11-11-2025, 12:54 AM
(Última modificación: 11-11-2025, 01:54 AM por Ryota Miyamoto.)
[personajeinvalido=2506]
La bomba de chicle se inflaba y reventaba una y otra vez frente a los suaves labios del joven de cabellos castaños. Ryota caminaba plácidamente bajo la caricia del sol matutino, observando con curiosidad los puestos callejeros del poblado de Kinami. Era un buscador de ofertas al que le fascinaba conocer lugares nuevos, probar la comida local y, por qué no, hacer amistades femeninas oriundas de cada poblado en la isla.
Aunque todo parecía indicar que ese día la diosa de la suerte no estaba de su lado, pues lo acompañaba Runin, una mujer de una belleza tan deslumbrante que acaparaba todas las miradas y, de paso, ahuyentaba el interés de las señoritas. “¿Buscas algo en particular?” Opino risueño con un tono juguetón. “Es raro que quisieras acompañarme a ver poblados. ¿Acaso buscas una cita?” Inquirió en apreciación al gusto particular de la femina. A él no le incomodaba estar junto a ella, era todo lo contrario, le agradaba, pues compartían un lazo, sin importar que eso significara que las señoritas los vieran como pareja y perdieran el interés.
Quizás aquella tarde solo disfrutarían de una buena comida, bebida y terminarían reuniéndose con sus compañeros. Pero cualquiera que hubiesen sido sus intenciones, todo cambió en el instante en que ambos detuvieron su andar al oír los sollozos de una mujer junto al viejo pozo de piedra en medio del poblado.
El primero en acercarse fue Ryota, con su burbuja de chicle marcando el ritmo de sus pasos hasta detenerse frente a la mujer. Bastaba una sola mirada para comprender su preocupación: su semblante lucía frágil, abatido, y la angustia parecía consumirle el ánimo poco a poco.
El cartel en sus manos lo decía todo, pero el castaño guardó silencio, limitándose a escucharla. No mostró preocupación ni el más mínimo atisbo de empatía; simplemente la observó, con su habitual expresión.
Una a una, las palabras de la mujer fueron dando forma a su angustiante situación. Debía de estar desesperada para pedir ayuda a un par de visitantes que bien podrían no hacer nada por ella. Su angustia era tal que terminó inclinando la cabeza ante aquellos dos forasteros, mientras el resto del poblado se limitaba a murmurar a la distancia, ignorándola.
La expresión del chico se afiló ligeramente al captar uno de los susurros entre la multitud, gracias a su fino oído: “Entrenamiento especial”. Aquello no le decía mucho, pero bastó para entender que todos estaban al tanto de lo ocurrido… y, aun así, preferían desentenderse del tema, producto del miedo o de la más pura hipocresía.
Para el joven de cabellos castaños no hizo falta ver el importante número en el cartel de recompensa para tomar una decisión. Si bien no entendía del todo lo que ocurría, ni sabía si la familia de esa mujer merecía tales desgracias.
“Runin, ¿dice la verdad?” Pregunto a la joven a su lado, sorprendiendo quizás a la mujer o a quienes lo escucharan. No fue hasta que vio la expresión afirmativa de la chica que rompió su silencio con la madre preocupada.
![[Imagen: VWppBvl.png]](https://i.imgur.com/VWppBvl.png)
“No somos caza recompensas, señora, en realidad, somos piratas.”
Su sonrisa se afiló tomando delicadamente el rostro de la mujer con su diestra para limpiar sus lágrimas. “Si nos paga por rescatar a su hijo, eso sería como un trabajo y sinceramente odio trabajar bro.” Una vez limpiar las lágrimas de la mujer, se apartó caminando en la dirección que ella había apuntado anteriormente. “Traiga su dinero en manos en un par de horas.” Ordenó con tono jovial mientras se distanciaba, elevando el tono para ser escuchado. “Vendremos a robarla cuando secuestremos a su hijo de ese dojo y se lo devolvamos a usted, solo porque nos dio la gana Kekekeke.”
Sin cruzar otra palabra con la mujer, Ryota avanzaría en dirección al dojo Sudowoodo, recorriendo el camino que lo llevaría hasta allí en compañía de la hermosa morena. “Parece que una cita tendrá que esperar, ¿no?” Dijo a Runin.
