Committal Service (Pasado — Alana)
#12
Me quedé mirándole mientras hablaba, y cada palabra suya fue directa a mi pecho, a mi corazón. Su voz tenía esa mezcla rara de timidez y franqueza que siempre me descoloca: parece frágil hasta que te das cuenta de que lo que tiene dentro está hecho de una costumbre tan antigua que ni él mismo sabe cuándo empezó a existir. Respiré hondo y noté el barco bajo nuestros pies mecerse con las olas del mar, entonces me acerqué a él de un salto, quedándome en su hombro y apoyé la mano—. Con permiso —irrumpí, aunque ya era muy tarde para negarme el acceso—. No es tu culpa —repetí, porque había que decirlo en voz alta para que la frase no se quedara solo en su cabeza—. Pero entiendo que lo sientas como tu responsabilidad. La responsabilidad pesa, Eros. No por lo que hiciste o dejaste de hacer, sino por lo que elegiste cuidar. Y eso te convierte en alguien peligroso para ti mismo, a veces, porque te pones, según veo, el mundo en los hombros como si fuera un ataúd que no puedes dejar caer.

Mientras hablaba, utilizando metáforas que él mismo pudiera entender, jugueteé con mi cabello, dándole vueltas entre los dedos. Di un pequeño golpe con el pulgar en su mejilla para comprobar que efectivamente no estaba mareado y que reaccionaba bien al resto de estímulos, aunque la sola conversación fluida ya era una prueba de ello—. Es normal que sientas que debes reparar el daño. Pero arreglar no siempre significa cargar con todo el resto del mundo. A veces es proteger lo que puedes proteger y dejar que el resto siga su curso. No eres un salvador universal, Eros. Eres un hombre que hace bien su trabajo. Y eso ya es mucho —hice una pausa y rascándome un poco la cabeza con una mueca, añadí—; además, la culpa y la responsabilidad no son la misma venda; la culpa aprieta y te asfixia, la responsabilidad te llama a actuar. Aprende a distinguirlas. Una te anula como persona, la otra te anima a seguir. ¿Qué es la sepultura para ti?

Me quedé callada unos segundos, digiriendo sus palabras a la par que recordando las veces que mi madre me impuso ser curandera y no médica, y cómo todo aquello me salvó de romperme, todas las discusiones y guerras con ella. "Lo dije una vez, quizá lo conté ya: curar fue mi tabla en medio de la tormenta. No siempre lo elegí con los ojos abiertos; a veces escoges para no hundirte", pensé. Le miré con un destello de ironía leve. Cuando él habló de no querer volver a casa entendí la otra verdad: volver a casa asusta. Y a la vez llama. Había algo de alivio en esa confesión suya al verme reflejada en él—. Mira, no tienes que elegir de golpe. No tienes que decidir ahora si te quedas o te vas, si eres carpintero de muertos o marinero de vivos, médico o sepulturero. Puedes aprender a «divertirte» sin traicionar lo que haces. Puedes proteger las tumbas y también aprender las rutas del viento. Hay muertos en todos lados —le ofrecí la sutil caricia sobre la mejilla con una sonrisa pequeña.

— Si te sirve, cuando yo me siento aplastada, me recuerdo que curar es mi forma de sobrevivir. No lo hago por los demás solamente; lo hago para que yo no me rompa. Puede que sea egoísta, pero funciona —solté una risita, un sonido suave que quita tensión—. Y si tu motivo para sobrevivir es estar en la mar, bienvenido sea. La vida es larga, si te esmeras por ello, ¿quién sabe si mañana encontrarás de nuevo la diversión en los ataúdes y sellar muertos? —me subí a la camilla con cuidado, de un brinco, seria por un momento, preocupada a la vez por su última declaración—. ¡Túmbate antes de que te desvanezcas, Eros! —alcé ambos brazos, preparada para recibirle por una supuesta y peligrosa caída.
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RE: Committal Service (Pasado — Alana) - por Alana Sahiba - 13-11-2025, 01:50 PM

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