Festival Furioso - [Aventura T2, Presente Absoluto]
#24
[personajeinvalido=2329]

—Pobre de ti que tus manos suban más allá de mis muslos. —Amenaza velada en una mezcla de diversión y seriedad, conocía demasiado bien cómo era con las mujeres. Aun así -jamás lo reconocería frente a nadie- la cercanía de Ryota y su humor, al menos en aquella situación, se sentía como un bálsamo para su alma. Capaz de enterrar por un instante sus miedos, capaz de hacer que sus piernas se volvieran más sólidas, capaz de hacer que su corazón dejara de querer escapar de su prisión.

Su mano libre reposaba sobra el hombro ajeno, era un extra que le ayudaba a ganar estabilidad. No era que no confiara en el agarre del contrario, pero nunca estaba de más. Mientras tanto, seguía protegiendo la comida con su cuerpo, ayudándose de la espalda ajena. Ni siquiera se percató de ello, estaba esperando recibir la orden del siguiente paso cuando acarició uno de sus pendientes, sintiendo el contraste del frío metal contra sus calientes dedos, refrescando apenas la yema de estos. El recuerdo de su madre la llenaba de añoranza, pero también le ofrecía cierta paz. Paz a la que se quería aferrar para armarse de valor, derrotar al oso y salir de ahí de una maldita vez. Necesitaría de al menos una semana de cama para recuperar su fuerza y ánimo después de tanta tensión emocional.


[Imagen: Preparada2.png]

Al escucharle ni siquiera lo puso en duda, simplemente alzó los brazos, sosteniendo un ahora seco pedazo de carne entre sus manos. Comenzó a agitarlo en el aire—¡eh, señor oso, querido~! ¡Esto es mucho más jugoso! —quizás no, de hecho estaba segura de que no. A esas alturas estaba reseco por el propio calor del ambiente y no servía para cocinar nada decente con él, pero a un animal poco le importaría, ¿no?

[Imagen: Enfadada2.png]

De repente Ryota saltó. Al estar distraída sosteniendo la comida, como pudo pasó el brazo por el hombro ajeno y se aferró a su pecho, volviendo a esconder el manjar entre ellos con su otra extremidad—. ¡Pero avisa antes! —Reclamó mientras se inclinaba hacia adelante. Cuando aterrizaron volvió a vislumbrar la escena, percatándose de cómo la hermosa morena de azabaches cabellos se rebozaba en la grasa de aquel pedazo de carne que hacía rato había dejado de ser apetecible. Una mueca -mezcla de repugnancia y preocupación- no tardó en asomarse en su rostro «¿acaso está demente?», pensó. Ya no solo le parecía una locura ofrecerse como tributo alimenticio a un oso de tres metros hambriento, hablemos del fuego y lo peligroso que era acercar la grasa a una fuente en llamas, ¿quería ser la nueva Juana de Arco? Una corriente de viento en su contra y poco tendría que envidiarle a la mencionada mujer—. ¡Ni se te ocurra acercarte al fuego! —advirtió. ¿Le haría caso? Quién sabe.

[Imagen: Kh.jpg]

La voz de Ryota hizo que volviera su atención a este—. Claro que confío en-... —No tuvo siquiera tiempo de terminar de hablar que cayó en cuenta de lo que le estaba pidiendo—. Espera, ¿qué? —Arrugó el entrecejo, observando al de castaños cabellos, su mirada como un puñal clavándose en su nuca—. Jáh, ni de broma voy a hacer eso. —Soltó una risa seca, sin humor e hinchó ligeramente las mejillas y quiso cruzarse de brazos, pero la comida no se lo permitió. Estaba completamente negada a hacer lo que le pedía, prefería mil veces que el animal le devorara un brazo antes de humillarse de aquella manera. Pero Ryota no tardó en empezar la canción, haciendo que refunfuñara por lo bajo.

—¡Mierda...! Pobre de aquel que hable de esto, ¡porque juro que lo mato! —gritó para que todos los presentes la oyeran. Sintiendo como cada parte de ella se resquebrajaba y terminaba de ceder ante la petición. Aunque no negaría que estuvo maldiciendo una y cien veces para sus adentros antes de desistir del todo—. Vas a morir por esto... —Susurró hacia Ryota y carraspeó, intentando aclarar su garganta, seca, áspera... Necesitada de un poco de hidratación. Aun así consiguió despejar un poco su voz y con un notable rubor en sus mejillas, se puso a cantar junto al que iba a ser su némesis de ahí en adelante. Alzó de nuevo el pedazo de carne con ambos brazos, oscilando estos de lado a lado al ritmo que marcaba el contrario con sus balanceo—. Tokoroga kumassanga, atokara tsuitekuru...~ —Ni siquiera sabía si estaba entonando bien o no, si su voz era agradable o más bien parecía un gato agonizando, pero poco le importaba. Lo único que quería era que la tierra se la tragara, que aquel instante desapareciera para siempre de su mente y la de los presentes, que el mismísimo oso la devorara y la absorbiera el mismísimo abismo.


[Imagen: Verg-enza.png]

Cualquier cosa era mucho menos humillante y bochornosa.

Terminaron la canción y -al menos por el momento- no parecía haber hecho ningún tipo de efecto. Entrecerró la mirada y sin siquiera pensarlo dos veces, el impulso se plasmó en la palma de su mano aterrizando en la nuca del joven con no demasiada fuerza, un gesto que contenía aprecio y vergüenza partes iguales—. ¡Hice el ridículo para nada! —renegó con un suave hilo de voz. Pese a que ya habían terminado de humillarse no conseguía deshacerse del rubor que se había instalado en sus pómulos, ¡mierda! Qué molesto.

—Ryota... —Esperó MUY pacientemente a que volteara el rostro para verla. Y simplemente alzó el dedo del medio.

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Resumen


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RE: Festival Furioso - [Aventura T2, Presente Absoluto] - por Liora - 09-11-2025, 11:37 AM

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