![[Imagen: L4pDgJp.png]](https://i.imgur.com/L4pDgJp.png)
La bomba de chicle se inflaba y reventaba una y otra vez frente a los suaves labios del joven de cabellos castaños. Ryota caminaba plácidamente bajo la caricia del sol matutino, observando con curiosidad los puestos callejeros del poblado de Kinami. Era un buscador de ofertas al que le fascinaba conocer lugares nuevos, probar la comida local y, por qué no, hacer amistades femeninas oriundas de cada poblado en la isla.
Aunque todo parecía indicar que ese día la diosa de la suerte no estaba de su lado, pues lo acompañaba Runin, una mujer de una belleza tan deslumbrante que acaparaba todas las miradas y, de paso, ahuyentaba el interés de las señoritas. “¿Buscas algo en particular?” Opino risueño con un tono juguetón. “Es raro que quisieras acompañarme a ver poblados. ¿Acaso buscas una cita?” Inquirió en apreciación al gusto particular de la femina. A él no le incomodaba estar junto a ella, era todo lo contrario, le agradaba, pues compartían un lazo, sin importar que eso significara que las señoritas los vieran como pareja y perdieran el interés.
Quizás aquella tarde solo disfrutarían de una buena comida, bebida y terminarían reuniéndose con sus compañeros. Pero cualquiera que hubiesen sido sus intenciones, todo cambió en el instante en que ambos detuvieron su andar al oír los sollozos de una mujer junto al viejo pozo de piedra en medio del poblado.
El primero en acercarse fue Ryota, con su burbuja de chicle marcando el ritmo de sus pasos hasta detenerse frente a la mujer. Bastaba una sola mirada para comprender su preocupación: su semblante lucía frágil, abatido, y la angustia parecía consumirle el ánimo poco a poco.
El cartel en sus manos lo decía todo, pero el castaño guardó silencio, limitándose a escucharla. No mostró preocupación ni el más mínimo atisbo de empatía; simplemente la observó, con su habitual expresión.
Una a una, las palabras de la mujer fueron dando forma a su angustiante situación. Debía de estar desesperada para pedir ayuda a un par de visitantes que bien podrían no hacer nada por ella. Su angustia era tal que terminó inclinando la cabeza ante aquellos dos forasteros, mientras el resto del poblado se limitaba a murmurar a la distancia, ignorándola.
![[Imagen: I3bw13N.png]](https://i.imgur.com/I3bw13N.png)
La expresión del chico se afiló ligeramente al captar uno de los susurros entre la multitud, gracias a su fino oído: “Entrenamiento especial”. Aquello no le decía mucho, pero bastó para entender que todos estaban al tanto de lo ocurrido… y, aun así, preferían desentenderse del tema, producto del miedo o de la más pura hipocresía.
Para el joven de cabellos castaños no hizo falta ver el importante número en el cartel de recompensa para tomar una decisión. Si bien no entendía del todo lo que ocurría, ni sabía si la familia de esa mujer merecía tales desgracias.
“Runin, ¿dice la verdad?” Pregunto a la joven a su lado, sorprendiendo quizás a la mujer o a quienes lo escucharan. No fue hasta que vio la expresión afirmativa de la chica que rompió su silencio con la madre preocupada.
![[Imagen: VWppBvl.png]](https://i.imgur.com/VWppBvl.png)
“No somos caza recompensas, señora, en realidad, somos piratas.”
Su sonrisa se afiló tomando delicadamente el rostro de la mujer con su diestra para limpiar sus lágrimas. “Si nos paga por rescatar a su hijo, eso sería como un trabajo y sinceramente odio trabajar bro.” Una vez limpiar las lágrimas de la mujer, se apartó caminando en la dirección que ella había apuntado anteriormente. “Traiga su dinero en manos en un par de horas.” Ordenó con tono jovial mientras se distanciaba, elevando el tono para ser escuchado. “Vendremos a robarla cuando secuestremos a su hijo de ese dojo y se lo devolvamos a usted, solo porque nos dio la gana Kekekeke.”
Sin cruzar otra palabra con la mujer, Ryota avanzaría en dirección al dojo Sudowoodo, recorriendo el camino que lo llevaría hasta allí en compañía de la hermosa morena. “Parece que una cita tendrá que esperar, ¿no?” Dijo a Runin.
Resumen
Karmas

![[Imagen: HW94JDD.png]](https://i.imgur.com/HW94JDD.png)