16-11-2025, 07:56 PM
A pesar de su frío aspecto y de la impactante primera impresión, parecía ser una persona de bien. Aunque le resultó curioso eso de "aun en quien porta uniformes", decidió no darle mayor importancia, era normal encontrar a gente de todo tipo en la Marina, algunos sinvergüenzas optan por manchar el uniforme abusando de su poder para obtener beneficios propios, o simplemente por pasar el rato. Su nombre era Dharma, un bonito nombre que transmite rectitud y resultó ser un turista —¡Oh, un turista! Espero que estés disfrutando de tu estancia en la isla ¿Vienes de muy lejos?— Juan era del East Blue y no había conocido a mucha gente de fuera en los pocos días que llevaba instalado en Baterilla, conocer a alguien que no fuese de allí le hacía sentir menos aislado.
Una vez se puso de pie pudo ver que realmente era alto para alguien de su raza, pero lo que más le llamó la atención fueron esos ojos verdes, nunca había visto unos ojos tan amenazadores como aquellos. Pero desde que conoció al atento gigante Develio, Juan había aprendido a no juzgar por las apariencias, que sus ojos fueran amenazantes no tenía por que significar que él lo fuese.
No fue un error llegar a él, había visto algo ligeramente sospechoso, no era mucho, pero era más de lo que tenía para acercarse al crimen —No me gustaría molestarte mucho en tus vacaciones, pero ¿Podrías llevarme a donde viste aquello?— Una anciana... ¿Qué haría Juan si la ladrona resultase ser una anciana la ladrona? Su código moral se encontraba en una encrucijada, —Lo correcto sería actuar con normalidad pero claro, tengo que ser cuidadoso de no lastimar demasiado a la señora, por muy ladrona que sea. O igual la anciana es familiar de la chica a la que le robaron y perseguía a la ladrona— Pensó. Fue hace media hora, seguramente ya no habría rastro del incidente, y ya se podía ver como los rayos de sol se mezclaban con el mar en un melancólico atardecer.
La zona por la que se encontraban empezaba a llenarse de vida, gente saliendo para cenar fuera, algunos volviendo de su jornada en el trabajo, era encantador ver como la costa brillaba con conversaciones triviales entre amigos y familiares. Juan se agobiaba un poco en este tipo de ambientes por su gran tamaño y no estar acostumbrado, ya que se crio en las afueras de la isla donde vivía de pequeño. Al ver esto, Juan, rascándose la cabeza con su pinza, dijo —Parece que se está complicando un poco el ambiente para las investigaciones ¿Me podrías dar detalles de las personas que viste para llevar un informe al cuartel? Seguro que mis compañeros que conocen bien la Isla podrán ayudarme a buscar—
Con esto, y a la espera de la respuesta de Dharma, Juan estaba preparado para despedirse y dirigirse al cuartel para reportar lo sucedido, pero tenía una pequeña espina clavada y no quería irse sin probar algo —Por cierto Dharma, ¿Alguna vez has pensado en ser un héroe? Pareces un tipo con valores y me has dejado bastante claro que eres bueno con la espada jajaja. Si en algún momento te ves con ganas ya sabes donde está el cuartel— Sabía que era poco probable que aceptase por lo que dijo antes de los uniformes, pero no perdía nada por preguntar, además, sembrar la semilla de la duda era un pequeño paso, si no era hoy, quizás algún día.
Una vez se puso de pie pudo ver que realmente era alto para alguien de su raza, pero lo que más le llamó la atención fueron esos ojos verdes, nunca había visto unos ojos tan amenazadores como aquellos. Pero desde que conoció al atento gigante Develio, Juan había aprendido a no juzgar por las apariencias, que sus ojos fueran amenazantes no tenía por que significar que él lo fuese.
No fue un error llegar a él, había visto algo ligeramente sospechoso, no era mucho, pero era más de lo que tenía para acercarse al crimen —No me gustaría molestarte mucho en tus vacaciones, pero ¿Podrías llevarme a donde viste aquello?— Una anciana... ¿Qué haría Juan si la ladrona resultase ser una anciana la ladrona? Su código moral se encontraba en una encrucijada, —Lo correcto sería actuar con normalidad pero claro, tengo que ser cuidadoso de no lastimar demasiado a la señora, por muy ladrona que sea. O igual la anciana es familiar de la chica a la que le robaron y perseguía a la ladrona— Pensó. Fue hace media hora, seguramente ya no habría rastro del incidente, y ya se podía ver como los rayos de sol se mezclaban con el mar en un melancólico atardecer.
La zona por la que se encontraban empezaba a llenarse de vida, gente saliendo para cenar fuera, algunos volviendo de su jornada en el trabajo, era encantador ver como la costa brillaba con conversaciones triviales entre amigos y familiares. Juan se agobiaba un poco en este tipo de ambientes por su gran tamaño y no estar acostumbrado, ya que se crio en las afueras de la isla donde vivía de pequeño. Al ver esto, Juan, rascándose la cabeza con su pinza, dijo —Parece que se está complicando un poco el ambiente para las investigaciones ¿Me podrías dar detalles de las personas que viste para llevar un informe al cuartel? Seguro que mis compañeros que conocen bien la Isla podrán ayudarme a buscar—
Con esto, y a la espera de la respuesta de Dharma, Juan estaba preparado para despedirse y dirigirse al cuartel para reportar lo sucedido, pero tenía una pequeña espina clavada y no quería irse sin probar algo —Por cierto Dharma, ¿Alguna vez has pensado en ser un héroe? Pareces un tipo con valores y me has dejado bastante claro que eres bueno con la espada jajaja. Si en algún momento te ves con ganas ya sabes donde está el cuartel— Sabía que era poco probable que aceptase por lo que dijo antes de los uniformes, pero no perdía nada por preguntar, además, sembrar la semilla de la duda era un pequeño paso, si no era hoy, quizás algún día.

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