[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 4]
#35
El silencio tras la tormenta de golpes fue peor que cualquier rugido, aunque no puedo afirmar que hubiese preferido escuchar el rugido o estridente risa de aquel extraño ser. El cuerpo del gyojin quedó tendido, la sangre tiñendo el suelo con ese color oscuro que al inicio me hacía sentir enferma, pero que con el tiempo empezó a torcerse en un extraño significado de “vida”. Respiré hondo, intentando calmar el temblor de mis manos, pero el aire olía a hierro, a muerte y a culpa. Desde mi posición, situada en la pared, andé en diágonal, hacia la derecha, procurando esquivar el cuerpo de aquel aparentemente inerte gyojin. No es que no creyese que estuviera muerto de verdad pero dicen que más vale prevenir que curar.

Maki se movía con esa seguridad que a veces me producía envidia, la de quien entiende el lenguaje de la batalla. Ojalá yo tuviera su decisión y fuerza mental. “Algún día, tal vez” quise pensar. Sus palabras al enemigo me parecieron más piadosas que el propio acto de matarlo. Yo no dije nada. No podía. El hombre, ente, ser, ya estaba muerto mucho antes de que su corazón se detuviera. Y eso… eso me heló por dentro al recordarme la triste conversación con Eros—. Yo… lo siento —murmuré, sin saber si me dirigía a él o a los que me rodeaban. Al final andé hacia el gyojin y me arrodillé un instante junto al cuerpo inerte de Uogo. Al inicio intenté buscar algún rastro de pulso en su vena radial, mas al no encontrar nada y tampoco ver movimiento respiratorio en su pecho, finalmente le enterré en mis pensamientos—. Que el mar te devuelva a tus orígenes —dije en voz baja, casi como una plegaria. No creo en los dioses, pero en ese momento, como acto de piedad y respeto a la vida, necesitaba que alguno me escuchara.

Cuando escuché a Dong discutir con Maki, al principio ni siquiera procesé las palabras. Solo el tono, ese filo de orgullo y rabia que me puso los nervios de punta. Me levanté despacio, limpiando mis manos en la falda, observándolos a ambos. No quise intervenir de inmediato, porque en el fondo entendía a los dos. Dong tenía razón: habíamos ganado, no había gloria en seguir golpeando a un hombre que ya había caído. Pero también comprendía a Maki, con su furia contenida, con la necesidad de cerrar un ciclo, de evitar que esa cosa se levantara y matara a alguien más.

— Ya está muerto. Y seguir discutiendo sobre quién tiene razón solo lo ensucia más —me entrometí en aquella discusión, aquella en la que tal vez no debía meterme; me pasé una mano por el pelo, soltando un bufido de frustración—. Si quieren pelear, háganlo cuando estemos a salvo —añadí, mirando a ambos con el cansancio de quien ya no quiere ver más sangre derramada. Todos sabíamos que aunque Uogo ya no estuviese, aún no estábamos del todo a salvo, y todos lo sabíamos, por aquello era que Maki pidió a Dong que explorase. ¿Siquiera como piratas algún día lo estaríamos?

La voz de Maki volvió a centrarse en lo práctico, y agradecí ese cambio como quien encuentra una cuerda en medio del naufragio (ojalá pudiera encontrarla y que me llevase hacia mis compañeros). Asentí cuando nos preguntó si estábamos bien—. Estoy bien… más o menos —respondí, intentando sonreír en dirección a Gwen y hablar en su dirección, alto y claro—. Solo… necesito respirar.

Mientras Maki inspeccionaba el cuerpo, yo observé el cielo oscuro. Pensé en Eros, en las palabras que me había dicho hace apenas un rato sobre los muertos y la memoria. “Mientras yo viva, seguirán viviendo en mí”. Y sentí un nudo en el pecho. Quizás este gyojin también viviera en nosotros, en la culpa, en el recuerdo, en la lección amarga de lo que acabábamos de hacer. Me acerqué unos pasos a Maki y Hyákinthos, quedándome al lado de la peliverde, mirándoles trabajar—. Haced lo que tengáis que hacer, aunque esté feo profanar así el cuerpo de un muerto, me veo en la obligación de decir… ¿puedo ayudar? —le dije con tono bajo, sin reproche. Luego miré hacia arriba, donde Dong ya se elevaba buscando salida—. ¡Si ves algo útil, grita, y no hablo de mujeres sexys, eso no es un detalle útil! ¡Y ten cuidado con el vendaje, como se te salte, yo sí que te saltaré encima! —le pedí, intentando mantener el grupo unido aunque supiera que cada uno estaba lidiando con su propio infierno.

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 4] - por Alana Sahiba - 12-11-2025, 02:09 PM

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