12-11-2025, 08:02 PM
Jensen Valentine era un firme creyente de que la voz era como un retrato del alma. Al oír las voces de la gente con suficiente cuidado uno podía hacerse una idea de cómo era el carácter de las personas y lo que el de la capucha roja sentía respecto a la mujer de cabello rosa es que su voz indicaba que ella era salvaje como un incendio, afilada como un cristal roto, dulce y limpia como un trébol de cuatro hojas besado por la lluvia. Solo por su voz Jensen sabía que todo su mundo podía volverse el lugar más hermoso de la existencia o un completo infierno si ella decía las palabras correctas. En definitiva, Jensen estaba cautivado por la hermosa voz de Trixxie y se sometía completamente a su voluntad.
-Su voz es la más armoniosa que he escuchado en mi vida, suena como un coro de ángeles – dijo Jensen rebuscando entre la fruta sacando varias uvas, duraznos, fresas y manzanas, para luego echar todo en una bolsa. –Tengo que terminar de ayudar a doña Gertrudis, pero tome esto, corre por mi cuenta, si quiere puede esperarme y luego podemos ir al faro de Baterilla, el lugar más romántico de toda la isla y podemos hacer un picnic con las frutas que he escogido para usted– dijo perdiéndose en sus ojos verdes que brillaban como un par de invaluables esmeraldas. –Por favor espéreme Señorita Trixxie.
Sin mirar atrás el pelinegro se echó al hombro los sacos de fruta y corrió donde doña Gertrudis quien lo miro de reojo al verlo tan agitado. Hicieron falta tres viajes para que terminara de abastecer el puesto de la anciana con todas las frutas y verduras, Jensen estaba ansioso por que le pagaran para buscar algun obsequio para regalarle a la exploradora Kuja, seguro asi podria abrirse paso en su corazon. Jensen sentia que ella tendría muchas historias fantásticas que contar y eso le atraia mucho, una mujer de mundo era lo que el necesitaba.
