¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai)
#14
Fue efímero el momento en el que, desprevenida, sintió cómo un torbellino de sangre le recorría el cuerpo para descender hacia su vientre.

Y digo efímero porque, en realidad, era un momento difícil. Casi como para salir huyendo.

Pues, durante ese momento, durante ese breve instante, el hombre le demostró que no había prisa entre ellos; había algo más que deseo en esa suspensión del tiempo. Algo que, como una arcilla tibia entregada a las manos del artesano, parecía dar forma a lo que les envolvía.

Y eso, a ella, la hizo titubear.

Un error nefasto para su cuerpo, ya que, pronto, el dolor llegó hasta él. Primero vivo, desgarrador y terrible. Luego, contradictorio como ninguna otra cosa que hubiera probado.

Mientras tanto, su tez procuró no transmutar. Su voz se quebró y el hálito caliente brotó de su boca.

En su mente solo había un pensamiento: No necesitaba ese sentimentalismo que Dong le ofrecía.

Le provocaba un rechazo casi involuntario, porque al recibirlo perdía el acceso a aquello que realmente la mantenía a salvo de sí misma y, en cierto modo, lejos de todos: su dominancia.

Ese territorio íntimo —tan suyo— donde todo encontraba orden.

Y sin él, nada terminaba de encajar.

Dentro de ella, sintió su miembro temblar.

Dentro de ella, su cuerpo empezaba a ajustarse a la forma de él.

El dolor ya no era insoportable; se estaba empezando a alejar. A convertirse en algo bueno. Pero su mente no dejaba de pensar.

Claro, el sexo, sexo es. Y dos cuerpos pueden disfrutarlo sin más cuestionamientos.

Pero para ella había algo distinto en ese encuentro. Porque su dominancia no era un juego: era lo que le permitía respirar sin miedo, la estructura donde su naturaleza más antigua, más honesta y más salvaje podía asomarse sin reservas.

Sí, era ese acto donde no hay necesidad de pensar, y mucho menos de calcular, que te libera de las estructuras mentales que cargas durante el día.

Y él no estaba respetándolo.

Miró entonces al muchacho, opacando su mirada, resignada a lo que él quería, y trató de relajar el cuerpo.

Para ello, respiró hondo, como un animal herido que quiere huir pero no puede, sintiendo cada músculo tratar de bajar la guardia. Luego, cerró los ojos y dejó que el aire recorriera su cuerpo, queriendo apaciguar lo que no podía nombrar.

Así, para cuando los abrió de nuevo, se encontraba extrañamente distante.

Y es que, sin que ella lo advirtiera, el momento se había diluido debido a la presión que él ejercía, sutil pero innegable, empujándola hacia fuera de sí misma, alejándola de la situación sin que ella tuviera conciencia de cómo había sucedido.

Y entonces dejó de haber urgencia en sus gestos.

Se resignó a juntar los labios con los de él. A permitir que le mordiera y la atrapara mientras, no sin cierta resistencia, se movía tanto como él le permitía. Lento, pausado, lánguido. Buscando que de su cuerpo se apoderara la cálida sensación de su miembro. Buscando que el deseo se apoderara de todo su cuerpo, de la cabeza, del ímpetu que llevaba dentro y, por supuesto, también del pensamiento vencido.

Pero no era fácil. Era incómodo.

Se sentía negada.

Y aunque en su vientre el fuego crecía, la gélida sensación que recorría su columna la apagaba.

Sí, deseaba liberar la adrenalina, pero no de esa manera.

De nuevo sus pulmones ardieron. Necesitaba volver a respirar. Así que rompió el beso y reposó su cabeza sobre el hombro de Dong mientras el sufrimiento abandonaba su cuerpo y la cabeza. Mientras, imperceptiblemente, abandonaba toda la superficie de su piel y se perdía en una aparente felicidad todavía desconocida.

Después, con la pereza de quien no conoce el tiempo, deslizó su mano por el pecho moreno de su amante buscando palpar la cercanía que, en algún momento, pensó encontrar. Recorrió su pectoral, subió por la clavícula y, al llegar a su cuello, afirmó lo que ya sabía.

Apenas quedaba curiosidad o ardiente deseo.

Acarició su cuello y hundió sus dedos en el cabello de él.

En cualquier otro momento lo hubiera atrapado, le hubiera guiado a mantener un ritmo, pero ahora solo era una respuesta mecánica de un pensamiento que vagaba buscando refugio lejos de aquel contacto.

Si en algún momento habían realmente intimado, ahora todo aquello se había perdido.

Eran solo dos cuerpos asíncronos. Y no sabía si valía la pena sincronizarlos.
  Responder


Mensajes en este tema
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 24-09-2025, 12:58 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 27-09-2025, 09:54 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 04-10-2025, 05:48 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 13-10-2025, 08:42 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 30-10-2025, 07:46 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 08-11-2025, 09:44 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 15-11-2025, 12:08 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 16-11-2025, 11:29 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)