10-11-2025, 02:22 PM
Mientras escuchaba las indicaciones de la tontatta no podía hacer más que seguirlas al pie de la letra con la mayor de sus capacidades, una serie de indiscretas cuestiones rumiaban por su cabeza mientras ésta preparaba la pinza para actuar. No le molestaba nada de lo relativo al cuerpo, anatomía viva era anatomía en si mismo ¿Verdad?
— No se... te... preocupes, no soy alguien que se impresione fácilmente Mi familia se ha dedicado durante generaciones a la tanatopraxia, sucesivos entierros y resguardo de la isla en la que nací... —Explicó mientras observaba el procedimiento con más interés que otra cosa. Era en parte una cuestión de reconocer su cuerpo como poco más que un vehículo que transportaba su sistema nervioso central quizás, o por el hecho de estar acostumbrado verdaderamente a ser herido ¿Cada cuanto peleaba Eros? Poco sabrían que el día de mañana ya estaría a los golpes nuevamente.
Su mirada pensativa viró hasta el techo por unos momentos, con un parpadeo sereno finalmente disipando el velo de la timidez que le impedía esbozar palabra, quizás con un preámbulo antes de expresar la duda podría hablar sin golpearse. — No obstante tengo una duda que está dando vueltas en mi cabeza, y me parece hasta que más relevante que la herida de mi mano —Aclaró el muchacho a medida que era desinfectado, evitando moverse para no entorpecer el vendaje de su mano. La fuerza de la médica era sorprendente, no porque le estuviese haciendo doler, sino porque notando la firmeza, y la diligencia, con la que la complexión de sus manos se encargaban del vendaje podía darse cuenta que la muchacha era físicamente tanto o más fuerte que él. — ¿Es médica porque se preocupa por la gente, o se preocupa por la gente porque es médica? —Creía tener una respuesta a la duda.
Se incorporó, lentamente para no romper las reglas que ella le estaba presentando, entonces observó la manzana. Solo ahí pudo notar la escala comparativa del tamaño de Alana con el mundo que los rodeaba, verdaderamente no estaba adecuado para ella ¿Verdad? Aunque en retrospectiva el también era más pequeño que el resto de los humanos, los había de hasta 4 metros de alto y los había visto de 6 ¿Que quedaba para él con su humilde metro setenta?
— ¿Segura que no puedo usar la mano? —Decidió chequear dos veces, Alana podría notar la decepción en el rostro de Eros, o quizás la preocupación. La idea de no poder trabajar lo sacaba de quicio, pocas cosas lo molestaban más que no estar cumpliendo una labor o una función despues de todo. Con su mano sana rascó nervioso su nuca, era uno de los tic que aparecían cuando se ponía nervioso pues no tardaría en arrancarse de cuajo un mechón de cabello. — Tengo que dejar todo listo para dentro de unos días... Si el Crimson Stage no aguanta los embates del mar, va a ser mi culpa —La explicación del muchacho podría perfectamente ser la de un niño penitente, o preocupado por el regaño de sus padres, pero la figura de autoridad que punitivo resguardaba los rincones de su mente no era que otro que él mismo.
Suspiró, debía ir paso por paso como siempre decía su padre. Contempló la manzana, y asintió con la cabeza. — Comeré, pero solo si usted también come conmigo —Para revisar que no esté envenenado todo servía, o quizás para manejar la culpa que le daría que le regalasen algo cuando él aun no le había regalado nada a la joven. — ¿Puedo preguntar qué la ha impulsado a ser médica? —Quería entender el porqué de las decisiones de vida de quienes llamaban su atención, despues de todo. Gwen cantaba porque era su forma de relacionarse con el mundo, por ejemplo, y lo hacía divinamente; él por su parte creía que el deber le daba propósito más allá de la violencia que habitaba en su alma, amansaba el espíritu y forjaba su carácter ¿Pero cual sería la motivación de la médica?
— No se... te... preocupes, no soy alguien que se impresione fácilmente Mi familia se ha dedicado durante generaciones a la tanatopraxia, sucesivos entierros y resguardo de la isla en la que nací... —Explicó mientras observaba el procedimiento con más interés que otra cosa. Era en parte una cuestión de reconocer su cuerpo como poco más que un vehículo que transportaba su sistema nervioso central quizás, o por el hecho de estar acostumbrado verdaderamente a ser herido ¿Cada cuanto peleaba Eros? Poco sabrían que el día de mañana ya estaría a los golpes nuevamente.
Su mirada pensativa viró hasta el techo por unos momentos, con un parpadeo sereno finalmente disipando el velo de la timidez que le impedía esbozar palabra, quizás con un preámbulo antes de expresar la duda podría hablar sin golpearse. — No obstante tengo una duda que está dando vueltas en mi cabeza, y me parece hasta que más relevante que la herida de mi mano —Aclaró el muchacho a medida que era desinfectado, evitando moverse para no entorpecer el vendaje de su mano. La fuerza de la médica era sorprendente, no porque le estuviese haciendo doler, sino porque notando la firmeza, y la diligencia, con la que la complexión de sus manos se encargaban del vendaje podía darse cuenta que la muchacha era físicamente tanto o más fuerte que él. — ¿Es médica porque se preocupa por la gente, o se preocupa por la gente porque es médica? —Creía tener una respuesta a la duda.
Se incorporó, lentamente para no romper las reglas que ella le estaba presentando, entonces observó la manzana. Solo ahí pudo notar la escala comparativa del tamaño de Alana con el mundo que los rodeaba, verdaderamente no estaba adecuado para ella ¿Verdad? Aunque en retrospectiva el también era más pequeño que el resto de los humanos, los había de hasta 4 metros de alto y los había visto de 6 ¿Que quedaba para él con su humilde metro setenta?
— ¿Segura que no puedo usar la mano? —Decidió chequear dos veces, Alana podría notar la decepción en el rostro de Eros, o quizás la preocupación. La idea de no poder trabajar lo sacaba de quicio, pocas cosas lo molestaban más que no estar cumpliendo una labor o una función despues de todo. Con su mano sana rascó nervioso su nuca, era uno de los tic que aparecían cuando se ponía nervioso pues no tardaría en arrancarse de cuajo un mechón de cabello. — Tengo que dejar todo listo para dentro de unos días... Si el Crimson Stage no aguanta los embates del mar, va a ser mi culpa —La explicación del muchacho podría perfectamente ser la de un niño penitente, o preocupado por el regaño de sus padres, pero la figura de autoridad que punitivo resguardaba los rincones de su mente no era que otro que él mismo.
Suspiró, debía ir paso por paso como siempre decía su padre. Contempló la manzana, y asintió con la cabeza. — Comeré, pero solo si usted también come conmigo —Para revisar que no esté envenenado todo servía, o quizás para manejar la culpa que le daría que le regalasen algo cuando él aun no le había regalado nada a la joven. — ¿Puedo preguntar qué la ha impulsado a ser médica? —Quería entender el porqué de las decisiones de vida de quienes llamaban su atención, despues de todo. Gwen cantaba porque era su forma de relacionarse con el mundo, por ejemplo, y lo hacía divinamente; él por su parte creía que el deber le daba propósito más allá de la violencia que habitaba en su alma, amansaba el espíritu y forjaba su carácter ¿Pero cual sería la motivación de la médica?
