La piel obsidiana que brilla en el sol con tatuajes que porta con orgullo de su buen físico. Una mirada café que admira la vida y está disfrutando del paseo. Por una vez este paseo a manera de caminar por el pueblo se siente como algo que puedo disfrutar en lugar de sufrir.
De camino al pueblo recorrí los senderos que pasaban por los arrozales ya en este otoño comenzaba a cargarse bien y en cualquier momento indicaremos con la mejor cosecha del año. Pero ya no tengo la necesidad de preocuparme en exceso de esos trabajos. Ahora mismo deseo disfrutar de aquella libertad que me ofrece toda esa paz y calma. Pero en ello si miraban desde lejos podrían notar que de seguro habían unas personas murmurando y caminando tras de mí.
—¿Y estas seguro de que es él?—
—Si, por su culpa tuve que ir a prisión y allí fue que pasó todo.—
—Pero miralo es gigante. Esto es muy peligroso.—
—Yo no sabía que mis amigos eran unos cobardes es uno solo.—
—Sí, no seas un yorica. —
—Pero qué dicen. Aquí nadie es un yorica.—
Claramente sacaron armas de filo de sus bolsillos decididos a ejecutar un plan del cual no tenían ni la más mínima duda de dejar nada al azar. Vi que a mi lado del camino estaban a una abuela y su nieta que estaban sentadas disfrutando de lo maravilloso del paisaje. Mi cabeza ocupada pensaba que debía buscarme una brújula, si, una buena guía siempre es útil cuando uno está en el mar. generalmente utilizo una que sea prestada por Octavio u otro marinero que me permitiera. Así siempre puedo estar ubicado a donde tengo que mover el timón si quiero llegar a algún lugar que conozca.
En ese momento el maleante mas vestido no dudo ni un solo segundo en abalanzarse sobre él quien incauto no es capaz de escuchar con precisión que por su espalda se acercan unas personas que vienen corriendo y observando desde hace ya un buen rato. Ojala hubiera alguna voz que le dijera que algo estaba por ocurrir o que vieran sus evidente y más que obvias malas intenciones y que de buen corazón tuviese la valentía de interceder por él o al menos avisarle para que pudiera defenderse en igualdad de condiciones con esos malhechores.
