14-11-2025, 05:12 PM
La mirada hacia la loba y al lobo se fueron dando. Me mordía los dedos, pues desde hace hablé con él quería que viera que puede ser jugador, no quedarse allí, ciertamente coquetear con Helena no es algo que hiciera con la intención de impulsar. Lo haría y haré de nuevo pequeño Paavo, no lo siento, no cambiaré, pero lo noté y me gusta que veas como Helena si puede coquetear y cómo puedes jugar las cartas. —Eso no es problema, vengan que los atiendo a los dos, preciosa.—
Mire con atención, pues la perspicacia es mi fuerte. De mis palabras algo había salido que no había sentado del todo bien a la extrovertida Mink. Mis ojos se posaron sobre ella al ver ese detalle, pero ya no podría devolver el tiempo atrás. De la misma manera que Paavo no quería venderse caro con la chica que le gusta. Eso me hizo bajar un poco el humor del momento. Suspiré y dejé un poco pasar la situación sin pena ni gloria.
—Eeesoo, galán. Sabes lo que le gusta a tu chica. Pero tienes que soltarte. Si no te acercas un poco más al fuego este no te verá, te eclipsará cualquier sombra. Si no atacas tú, lo haré yo, así tenga que llevarte conmigo en el proceso. — Golpee usando el codo sin fuerza solo para cogerlo por sorpresa que se sobresalte todo. Ese comentario fue en un tono suave y le dejaba en claro todo, yo no iba a reservarme solo porque él tuviese su crush de toda la vida. Súbete a los patines.
El juego de la botella pensé que avanzaría un poco más. Hasta me puse de pie para que ella tuviera fácil acceso a donde fuera a pasar la lengua fuera visible a todos. Ciertamente a Shalliter no le encantó demasiado cómo hizo el reto sin demasiada importancia. La mente de la humana funcionaba distinta de la Mink y por ello la desilusión por cómo realizaba con competitividad y no como en sus ilusiones.
Mi reto pasó de algo que podría haber hecho a algo que bueno no podría ser menos interesante. —No tienes que controlarla demasiado Paavo. Todos somos adultos y estamos jugando. Mi humilde sugerencia. Aau~~— Les dije de manera que comprendieran que no debían discutir demasiado. Pero ahora es turno del grandote que tomó la botella y a pesar de agarrar la botella con fuerza solo giró lo suficiente para que diera menos de media vuelta apuntando con el fondo a Paavo y con la punta a Helena.
Mi mirada picara, no coqueteaba con ninguna pues lo miré a él. Consciente del Mink y de los nervioso que es no importó. Lo que cruzaba por mi mente era hacerlo estallar, quiero que se confiese, que huya, que se vuelva un hombre y nos sorprenda a todos, que se quite del camino, que salte a un trío. Tantas cosas que pasaron por mi mente solo el suspenso antes del desafío y ver el manojo de nervios ya era un deleite.
—Paaavito~ vampos a poner esto interesante. Tengamos un deleite de este chico tan guapo. Por qué no simulas para nosotros cómo tú te acercarás a una chica en la intimidad, cómo la calentarías. Yo te diré cuándo detenerte. Claro, con la hermosa Helenita como chica de pruebas. ¿Puedes con eso machote?— Mire a Helena para ver su reacción, ahora quiero ponerlos en tensión a los dos. El reto fue tal que hasta los meseros se metieron tras la barra como cotillas para ver ocultos como los adultos juegan.
Shalliter la intoxicada se puso como un tomate y replicó. —No puedes pedirle eso a Paavo. No es justo es un niño bueno.— Mi mirada a Shalliter sin cambiar el semblante pícaro. —Yo no voy a cambiar el reto, quiero ver cuales son los movimientos de Paavito. Que me enseñe todo eso que tiene, hasta yo tengo curiosidad.— Nada de lo que dijeran cambiaría el reto puesto y me senté para ver el espectáculo, tiene que prenderse o tiene que ser gracioso, solo espero que no sea un bochorno sería muy decepcionante y arruinaría el mood del momento.
Mire con atención, pues la perspicacia es mi fuerte. De mis palabras algo había salido que no había sentado del todo bien a la extrovertida Mink. Mis ojos se posaron sobre ella al ver ese detalle, pero ya no podría devolver el tiempo atrás. De la misma manera que Paavo no quería venderse caro con la chica que le gusta. Eso me hizo bajar un poco el humor del momento. Suspiré y dejé un poco pasar la situación sin pena ni gloria.
—Eeesoo, galán. Sabes lo que le gusta a tu chica. Pero tienes que soltarte. Si no te acercas un poco más al fuego este no te verá, te eclipsará cualquier sombra. Si no atacas tú, lo haré yo, así tenga que llevarte conmigo en el proceso. — Golpee usando el codo sin fuerza solo para cogerlo por sorpresa que se sobresalte todo. Ese comentario fue en un tono suave y le dejaba en claro todo, yo no iba a reservarme solo porque él tuviese su crush de toda la vida. Súbete a los patines.
El juego de la botella pensé que avanzaría un poco más. Hasta me puse de pie para que ella tuviera fácil acceso a donde fuera a pasar la lengua fuera visible a todos. Ciertamente a Shalliter no le encantó demasiado cómo hizo el reto sin demasiada importancia. La mente de la humana funcionaba distinta de la Mink y por ello la desilusión por cómo realizaba con competitividad y no como en sus ilusiones.
Mi reto pasó de algo que podría haber hecho a algo que bueno no podría ser menos interesante. —No tienes que controlarla demasiado Paavo. Todos somos adultos y estamos jugando. Mi humilde sugerencia. Aau~~— Les dije de manera que comprendieran que no debían discutir demasiado. Pero ahora es turno del grandote que tomó la botella y a pesar de agarrar la botella con fuerza solo giró lo suficiente para que diera menos de media vuelta apuntando con el fondo a Paavo y con la punta a Helena.
Mi mirada picara, no coqueteaba con ninguna pues lo miré a él. Consciente del Mink y de los nervioso que es no importó. Lo que cruzaba por mi mente era hacerlo estallar, quiero que se confiese, que huya, que se vuelva un hombre y nos sorprenda a todos, que se quite del camino, que salte a un trío. Tantas cosas que pasaron por mi mente solo el suspenso antes del desafío y ver el manojo de nervios ya era un deleite.
—Paaavito~ vampos a poner esto interesante. Tengamos un deleite de este chico tan guapo. Por qué no simulas para nosotros cómo tú te acercarás a una chica en la intimidad, cómo la calentarías. Yo te diré cuándo detenerte. Claro, con la hermosa Helenita como chica de pruebas. ¿Puedes con eso machote?— Mire a Helena para ver su reacción, ahora quiero ponerlos en tensión a los dos. El reto fue tal que hasta los meseros se metieron tras la barra como cotillas para ver ocultos como los adultos juegan.
Shalliter la intoxicada se puso como un tomate y replicó. —No puedes pedirle eso a Paavo. No es justo es un niño bueno.— Mi mirada a Shalliter sin cambiar el semblante pícaro. —Yo no voy a cambiar el reto, quiero ver cuales son los movimientos de Paavito. Que me enseñe todo eso que tiene, hasta yo tengo curiosidad.— Nada de lo que dijeran cambiaría el reto puesto y me senté para ver el espectáculo, tiene que prenderse o tiene que ser gracioso, solo espero que no sea un bochorno sería muy decepcionante y arruinaría el mood del momento.
