¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai)
#16
En el aire se podía respirar la tibia fragancia de la resignación. Tan sutil y amarga que se escondía a la perfección bajo el penetrante olor de la excitación de ambos cuerpos. Y no era para menos. Pues cada partícula de su cuerpo consciente y viva había decidido que no había necesidad de interrogantes ni de expectativas. Solo de sentir. De sentirlo a él dentro de ella, de sentirse a sí misma, de cómo se tensaba, de cómo respiraba e incluso, de cómo temblaba bajo el influjo del cuerpo ajeno.

Y todo porque no había nada bajo su control.

No obstante, todavía quedaban movimientos que se resistían a esa resignación, como, por ejemplo, el gesto de sus dedos al aferrarse a su cabello blanco y níveo o el pequeño estirón que le regaló. Gestos tan efímeros, tan sin valor que, sin ni siquiera darse cuenta, habían empezado a perderse en ese mar de carencias que ahora la asfixiaba.

¿Y todo por qué? Se preguntaba al verlo acercar su rostro al de ella. ¿Por ser empujada a explorar otra faceta de su sexualidad? Visto de esa forma tan fría, sí. Era simplemente por eso. Cerró los ojos entonces, sintiendo el calor del rostro de Dong; la humedad de ambos era palpable. Los cuerpos exudaban; de repente sintió su mano sobre su cintura. Era como había sido hasta entonces. Juguetona, inquieta y sin pedir permiso, y aun así, no la apartó. Por el contrario, su cuerpo continuó meciéndose en el baile mientras suspiraba entrecortadamente.

Mas no abriría los ojos, pues, de hacerlo, dejaría de sentir el calor recorriendo su piel.

Así pues, continuó centrándose en cada roce, en cada choque entre lo que su cuerpo deseaba y lo que su mente ordenaba. Ya que solo de esta forma no habría lucha: solo una aceptación mecánica, automática, donde su cuerpo respondía, pero su conciencia se mantenía al margen.

En medio de este huracán de sentimientos, los dedos del joven despertaron algo primitivo en ella. Algo que la obligó a curvar la espalda ligeramente y a tensar los muslos. Quizás, en otro momento, habría negado el momento o habría buscado otra reacción pero, ahora, cada estremecimiento que recorría su columna, cada hilo de deseo que brotaba desde su vientre, era lo único que importaba.

Entonces, su respiración se volvió profunda y animal, su mano, suelta, se aferró a él y, mientras se entregaba al vaivén, sus dedos se deslizaron sobre su pecho recorriendo la dureza de sus músculos hasta clavar sus uñas sobre su bronceada piel.

Abrió entonces los ojos y lo observó. Su expresión era aún más cálida y paciente que antes.

—No —respondió—. Creo que esa he sido yo —continuó sin importar si le entendía.

Pues, para su desgracia, podía ver cómo el hombre se esforzaba en hacerla sentir bien. ¿Por qué?, se preguntó una vez más mientras él se acomodaba y sus muslos se abrían para luego ser cerrados.

Era irónico. Pues ella, que no podía hablar, y que había sido arrancada de los brazos de la soledad gracias a él, era la misma que apenas sentía algo más que gratitud por aquel hombre que la estaba penetrando con ternura. Y él, que podía haber elegido a cualquiera, había decidido conscientemente amar el cuerpo de la forastera.

Y lo volvió a sentir. Lo sintió salir de ella, dejarle un vacío, para luego volver a entrar.

Pero esa sensación no se iba. Quería reírse de sí misma, de la paradoja que la mantenía atrapada: el cuerpo que gritaba y la mente que ordenaba calma. Pero no había escape. Solo podía continuar, dejar que cada gesto físico sucediera mientras su conciencia se mantenía a salvo en su refugio mental.

—Hm —. Se quejó al ser embestida una segunda vez.

No estaba bien posicionada.

Así que levantó el trasero para que pudiera deslizarse mejor hacia su interior. Aprovechó que lo tenía casi encima y lo rodeó con los brazos a la altura del cuello tratando de dejarse llevar.

Pero no había nada que callara a sus voces. Y, sin querer, lo mordió. Había sido un acto inconsciente, una reacción automática a la nueva embestida que había erizado su piel. Un calor brotó de nuevo en su vientre y su cadera se empezó a mover también.

Cerró los ojos, intentando regular el temblor que su cuerpo comenzaba a mostrar. Y es que, sin quererlo, encontraba que la contradicción era exquisita, dolorosa y liberadora al mismo tiempo.

Su vientre se ajustó por fin a su contacto.

Sus dientes rasparon su hombro y se acercaron a su cuello donde volvió a morder.

Y entonces, por un instante, la tensión se volvió insoportable. El placer físico la reclamaba, fuerte e insistentemente. Sus pulmones ardieron, su vientre palpitó, y su mente… su mente ya no pensaba. Respiró hondo, como un animal que quiere huir pero no puede, y dejó que el cuerpo siguiera su curso sin intervenir. Cada movimiento era automático: un vaivén de caderas, un ajuste de muslos, una presión sutil de manos. No había pensamiento, no había cálculo, solo la existencia pura del contacto.

Pasó su lengua por su cuello hasta llegar a su oreja y jadeó.

—No pares, mi rey.
  Responder


Mensajes en este tema
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 24-09-2025, 12:58 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 27-09-2025, 09:54 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 04-10-2025, 05:48 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 13-10-2025, 08:42 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 30-10-2025, 07:46 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 08-11-2025, 09:44 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 15-11-2025, 12:08 PM
RE: ¿Hasta donde? +18 (Pasado/Bai) - por Bai Mudan - 16-11-2025, 11:29 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)