14-11-2025, 12:42 AM
Dos cortes fueron los que impactaron de lleno al gyojin, tan poderosos y tajantes que penetraron su dura piel como si de mantequilla se tratase, el impacto le fue tan brutal que le obligo a caer sobre una de sus piernas, pero no fue solo su cuerpo el que recibió el impacto, aquella criatura que nos había estado cazando como si de miseras ratas se tratase, ahora llacia con un temblor evidente en su cuerpo y un claro temor en su mirada, la confianza que había presumido todo este tiempo cayo pesadamente por subestimar a sus adversarios.
-Para autoproclamarte un cazador olvidas lo mas importante a la hora de cazar. Nunca subestimes a tu presa- Fueron las palabras que pronuncie al aire sin esperar realmente que fueran escuchadas, mas bien era un recordatorio para mi mismo.
Un segundo ataque departe de la oni y un tercero departe del tirador humano, impactaron contra el gyojin ya mal herido, añádele eso a la pequeña criatura que lo seguía atacando desde su cuello, era claro que estaba en las ultimas, pero aun así se reusaba a caer, era como si algo lo empujara a seguir peleando sin razón.
Fue en ese momento que el leopardo se abalanzo de nuevo contra el gyojin dispuesto a acabar con esto de una vez por todas, lo observe con atención, al fin y al cabo era un marino lo cual lo convertía en un adversario, aun así, no podía evitar admirarlo, poseía una fuerza y espíritu de la que yo carecía completamente, observe como caía con su espada en dirección a la criatura y de un tajo era clavada en la sien izquierda del gyojin, terminando por fin con este combate.
Luego del ataque el mink recobro la compostura y poniendo en alza su autoridad como marino proclamo el arresto del gyojin.
Aun con eso, yo seguía con la guardia alta, que un enemigo haya caído no quiere decir que no haya mas, además, no podía confiar que ninguno de los demás en esta sala fuera también un enemigo. Con todo y eso el mink nos dirigió la mirada y dando un breve discurso intento calmar a todos los presentes.
~Tiene razón, antes que nada tengo que encontrar una forma de salir de aquí, no me importa mucho lo que le pase a esa cosa, pero no puedo bajar la guardia~ Fueron los pensamientos que cruzaron por mi mente aun con el rifle entre mis manos.
El chico pelinegro se dirigió al mink aun amenazante e inseguro de la situación, de lo cual no lo culpaba pues pensaba lo mismo. Aun con eso en mente algo en mi me empujaba a confiar en su palabra, talvez era esta tenue admiración que nació en mi después de este combate.
Note de repente, como mi cuerpo me empezaba a pesar y la cabeza me daba vuelta, baje mi mirada en dirección a mi rifle para percatarme como este se había teñido de un rojo intenso, separando por un momento mi mano del cañón toque mi frente, esta seguía sangrando por el ataque anterior, la adrenalina del combate camuflaba el dolor de mi cien.
Con el cuerpo pesándome cada vez mas, decidí sentarme en el suelo con el cuerpo encorvado y sosteniéndome la cabeza con mi mano izquierda, dejando mi rifle recargado en mi hombro.
Separe mi mano de mi frente para comprobar una vez mas mi frente, la observe por un momento antes de soltar un suspiro de cansancio.
~Soy demasiado débil~ Ese pensamiento retumbo en mi mente como si de una sentencia se tratase, un sentimiento de impotencia surgió en mi interior mientras apretaba el puño con la sangre y rechinaba los dientes.
Retomando la compostura aparte la mirada del puño y la dirigí hacia el resto, en especial al mink que ahora se encontraba sosteniendo a la pequeña criatura.
-Estoy de acuerdo, con el chico humano, no creo que nos diga nada, aun así no tengo ganas de discutir ahora mismo sobre eso, prefiero cooperar para tratar de salir de este lugar- Hable en tono fuerte pero tranquilo para que me escucharan a esa distancia.
