13-11-2025, 04:55 AM
Otoño del año 16 dias despues de Fakeagent
Escucho las aves cantar, el sol sobre mi piel pica. No me molesta demasiado, pero cuando tienes ya las suficientes horas comienzas a sentir que la piel te pide un pequeño descanso. Lastimosamente de descanso no sabemos. Ya tenía mis deudas saldadas desde mi encuentro con aquella mujer que me salvó con mis fiadores. Ciertamente siento una tranquilidad que no puedo poner en palabras. La sensación de deber era una persecución implacable.
Mi propia cabeza no me dejaba tranquilo e imaginar que aquellas personas entregaban mi ubicación. No una tortura, Shalliter no puede saber que estoy aquí, vendría a Karate y el circulo de ser su presa no me dejaría jamas ni un momento de tranquilidad. Ni lo dudé, busqué enviar esa cuota con el mensajero viajero que sabía que llegaría con ella. Me debía el favor desde lo ocurrido en Baquella y decidí cobrarle ahora mismo. —Octavio, más te vale que me hagas este favor de la manera correcta, o Heidy sabrá de tu otra mujer aquí en Isla Karate. Mira que no me cuesta en absoluto llevarme asi sea volando en la espalda.— Amenazas concretas.
Estamos en su barco y mientras está la amenaza lo agarro de las bolas pero una fuerza que hace que el tono de su piel se vuelva cada vez más pálido.— Mucho cuidado con soltar la información de que vienes aquí, porque yo conozco de tus trapos sucios y yo no tengo a dos familias engañadas. — Con crueldad le exigí hasta que lo solté, entonces es cuando el color le volvió a la cara y lo escucho respirar con fuerza.
Esta no es mi manera de resolver las cosas, pero todos los días que veo su barco aquí me recuerda lo mucho que me fue mal con nuestro tiempo de trabajo en conjunto. Al punto que solo ver su cara con cachetes regordetes, esa calva que oculta con el cabello que le crece de los lados. Esa recoge que ni se molesta en limpiar y parece que le crece de la nariz, hasta se le ve la comida.
—Y tienes toda la suerte del Mundo que Heidy me cae realmente bien, si no te daría una paliza yo mismo antes contarle. — Muy pocas personas me han visto realmente molesto, perder mi cordura y volverme una máquina de soltar golpes. De ese grupo selecto cerca de media docena de personas. Con el dedo indice golpeé su pecho peludo como si lo señalara. Ya Octavio está achicopalado por la amenaza y es genuinamente un cobarde, pero de los cobardes la traición es una moneda de cambio.
Estoy arriesgando mucho, pero es lo que toca, yo no podría ir con Shalliter, ella es una persona de mucho poder y si yo la busco, me volverá su esclava hasta dejarme en los huesos. No le daré ese gusto. —Si está bien solo no le digas a mi mujer sobre la otra mujer, me castigará llevando a mi hijo y con Heidy no puedo tenernos.— No me importaba mirarlo miré con asco antes de salir del barco y bajarme en el puerto. Ya casi era la época de los últimos cultivos de arroz.
Quería volver a la cosecha. Pero ahora que estaba en el puerto no podría llegar para la cosecha así ya sería otro día. Tendría que tomarme el tiempo y bueno con el sobrante que me queda darme una buena oportunidad para comer bien y de disfrutar de las cosas buenas que tiene la Isla.
Mi propia cabeza no me dejaba tranquilo e imaginar que aquellas personas entregaban mi ubicación. No una tortura, Shalliter no puede saber que estoy aquí, vendría a Karate y el circulo de ser su presa no me dejaría jamas ni un momento de tranquilidad. Ni lo dudé, busqué enviar esa cuota con el mensajero viajero que sabía que llegaría con ella. Me debía el favor desde lo ocurrido en Baquella y decidí cobrarle ahora mismo. —Octavio, más te vale que me hagas este favor de la manera correcta, o Heidy sabrá de tu otra mujer aquí en Isla Karate. Mira que no me cuesta en absoluto llevarme asi sea volando en la espalda.— Amenazas concretas.
Estamos en su barco y mientras está la amenaza lo agarro de las bolas pero una fuerza que hace que el tono de su piel se vuelva cada vez más pálido.— Mucho cuidado con soltar la información de que vienes aquí, porque yo conozco de tus trapos sucios y yo no tengo a dos familias engañadas. — Con crueldad le exigí hasta que lo solté, entonces es cuando el color le volvió a la cara y lo escucho respirar con fuerza.
Esta no es mi manera de resolver las cosas, pero todos los días que veo su barco aquí me recuerda lo mucho que me fue mal con nuestro tiempo de trabajo en conjunto. Al punto que solo ver su cara con cachetes regordetes, esa calva que oculta con el cabello que le crece de los lados. Esa recoge que ni se molesta en limpiar y parece que le crece de la nariz, hasta se le ve la comida.
—Y tienes toda la suerte del Mundo que Heidy me cae realmente bien, si no te daría una paliza yo mismo antes contarle. — Muy pocas personas me han visto realmente molesto, perder mi cordura y volverme una máquina de soltar golpes. De ese grupo selecto cerca de media docena de personas. Con el dedo indice golpeé su pecho peludo como si lo señalara. Ya Octavio está achicopalado por la amenaza y es genuinamente un cobarde, pero de los cobardes la traición es una moneda de cambio.
Estoy arriesgando mucho, pero es lo que toca, yo no podría ir con Shalliter, ella es una persona de mucho poder y si yo la busco, me volverá su esclava hasta dejarme en los huesos. No le daré ese gusto. —Si está bien solo no le digas a mi mujer sobre la otra mujer, me castigará llevando a mi hijo y con Heidy no puedo tenernos.— No me importaba mirarlo miré con asco antes de salir del barco y bajarme en el puerto. Ya casi era la época de los últimos cultivos de arroz.
Quería volver a la cosecha. Pero ahora que estaba en el puerto no podría llegar para la cosecha así ya sería otro día. Tendría que tomarme el tiempo y bueno con el sobrante que me queda darme una buena oportunidad para comer bien y de disfrutar de las cosas buenas que tiene la Isla.
