15-11-2025, 09:39 PM
El almacén queda sumido en un silencio denso cuando la puerta se cierra tras ellos. El olor a madera húmeda, especias y carne fresca flota en el aire, mezclándose con el sonido lejano de la cocina. Sigurd deja caer los caballos en un rincón como si fueran costales sin valor, y Ubbe deja su caja en un rincón. Tras esto se dispone a cambiarse, se arranca el uniforme prestado, que le cruje por todas partes antes de caer al suelo hecho jirones. Se pone de nuevo su ropa, el chaleco acolchado queda abierto sobre su torso enorme. Se incorpora con una sonrisa amplia.
- GAHAHAHA… ¡Lo hemos clavao, baby!
Chasquea los dedos señalando a su compañero, el tic sonando seco dentro del almacén. Rebusca un momento entre los bolsillos interiores y saca un fajo grueso y doblado de billetes, respondiendo a la cuantía de Sigurd. Lo mira por encima, calculando a ojo.
- Yo... como 800.00 creo, ¡vamos a darle caña!
Al escuchar a Sigurd, Ubbe deja caer el peso del cuerpo contra una estantería que protesta bajo los cuatro metros de gigante. La idea de su hermano Buccaneer de empezar con cerveza, una mujer guapa y apostarlo todo al rojo le arranca una carcajada grave, tras eso se queda pensativo.
- Joder… no venía pensando en ligar hoy -admite, rascándose la barbilla y sonriendo de lado- Pero ahora que lo dices…
Le da un golpe con el hombro, esta vez de celebración pura, casi infantil.
- Mira, yo voy a empezar con una Cola Zero bien fría. Una de esas que te bajan por el pecho como si te pasaran hielo por dentro. ¡Después… voy a buscar una tía de las que me molan, y nos vemos en la ruleta!
Ubbe recoge lo que queda de los uniformes, los meten entre cajas profundas a toda prisa y, sin mirar atrás, avanza hacia la puerta. Cada paso hace temblar el suelo, como si el Pegaso se quejara de lo que está a punto de dejar entrar en su vientre de luces y música.
- ¡Vamos, hermano, esta noche va a ser EPICA!
Empuja la puerta del pasillo que guía a la sala principal del casino, con su ropa habitual, y el dinero en las manos. Y la noche, por fin, comienza.
- GAHAHAHA… ¡Lo hemos clavao, baby!
Chasquea los dedos señalando a su compañero, el tic sonando seco dentro del almacén. Rebusca un momento entre los bolsillos interiores y saca un fajo grueso y doblado de billetes, respondiendo a la cuantía de Sigurd. Lo mira por encima, calculando a ojo.
- Yo... como 800.00 creo, ¡vamos a darle caña!
Al escuchar a Sigurd, Ubbe deja caer el peso del cuerpo contra una estantería que protesta bajo los cuatro metros de gigante. La idea de su hermano Buccaneer de empezar con cerveza, una mujer guapa y apostarlo todo al rojo le arranca una carcajada grave, tras eso se queda pensativo.
- Joder… no venía pensando en ligar hoy -admite, rascándose la barbilla y sonriendo de lado- Pero ahora que lo dices…
Le da un golpe con el hombro, esta vez de celebración pura, casi infantil.
- Mira, yo voy a empezar con una Cola Zero bien fría. Una de esas que te bajan por el pecho como si te pasaran hielo por dentro. ¡Después… voy a buscar una tía de las que me molan, y nos vemos en la ruleta!
Ubbe recoge lo que queda de los uniformes, los meten entre cajas profundas a toda prisa y, sin mirar atrás, avanza hacia la puerta. Cada paso hace temblar el suelo, como si el Pegaso se quejara de lo que está a punto de dejar entrar en su vientre de luces y música.
- ¡Vamos, hermano, esta noche va a ser EPICA!
Empuja la puerta del pasillo que guía a la sala principal del casino, con su ropa habitual, y el dinero en las manos. Y la noche, por fin, comienza.
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