bueno, las rayas eran raras, no eran peces, pero, vivían en el mar, personalmente no le gustaba demasiado el sabor, pero, si a los clientes les gustaba, no podía decir nada.
Escucho la conversación entre la jefa y el tipo grosero, no porque quisiera, pero, tener orejas de caballo significaba que podía escuchar un poco mejor que los humanos, al parecer estaban hablando de alguien que ya no estaba, tal vez un viajero o una persona que ha decidido dedicarse a la piratería o algo así, si fuera honesta, realmente no tenia nada en contra de los piratas, pero, tenia que alimentarse y cuidar de su salud, si conseguía volverse una cazarrecompensas, seguramente unas cuantas cabezas bastarían para pagar su deuda.
Llevo los platos ya listos a la mesa, costo un poco cocinar la raya, pero, le estaba cogiendo el truco-Aquí tienes, que lo disfrutes.
Para ser honesta, se le daba mucho mejor cocinar vegetales que cocinar carnes o similares, mas que nada que porque de niña, encontrar vegetales o robarlos es mucho mas fácil que llevarse mariscos, carnes rojas y demás, por supuesto eso no significa que no haya intentando cocinar otros animales que cierta gente no podría encontrar muy apetitosa, pero, la gente no sabia lo que se perdía al no probar su brocheta de rata cocinada, una delicia que pocas veces tenia la capacidad de disfrutar, pues los animales pequeños eran unos cabrones que se escondían o te mordían incluso si estaban por morirse.
Lamentablemente, al parecer cocinar ratas y palomas no estaba bien visto en un restaurante, pero, aprendió a adaptarse rápido y cocinar alimentos marítimos, pues había una buena cantidad de pescadores en la isla karate que vendían pescado, lo cual tenia sentido, o sea, en este mundo solo existen islas con entradas directas al mar, y el tamaño de las islas de los blues no era muy grande comparada a islas mas allá según había escuchado, por lo cual criar ganado y demás era difícil sin la exportación de por medio, pero, ya se estaba desviando.
Calentó en un wok el aceite y se puso cocinar los vegetales, al mismo tiempo que intentaba desescamar la raya, teniendo cuidado de no pincharse con nada, aunque bueno, las rayas eran raras, no eran peces, pero, vivían en el mar, personalmente no le gustaba demasiado el sabor, pero, si a los clientes les gustaba, no podía decir nada.
Escucho la conversación entre la jefa y el tipo grosero, no porque quisiera, pero, tener orejas de caballo significaba que podía escuchar un poco mejor que los humanos, al parecer estaban hablando de alguien que ya no estaba, tal vez un viajero o una persona que ha decidido dedicarse a la piratería o algo así, si fuera honesta, realmente no tenia nada en contra de los piratas, pero, tenia que alimentarse y cuidar de su salud, si conseguía volverse una cazarrecompensas, seguramente unas cuantas cabezas bastarían para pagar su deuda.
Llevo los platos ya listos a la mesa, costo un poco cocinar la raya, pero, le estaba cogiendo el truco-Aquí tienes, que lo disfrutes.
