Un encuentro inesperado, para todos // Presente relativo // Jin
#14
La mujer se sonrojaba, satisfecha por las palabras de Uker, tímida pero divertida. —Me sacas los colores, tontito. Aunque es verdad que el orfanato ya dejó de ser tan divertido cuando te fuiste. — Jin, por su lado, se acercó a ella, con los pinceles en su mano izquierda, entregándoselos.

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—Se te vuelve a olvidar. No seas tan despistada.

—¡Ah! ¡Mis pinceles! ¡Es verdad! Gracias Jin. — La sonrisa se dibujó de oreja a oreja, contemplando a Uker con satisfacción, asintiendo con la cabeza enérgicamente. —Sí, es increíble que se conocieran fuera. La verdad había perdido la fe de que se vieran juntos algún día, pero mírense, todos unos galanes. Dos caritas bonitas que deberían estar bien jutos. —finalmente, asintió con la cabeza, señalándolo con el dedo índice de su mano derecha, donde tenía los pinceles que Jin le había entregado. —Más te vale no escapar, porque no dudes que haré por lo menos cuatro cuadros de ti, y de los mejores. Te regalaré uno de ellos a cambio de comida. — y rió tras la broma, finalmente despidiéndose con la mano en cuanto comenzaron a alejarse. —Esperaré a que me hables de nuevo pues, Uker. Hasta entonces.

Una vez las distancias fueron suficientes como para que no se vieran, sus mejillas ahora se veían ligeramente ruborizadas bajo la sonrisa tímida. Estaba emocionada, juntando ambas manos en un puño como una niña frente a sus labios, con un pequeño gritito contenido de felicidad y energía, entrando de nuevo en el local a toda prisa para celebrar uno de los que Akura consideraba sus mejores días.

[***]

Jin miraba los vendajes de su mano, que seguían rojas por la sangre que había corrido. Más tarde tendría que darle una excusa al cirujano para que lo tratara… O no, total, lo acabaría olvidando de todos modos. Las palabras de Uker le hicieron voltear la mirada en otra dirección, cerrando el puño de su mano, desviando la mirada en otra dirección, cerrando poco después sus ojos y aflojando ligeramente su propia corbata, al menos un poco para liberar algo de su propia tensión.

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—Tengo mis preferencias. No soy de piedra, también soy humano, aunque a veces no lo parezca.

Hizo una pausa, guardando su mano derecha en el bolsillo de su traje, el cigarro todavía pegado entre sus labios. Hizo una pausa, retirando su cigarrillo, descendiendo la cabeza. Por primera vez, ahora sí, ya no era solo la sonrisa, sino que su propia expresión inquebrantable ahora se había suavizado de un modo que nadie pudo haber visto antes. Paró en seco, en mitad de la calle, guardando un corto silencio.

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—No. No lo sabe… Preferiría que no se lo dijeras.

Elevó su mirada, volviendo a fijarse en Uker. No iba a darle detalles, lo mejor era que parecía no indagar más de lo que debería, o se vería en la obligación de matarlo… No podía estar entre esas opciones. —Te aseguro que es la única persona en este mundo que no quiero que salga lastimada. Tengo mis motivos. Eso es todo lo que necesitas saber. — Nunca había hablado de sí mismo, menos de Akura, a quien había intentado mantener a salvo por todos los medios, sobre todo que su jefe no descubriera de su existencia. —De hecho… quería contratarte para ella el día que nos conocimos, pero la señorita Maki no permitió dar las explicaciones pertinentes. Buscaba un cocinero cualificado, y había escuchado de ella que no tenías especial aprecio a los Marines… Todo encajaba. — Y admitía que no esperaba que fuera el mismo que había estado buscando, pero no en voz alta. Se sintió incómodo de repente, su mano libre ahora acariciando su cuello por detrás de su cabeza, bajo su nuca.

La interrupción llegó en forma de un gato, sus ojos fríos lo observaron con confusión por un instante, más cuando el hombre ni siquiera dudó en ir hacia la pequeña criatura como si la conociera de toda la vida. Arqueó una ceja. No es que odiara a los felinos, era consciente de que, si se acercaba, quizás podría asustarlo. No dijo nada, solo viajó con la mirada a su alrededor por si había alguien cerca. Escuchó pasos, sus oídos estaban lo suficientemente preparados para percatarse de ello. Sus cejas se fruncieron, volviendo al semblante serio, ahora alerta. Más le valía que se tratase del dueño de ese felino, o no podría responder a consecuencias. Su mano se elevó, su cigarrillo todavía entre sus labios, en el bolsillo interior de su traje.
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RE: Un encuentro inesperado, para todos // Presente relativo // Jin - por Onizuka Jin - 09-11-2025, 10:18 PM

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