Committal Service (Pasado — Alana)
#4
Nunca dejaría de resultarme llamativo cómo, a pesar de mi diminuta altura (incluso para aquellos de mi propia especie), era capaz de imponer cierto respeto. Tal vez era tan solo dentro del territorio de mi enfermería, aquel que era mi especialidad. Fuera como fuese, me resultaba adulador, pues o bien me respetaban como oficial de la medicina o bien me respetaban como persona; ambos conceptos eran más de lo que el propio Ashwin me había hecho creer hacía bastante tiempo. Aquel chico, Eros, me hizo sonreír al aliviar aquellas heridas abiertas de mi pasado, aquellas que Ashwin había abierto y dejado en carne viva sin miramientos—. No te preocupes por la formalidad —, murmuré— aquí somos todos gente rara, algunos cantan, y hay otros que reparan tablas rotas. Yo, como médico, intento que todos los fallos queden en un punto y aparte y podáis continuar con lo vuestro.

Acerqué la bandeja metálica a la camilla, alzándola por encima de mis hombros, pues era un tanto más grande que yo. Lo más complicado era mantener el equilibrio y que ningún objeto deslizase hacia el suelo desde la propia bandeja. Ya en la camilla, dejé el gran objeto sobre ella, cerca del cuerpo del chico. Empecé por coger las pinzas y acercarlas a su mano—. Te recomiendo que no mires —le aconsejé, había quienes se desvanecían ante tanta sangre. No les juzgaba, una herida así impresionaba bastante, sobre todo fuera del furor de la batalla, cuando no había adrenalina que te mantuviese en pie—. Uno —inspiré—, dos —expiré y coloqué las pinzas alrededor del clavo—, tres —y tiré para sacarlo. Lo siguiente fue rápido. Cogí las gasas que estaban en la bandeja inicial y apreté tan fuerte como pude contra su mano para evitar el sangrado. Pañuelos, tiritas, desinfectante para la herida, algún “no te muevas” en medio de todo el actuar, cómplice pero mandón a la vez, no queríamos que perdiese la movilidad en la mano. Lo siguiente fueron un par de punzadas en la piel con gran precisión, con la precisión que solo un curandero de asfalto y barco conoce, y luego la envoltura para evitar la infección de la herida con cualquier suciedad posterior que hubiese en el exterior, un vendaje firme pero apretado, porque si había algo que respetar es que el dolor no se curase con más dolor.

— Listo. Ha sido más rápido de lo imaginado, ¿eh? —quizás no, quizás desde su perspectiva había sido excesivamente lento. No le juzgaría si lo había apreciado así. Desde la perspectiva de aquel que está siendo azotado por el dolor, no resultaba fácil ni cómodo de tolerar; cinco minutos podían aparentar ser una hora—. Ahora mantén la mano elevada y no la uses… quince minutos, ¿vale? —le guiñé un ojo mientras empezaba a recoger absolutamente todo, empezando por tirar las vendas y gasas manchadas con la sangre ajena —. Aún no te incorpores. Has perdido bastante sangre. Podrías desmayarte aunque te notes bien; importante: aunque te notes bien —parecía tener bastante aguante, eso era un punto fuerte para él pero mi deber como médico no era poner a prueba las capacidades de mis pacientes, sino mantenerlas en pleno uso—. Si te pica, no te rasques o te corto la otra mano; y si consigues no utilizar la mano durante unos días, mejor. Poco a poco ve haciendo ejercicios de movilidad —mientras hablaba, no paraba quieta, desinfectando los objetos utilizados, reponiendo otros por si ocurrían imprevistos como este que necesitasen de velocidad y precisión. En la enfermería todo estaba dispuesto de tal forma que de un salto pudiera alcanzarlo todo. Era enana pero tenía facilidad de desplazamiento y fuerza para agarrarlo todo, por lo que moverme en un mundo de gigantes, aunque fuese difícil y peligroso, no era imposible, mucho menos en mi territorio.

— ¿Te traigo algo de comer? —como bien había dicho, ha perdido bastante sangre, y algo de comida le podía venir bastante bien. ¡Oh! Entonces se encendió una bombilla en mi cabeza. Había dejado apartada una manzana para comer un cuarto de ella a media mañana. Lo bueno de ser tan pequeña, es que tampoco necesitaba una gran cantidad de comida para llenarme. Con todo recogido y limpio, a excepción de la sábana que se encontraba tendida sobre la camilla y bajo Eros (de eso me encargaría cuando él saliese por la puerta), de un salto abrí el armarito con provisiones y de ahí saqué la susodicha manzana. Algo fácil de digerir después de tremendo disgusto para su cuerpo, pues aunque él no lo notase, es estrés que resiente a uno—. ¿Quieres?
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RE: Committal Service (Pasado — Alana) - por Alana Sahiba - 10-11-2025, 01:53 PM

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