12-11-2025, 01:34 PM
La sugerencia de Apolo sobre montar una operación me arrancó una carcajada – “ “¡Gowowo wowowo!” – reí sin poder contenerme – “Agradezco la intención, de verdad. Pero tienes razón, sería una misión suicida. Particularmente para ti.” – señalé hacia él mientras seguíamos trotando – “Recuerdo cuando te rescate del mar en nuestra pelea contra Marcia, nadar no es lo tuyo, rodeado de agua por todos lados, en territorio hostil lleno de gyojin que pueden moverse bajo el mar mejor que tú en tierra…” – Mantuve mi Haki expandido mientras corríamos. El terreno seguía volviéndose más irregular, con rocas cada vez más grandes flanqueando nuestro camino. Escuché su historia sobre el mink panda en Sabaody, cómo le ofreció unirse a los revolucionarios. No respondí de inmediato, procesando esa información. Tenía razón en algo, no todo el mundo es igual. Ese revolucionario había elegido el diálogo sobre la violencia. Había visto algo en Apolo que valía la pena preservar en lugar de destruir. Quizá no todos los revolucionarios eran enemigos ciegos – “Entiendo que consideraras aceptar” – dije finalmente, saltando sobre una roca de 60 centímetros – “Hace dos años, después de Sabaody, quiero pensar que todos cuestionamos muchas cosas. Yo también lo hice.” – el sudor empapaba completamente mi uniforme y lo podía sentir pegarse en mi cuerpo – “La Marina como institución no es perfecta. Tiene fallos. Corrupción. Gente que usa su poder para su conveniencia” – me giré ligeramente hacia él sin dejar de correr – “Pero tengo confianza en esta División. En lo que podemos lograr. Joe, Karl, tú, yo... incluso podríamos cambiar la Marina desde dentro. Elijo creer que es posible, eventualmente.”
Habíamos recorrido 950 metros desde la costa. Las rocas a ambos lados del camino ahora alcanzaban 4 metros de altura, creando un corredor natural que nos llevaba directamente hacia el interior más salvaje de Mystoria. El olor a azufre era más intenso aquí – “Ese número de den den mushi que te dio el panda” – pregunté, la idea tomando forma en mi mente – “¿Crees que podrías preguntarle por mis padres? O al menos... por información sobre la Isla Gyojin desde dentro” – hice una pausa – “No tiene que ser ahora. Pero... si alguna vez surge la oportunidad.” – Apolo comenzó a contarme sobre su madre. Traicionada por el Cipher Pol cuando él tenía quince años. Exiliado al West Blue. Su padre desconocido. Asentí con la cabeza mientras escuchaba, manteniendo el ritmo del trote. Cada palabra revelaba más sobre por qué Apolo era quien era. Por qué odiaba al Gobierno Mundial, pero seguía siendo Marine. No interrumpí. Algunos relatos merecen ser escuchados en silencio. Entonces sentí la intención de la hiena. A 25 metros a nuestra derecha, oculta detrás de una roca de 2 metros, el animal salvaje preparaba su emboscada. Pero, para mi grata sorpresa, Apolo también le sintió, seguía enfocado en su haki, eso era excelente para este entrenamiento. Su pie se convirtió en arena y la roca explotó en fragmentos. La hiena salió volando 8 metros antes de estrellarse contra el suelo y huir aullando – “Excelente” – dije, genuinamente impresionado – “Te mantuviste atento a tu haki a pesar de estar en movimiento y conversando. Eso es exactamente lo que buscamos.” – dije con satisfacción. Habíamos recorrido 1.1 kilómetros. El terreno frente a nosotros comenzó a cambiar, el suelo estaba marcado con huellas de múltiples criaturas, arañazos por las paredes, pisadas pesadas, marcas de arrastre. A 100 metros adelante, el corredor se abría hacia un claro amplio. El Nido de Bestias, habíamos llegado a nuestro destino.
“Hemos llegado” – dije, reduciendo el trote a una caminata y finalmente deteniéndome a 20 metros de la entrada al claro. El claro medía aproximadamente 80 metros de diámetro. Las paredes rocosas lo rodeaban formando un anfiteatro. En el centro había restos de lo que parecían ser múltiples presas: huesos, pieles, manchas oscuras sobre la piedra. A lo largo de las paredes, a diferentes alturas, había grietas y cuevas más pequeñas. Madrigueras. “¿Listo para el siguiente nivel?” – pregunté, manteniendo mi mirada fija en el claro frente a nosotros.
Habíamos recorrido 950 metros desde la costa. Las rocas a ambos lados del camino ahora alcanzaban 4 metros de altura, creando un corredor natural que nos llevaba directamente hacia el interior más salvaje de Mystoria. El olor a azufre era más intenso aquí – “Ese número de den den mushi que te dio el panda” – pregunté, la idea tomando forma en mi mente – “¿Crees que podrías preguntarle por mis padres? O al menos... por información sobre la Isla Gyojin desde dentro” – hice una pausa – “No tiene que ser ahora. Pero... si alguna vez surge la oportunidad.” – Apolo comenzó a contarme sobre su madre. Traicionada por el Cipher Pol cuando él tenía quince años. Exiliado al West Blue. Su padre desconocido. Asentí con la cabeza mientras escuchaba, manteniendo el ritmo del trote. Cada palabra revelaba más sobre por qué Apolo era quien era. Por qué odiaba al Gobierno Mundial, pero seguía siendo Marine. No interrumpí. Algunos relatos merecen ser escuchados en silencio. Entonces sentí la intención de la hiena. A 25 metros a nuestra derecha, oculta detrás de una roca de 2 metros, el animal salvaje preparaba su emboscada. Pero, para mi grata sorpresa, Apolo también le sintió, seguía enfocado en su haki, eso era excelente para este entrenamiento. Su pie se convirtió en arena y la roca explotó en fragmentos. La hiena salió volando 8 metros antes de estrellarse contra el suelo y huir aullando – “Excelente” – dije, genuinamente impresionado – “Te mantuviste atento a tu haki a pesar de estar en movimiento y conversando. Eso es exactamente lo que buscamos.” – dije con satisfacción. Habíamos recorrido 1.1 kilómetros. El terreno frente a nosotros comenzó a cambiar, el suelo estaba marcado con huellas de múltiples criaturas, arañazos por las paredes, pisadas pesadas, marcas de arrastre. A 100 metros adelante, el corredor se abría hacia un claro amplio. El Nido de Bestias, habíamos llegado a nuestro destino.
“Hemos llegado” – dije, reduciendo el trote a una caminata y finalmente deteniéndome a 20 metros de la entrada al claro. El claro medía aproximadamente 80 metros de diámetro. Las paredes rocosas lo rodeaban formando un anfiteatro. En el centro había restos de lo que parecían ser múltiples presas: huesos, pieles, manchas oscuras sobre la piedra. A lo largo de las paredes, a diferentes alturas, había grietas y cuevas más pequeñas. Madrigueras. “¿Listo para el siguiente nivel?” – pregunté, manteniendo mi mirada fija en el claro frente a nosotros.
OFF
Haki
Karmas y Atributos

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