Dirigí una mirada fugaz al mink y luego volviéndome a pronunciar dije:
-Por cierto, perdón por haberlo lanzado al centro, no creí que terminaría atacando a alguien- Luego dirigiendo la mirada a la chica oni le pregunte
-¿Esta bien señorita?- Una pregunta tonta viendo que probablemente yo estaba en peor estado, sin embargo, ese momento de pánico cuando la criatura se proponía a atacarla me había traído unos cuantos recuerdos.
-Para autoproclamarte un cazador olvidas lo mas importante a la hora de cazar. Nunca subestimes a tu presa- Fueron las palabras que pronuncie al aire sin esperar realmente que fueran escuchadas, mas bien era un recordatorio para mi mismo.
Un segundo ataque departe de la oni y un tercero departe del tirador humano, impactaron contra el gyojin ya mal herido, añádele eso a la pequeña criatura que lo seguía atacando desde su cuello, era claro que estaba en las ultimas, pero aun así se reusaba a caer, era como si algo lo empujara a seguir peleando sin razón.
Fue en ese momento que el leopardo se abalanzo de nuevo contra el gyojin dispuesto a acabar con esto de una vez por todas, lo observe con atención, al fin y al cabo era un marino lo cual lo convertía en un adversario, aun así, no podía evitar admirarlo, poseía una fuerza y espíritu de la que yo carecía completamente, observe como caía con su espada en dirección a la criatura y de un tajo era clavada en la sien izquierda del gyojin, terminando por fin con este combate.
Luego del ataque el mink recobro la compostura y poniendo en alza su autoridad como marino proclamo el arresto del gyojin.
Aun con eso, yo seguía con la guardia alta, que un enemigo haya caído no quiere decir que no haya mas, además, no podía confiar que ninguno de los demás en esta sala fuera también un enemigo. Con todo y eso el mink nos dirigió la mirada y dando un breve discurso intento calmar a todos los presentes.
~Tiene razón, antes que nada tengo que encontrar una forma de salir de aquí, no me importa mucho lo que le pase a esa cosa, pero no puedo bajar la guardia~ Fueron los pensamientos que cruzaron por mi mente aun con el rifle entre mis manos.
El chico pelinegro se dirigió al mink aun amenazante e inseguro de la situación, de lo cual no lo culpaba pues pensaba lo mismo. Aun con eso en mente algo en mi me empujaba a confiar en su palabra, talvez era esta tenue admiración que nació en mi después de este combate.
Note de repente, como mi cuerpo me empezaba a pesar y la cabeza me daba vuelta, baje mi mirada en dirección a mi rifle para percatarme como este se había teñido de un rojo intenso, separando por un momento mi mano del cañón toque mi frente, esta seguía sangrando por el ataque anterior, la adrenalina del combate camuflaba el dolor de mi cien.
Con el cuerpo pesándome cada vez mas, decidí sentarme en el suelo con el cuerpo encorvado y sosteniéndome la cabeza con mi mano izquierda, dejando mi rifle recargado en mi hombro.
Separe mi mano de mi frente para comprobar una vez mas mi frente, la observe por un momento antes de soltar un suspiro de cansancio.
~Soy demasiado débil~ Ese pensamiento retumbo en mi mente como si de una sentencia se tratase, un sentimiento de impotencia surgió en mi interior mientras apretaba el puño con la sangre y rechinaba los dientes.
Retomando la compostura aparte la mirada del puño y la dirigí hacia el resto, en especial al mink que ahora se encontraba sosteniendo a la pequeña criatura.
-Estoy de acuerdo, con el chico humano, no creo que nos diga nada, aun así no tengo ganas de discutir ahora mismo sobre eso, prefiero cooperar para tratar de salir de este lugar- Hable en tono fuerte pero tranquilo para que me escucharan a esa distancia.
Dirigí una mirada fugaz al mink y luego volviéndome a pronunciar dije:
-Por cierto, perdón por haberlo lanzado al centro, no creí que terminaría atacando a alguien- Luego dirigiendo la mirada a la chica oni le pregunte
-¿Esta bien señorita?- Una pregunta tonta viendo que probablemente yo estaba en peor estado, sin embargo, ese momento de pánico cuando la criatura se proponía a atacarla me había traído unos cuantos recuerdos.
Resumen
