Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos
#17
El plan de Develio se desplegó con la precisión de una operación planificada. Su brazo descendió, una sentencia ejecutada. En el instante en que señaló la erradicación, una tormenta contenida se desató en la pacífica plaza de Baquella. El aire, antes lleno de palabras vacías y amenazas huecas, se rasgó por el movimiento explosivo de sus compañeros.

Él no se lanzó con la agilidad de Akira ni con la furia justiciera de Juan. Su movimiento fue diferente. Fue tectónico. Cuando Akira le gritó algo en forma de burla hacia los matones "Retrasados" no tardó mucho Dev en hablar una vez dio el pistoletazo de salida, gritó como pudo.

- ¡Corregiremos vuestro retardo a base de impactos focalizados en la corteza prefrontral!.

Su carrera fue la de un ariete del tamaño de una casa, un avance inexorable que hacía temblar las baldosas y levantaba una nube de polvo y escombros a su paso. El grito de guerra de Juan Sebastián, proclamando a los matones como piratas, fue registrado por su mente clínica. *Asociación emocional*, pensó. *Una poderosa herramienta motivacional.*

Se centró en su propio objetivo: el cúmulo de diez matones de la izquierda, el nido primario de la suciedad. Como había previsto, la visión de once metros de músculo y hueso cargando hacia ellos provocó una reacción de pánico primordial. La formación se rompió. Unos intentaron retroceder tropezando, otros levantaron sus armas en un gesto inútil. Eran pequeñas partículas infectas encontrándose de frente contra un enorme y terrible macrófago.

No eligió un solo objetivo. Se convirtió en la catástrofe.

La embestida impactó en el centro del grupo como un meteorito. No hubo fineza. No hubo técnica. Solo física pura. El primer matón fue arrollado por su hombro, el impacto sonó como un saco de patatas siendo golpeado por un coche. El hombre voló por los aires, describiendo una parábola antes de estrellarse contra un puesto de fruta, inconsciente. El segundo fue barrido por el simple balanceo de su brazo, un golpe casual que lo lanzó de cabeza contra el suelo. El tercero intentó clavarle una pequeña hacha en el muslo. El metal rebotó en el músculo denso con un *clink* patético, no parecía siquiera tener filo, estando incluso oxidada y Develio, sin detenerse, simplemente pisó con su pie, el crujido de huesos audible incluso por encima del alboroto.

Los dos restantes, presas del pánico, se separaron. Uno intentó correr hacia la izquierda. Akira ya se estaba ocupando de esa zona. El otro intentó escapar por la derecha. Juan y Cinder ya estaban sembrando el caos allí. Se detuvo en medio de la carnicería, una isla de calma en el centro del huracán que él mismo había provocado, y simplemente **esperó**. El matón, al ver sus rutas de escape cortadas por el torbellino de sus compañeros, se congeló en la tierra de nadie, su rostro una máscara de terror. Develio simplemente levantó un puño. No lo lanzó. Solo lo mostró. El hombre dejó caer su cadena al suelo y se desmayó.

Todo había durado menos de diez segundos.

Develio permaneció inmóvil por un momento, evaluando el campo de batalla post-operatorio. Vio a Akira acabar con los suyos con una mezcla de acrobacia y violencia pragmática. Observó a Juan someter al último de sus oponentes, la pregunta resonando con la furia que solo un gyojin como él podía albergar. Vio a la cazadora terminar también su parte, tan eficiente como cabía esperar de alguien al que la Marina llamaba para echarles una mano. El procedimiento había sido un éxito. Tasa de efectividad: cien por cien.

Lentamente, se relajó. El aire escapó de sus pulmones en un largo y pesado suspiro. Se pasó el dorso de la mano del tamaño de un carro por la frente, secándose un sudor que no estaba allí, un gesto más ritualista que necesario, la forma de un cirujano de marcar el final de una operación tensa.

Los vítores del pueblo comenzaron, una oleada de alivio y gratitud. Niños gritando su enormidad. Él simplemente rió contento de ver que sus acciones fueron de ayuda-¡Tortortortortor!, recordad que la Marina siempre os ayudará, si se aprovechan de ustedes, si abusan del pueblo, ¡No son auténticos MARINES!- La alegría, era un ruido de fondo, el sonido de un paciente estabilizado. Mientras sus compañeros recibían las felicitaciones, Develio se acercó al líder inconsciente que había intentado negociar, un joven acababa de rebuscar en sus cosas, eso no le interesaba a Dev. Con una precisión clínica, comprobó sus signos vitales, le recolocó la cabeza en una posición que evitara que se ahogara y revisó si tenía alguna herida grave. El juramento era el juramento, incluso para las partículas enviadas por un patógeno asqueroso, continuó revisando rápidamente a los caídos, la mayoría simples contusiones, solo en dos de ellos debió esmerarse un poco sacando alguna venda para cortar una hemorragia o realizar un entablillado improvisado con fragmentos de madera de algún puesto destruido.

Fue entonces cuando el anciano se le acercó, la carta en la mano. La recompensa. Develio la aceptó, no con la alegría de un ganador, sino con la seriedad de un patólogo recibiendo un informe de laboratorio. Extrajo sus gafas de su funda dentro de la riñonera, tras colocárselas en el puente de su enorme nariz leyó las palabras: "REVOLUCIÓN SOCIALISTA", "jefe", "bar Armando 'El Pelon'". *D.C.*. Un diagnóstico claro. La fuente de la infección ahora tenía un nombre, una ideología y una ubicación, un virus con pretensiones liberales a costa del sufrimiento ajeno. Carraspeó, no juzgó.

Dobló la carta y se la pasó al primero que se le acercó de su grupo.

Finalmente, su mano se dirigió a su bolsillo interno del uniforme, de donde extrajo su vieja pipa de Elbaf. La llenó con calma, el ritual lento y metódico un claro contraste con el caos que acababa de desatar. Encendió la mezcla de tabaco y mango, y la primera calada fue larga, profunda. El humo denso y aromático se arremolinó a su alrededor, una barrera personal, un momento de contemplación.

Su mirada se encontró con las de Akira y Juan, también la sorprendente cazarrecompensas que se les había unido en esta misión, se acercaban entre la algarabía. La sonrisa ladeada, esa rara ocurrencia, apareció en su rostro.

-La fiebre ha remitido...- dijo, su voz un murmullo profundo que pareció absorber todo el ruido a su alrededor. Exhaló un anillo de humo perfecto, que flotó sobre el campo de matones inconscientes como un halo.

-...Ahora, tenemos que encontrar al virus D.C., mientras tanto hay que avisar para que recojan a estos petimetres-Señaló con la pipa retirándosela de la boca a los caídos y después se golpeó el labio inferior con la ella mientras observó a sus compañeros reaccionar a lo que les depararía el mañana.

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RE: Presente Absoluto / T1 Búsqueda de Motivos - por Develio Torum - 11-11-2025, 09:14 AM

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