11-11-2025, 07:53 PM
(Última modificación: 11-11-2025, 07:54 PM por Develio Torum.)
El dolor en su rodilla fue un destello blanco, una notificación urgente de daño estructural. La retirada táctica de Juan Sebastián hacia la roca lo confirmó, el gyojin había tomado una posición defensiva, invitando a Develio a un enfrentamiento directo en un terreno que ahora quería usar a su favor. Y en algún lugar, la amenaza de Akira Raito, una variable sin localización, permanecía latente.
Un ataque frontal era imprudente. La pasividad era suicida. Lo que se requería era un reinicio, un cambio forzado de las reglas del combate.
Una lenta sonrisa ladeada, casi una mueca de concentración clínica, apareció en el rostro de Develio. Su mirada bajó de la silueta desafiante de Juan a la superficie sobre la que todos se encontraban, la arena batida anaranjada y polvorienta, apenas tenía mantenimiento. Un arma sin explotar.
-El procedimiento ha cambiado.- su voz retumbó, más tranquila y ominosa que nunca. -Pasamos del diagnóstico invasivo a la anestesia general por inhalación Juan.
En lugar de retroceder, avanzó unos pasos hacia Juan Sebastián, Develio flexionó las rodillas, apoyando la mayor parte de su peso en su pierna derecha. Se inclinó hacia adelante desde la cintura, y sus dos enormes puños, del tamaño de pequeñas rocas, se levantaron a la altura de su pecho, con los nudillos apuntando hacia el suelo.
Su objetivo no era Juan. Su objetivo no era Akira. Su objetivo era el tablero de juego.
Con un gruñido gutural que fue la única expresión del dolor en su pierna y del esfuerzo que estaba a punto de desatar, Develio saltó levemente cargando el peso en sus piernas. No fue un simple golpe, fue un impacto sísmico con su tonelada y media de peso, como si un martillo pilón golpeara la superficie de toda aquella arena compactada que lógicamente se levantó.
El impacto fue un THUMP sordo y resonante que hizo temblar visiblemente la tierra en un radio de varios metros. El suelo de arena compacta se fracturó bajo la fuerza, y la capa superior de polvo y arena suelta erupcionó hacia arriba como el rocío de una explosión subterránea.
No era un pisotón. No era un lanzamiento. Fue una detonación deliberada de polvo. Una masiva y sofocante nube de polvo anaranjado se levantó instantáneamente, formando un muro opaco justo delante de la posición de Juan Sebastián y la base de la roca. Develio no sabía dónde estaba Akira con exactitud. No sabía cómo afectaría el polvo a la fisiología de un gyojin tampoco. No importaba. El propósito de la acción no dependía de esas variables; era crear caos controlado.
Los objetivos tácticos eran claros y universales:
Oscurecimiento Total: La nube densa y repentina negaría la visión a cualquiera que estuviera cerca o sobre la roca. Juan se vería forzado a actuar a ciegas o a abandonar su posición fortificada para buscar aire limpio.
Negación de la Iniciativa: La tormenta de arena obligaría a ambos oponentes a reaccionar defensivamente, interrumpiendo cualquier plan que estuvieran a punto de ejecutar. Le robaba la iniciativa a Akira y ponía a Juan en una situación comprometida.
Creación de Oportunidad: Dentro de la nube, todos eran iguales, pero Develio tenía una ventaja crucial: sus gafas protectoras. Mientras sus oponentes estaban quizá cegados y posiblemente tosiendo, él podía ver. La nube de polvo no era solo una defensa, era su campo de operaciones ideal.
Mientras la cortina anaranjada se extendía, engullendo la base de la roca en un torbellino sofocante, Develio usó esa fracción de segundo. No para retirarse, sino para atacar. Cojeando ligeramente pero con una tranquilidad helada, se desplazó unos centímetros a un lado, utilizando el velo de polvo que él mismo había creado para atacar por el lado hacia donde estaba Juan. Se convirtió en el cirujano que opera detrás de la cortina estéril, observando las siluetas borrosas de sus pacientes, esperando el momento exacto para colocarle la anestesia.
Un ataque frontal era imprudente. La pasividad era suicida. Lo que se requería era un reinicio, un cambio forzado de las reglas del combate.
Una lenta sonrisa ladeada, casi una mueca de concentración clínica, apareció en el rostro de Develio. Su mirada bajó de la silueta desafiante de Juan a la superficie sobre la que todos se encontraban, la arena batida anaranjada y polvorienta, apenas tenía mantenimiento. Un arma sin explotar.
-El procedimiento ha cambiado.- su voz retumbó, más tranquila y ominosa que nunca. -Pasamos del diagnóstico invasivo a la anestesia general por inhalación Juan.
En lugar de retroceder, avanzó unos pasos hacia Juan Sebastián, Develio flexionó las rodillas, apoyando la mayor parte de su peso en su pierna derecha. Se inclinó hacia adelante desde la cintura, y sus dos enormes puños, del tamaño de pequeñas rocas, se levantaron a la altura de su pecho, con los nudillos apuntando hacia el suelo.
Su objetivo no era Juan. Su objetivo no era Akira. Su objetivo era el tablero de juego.
Con un gruñido gutural que fue la única expresión del dolor en su pierna y del esfuerzo que estaba a punto de desatar, Develio saltó levemente cargando el peso en sus piernas. No fue un simple golpe, fue un impacto sísmico con su tonelada y media de peso, como si un martillo pilón golpeara la superficie de toda aquella arena compactada que lógicamente se levantó.
El impacto fue un THUMP sordo y resonante que hizo temblar visiblemente la tierra en un radio de varios metros. El suelo de arena compacta se fracturó bajo la fuerza, y la capa superior de polvo y arena suelta erupcionó hacia arriba como el rocío de una explosión subterránea.
No era un pisotón. No era un lanzamiento. Fue una detonación deliberada de polvo. Una masiva y sofocante nube de polvo anaranjado se levantó instantáneamente, formando un muro opaco justo delante de la posición de Juan Sebastián y la base de la roca. Develio no sabía dónde estaba Akira con exactitud. No sabía cómo afectaría el polvo a la fisiología de un gyojin tampoco. No importaba. El propósito de la acción no dependía de esas variables; era crear caos controlado.
Los objetivos tácticos eran claros y universales:
Oscurecimiento Total: La nube densa y repentina negaría la visión a cualquiera que estuviera cerca o sobre la roca. Juan se vería forzado a actuar a ciegas o a abandonar su posición fortificada para buscar aire limpio.
Negación de la Iniciativa: La tormenta de arena obligaría a ambos oponentes a reaccionar defensivamente, interrumpiendo cualquier plan que estuvieran a punto de ejecutar. Le robaba la iniciativa a Akira y ponía a Juan en una situación comprometida.
Creación de Oportunidad: Dentro de la nube, todos eran iguales, pero Develio tenía una ventaja crucial: sus gafas protectoras. Mientras sus oponentes estaban quizá cegados y posiblemente tosiendo, él podía ver. La nube de polvo no era solo una defensa, era su campo de operaciones ideal.
Mientras la cortina anaranjada se extendía, engullendo la base de la roca en un torbellino sofocante, Develio usó esa fracción de segundo. No para retirarse, sino para atacar. Cojeando ligeramente pero con una tranquilidad helada, se desplazó unos centímetros a un lado, utilizando el velo de polvo que él mismo había creado para atacar por el lado hacia donde estaba Juan. Se convirtió en el cirujano que opera detrás de la cortina estéril, observando las siluetas borrosas de sus pacientes, esperando el momento exacto para colocarle la anestesia.
RESUMEN
BÉLICO
