17-11-2025, 09:36 PM
Kiyoshi está cansado. Físicamente debemos tomar en cuenta el impacto sufrido al llegar, sumado a todo el estrés que ha azotado tanto su mente como su cuerpo lo ocurrido en el barco y también este enfrentamiento a muerte con Uosan. Le duelen las piernas y su respiración se nota pesada, incluso sonando un poco su pecho producto de su asma. — La verdad es que espero que tarde en buscar a los otros tontos para así poder descansar. — Lo que el médico no espera es que Eros ni alcance a responder su pregunta debido al impresionante giro de los acontecimientos que sucede.
— ¿Mmm? — Primero un crujido. Luego otro. Así sucesivamente no dejan de escucharse y sentirse bajo sus pies. — ¿Qué ocurre? — La respuesta es más clara cuando los muros que han servido de cárcel para este grupo de desamparados empiezan a caer. Kiyoshi está cerca de uno, causando que más de una roca le impacte causándole molestos dolores. Rápidamente intenta alejarse, pero las grietas y el rompimiento del piso en general le dificulta andar, trastabillando y llegando a caer.
Ahora sí que está en problemas, diría que hasta más que antes.
En primera instancia se levanta mientras observa el bolso en donde guarda el rifle que sigue sosteniendo firme entre sus manos. Obvio que le cuesta andar, avanzando más lento que de costumbre. Sin embargo, otro hecho inesperado ocurre. De pronto, la ruta inicialmente escogida cambia totalmente cuando su cabeza da vueltas y se ve siendo jalado por el topo fan de las sepulturas. Tomándolo de la parte baja del pantalón lo lleva casi que volando a una velocidad que ni en sus mejores sueños ha podido utilizar Kiyoshi.
— ¿Qué haces, tonto? ¡Me vas a matar! — Es imposible que no piense esto cuando solo ve debajo suyo como todo se rompe y el mundo corre sin cesar. Tampoco es capaz de ver hacia dónde va el topo debido al miedo que invade su mente, pero luego de varios segundos se percata de que su nuevo aparente amiguito toma muchas precauciones para que él no sufra ningún impacto con las rocas que les dificultan el camino. Esto permite que el médico pueda calmarse y analizar un poco más todo.
Sus ojos muy apenas logran ver luz hacia donde se dirige el topo, pero desconoce si él ha tomado una ruta al azar o está pensando en algo. Todo pasó muy rápido y la calma que los rodeó luego de la victoria contra Uosan se vio destrozada por el inminente caos que azota la isla. — ¡No sé qué pasa, pero te cubriré como pueda! ¡Solo no me dejes caer! — Kiyoshi no es de los tipos gritones, pero por la velocidad a la que van, su postura y el ruido ambiental, se ve obligado a alzar la voz para ser escuchado.
Intenta apuntar con su rifle hacia los alrededores por si es que se acerca algún peligro. No es que sea un experto disparando en movimiento, pero concentrarse en su arma le permite no pensar tanto —si es que es posible— en el hecho de que se está siendo cargado peor que si fuera un saco de papas.
Siempre supo que esta aventura como pirata sería extrema y algo totalmente distinto a lo que acostumbra en su vida, pero nunca pensó que tanto. No hay momento en que deje de sorprenderse.
— ¿Mmm? — Primero un crujido. Luego otro. Así sucesivamente no dejan de escucharse y sentirse bajo sus pies. — ¿Qué ocurre? — La respuesta es más clara cuando los muros que han servido de cárcel para este grupo de desamparados empiezan a caer. Kiyoshi está cerca de uno, causando que más de una roca le impacte causándole molestos dolores. Rápidamente intenta alejarse, pero las grietas y el rompimiento del piso en general le dificulta andar, trastabillando y llegando a caer.
Ahora sí que está en problemas, diría que hasta más que antes.
En primera instancia se levanta mientras observa el bolso en donde guarda el rifle que sigue sosteniendo firme entre sus manos. Obvio que le cuesta andar, avanzando más lento que de costumbre. Sin embargo, otro hecho inesperado ocurre. De pronto, la ruta inicialmente escogida cambia totalmente cuando su cabeza da vueltas y se ve siendo jalado por el topo fan de las sepulturas. Tomándolo de la parte baja del pantalón lo lleva casi que volando a una velocidad que ni en sus mejores sueños ha podido utilizar Kiyoshi.
— ¿Qué haces, tonto? ¡Me vas a matar! — Es imposible que no piense esto cuando solo ve debajo suyo como todo se rompe y el mundo corre sin cesar. Tampoco es capaz de ver hacia dónde va el topo debido al miedo que invade su mente, pero luego de varios segundos se percata de que su nuevo aparente amiguito toma muchas precauciones para que él no sufra ningún impacto con las rocas que les dificultan el camino. Esto permite que el médico pueda calmarse y analizar un poco más todo.
Sus ojos muy apenas logran ver luz hacia donde se dirige el topo, pero desconoce si él ha tomado una ruta al azar o está pensando en algo. Todo pasó muy rápido y la calma que los rodeó luego de la victoria contra Uosan se vio destrozada por el inminente caos que azota la isla. — ¡No sé qué pasa, pero te cubriré como pueda! ¡Solo no me dejes caer! — Kiyoshi no es de los tipos gritones, pero por la velocidad a la que van, su postura y el ruido ambiental, se ve obligado a alzar la voz para ser escuchado.
Intenta apuntar con su rifle hacia los alrededores por si es que se acerca algún peligro. No es que sea un experto disparando en movimiento, pero concentrarse en su arma le permite no pensar tanto —si es que es posible— en el hecho de que se está siendo cargado peor que si fuera un saco de papas.
Siempre supo que esta aventura como pirata sería extrema y algo totalmente distinto a lo que acostumbra en su vida, pero nunca pensó que tanto. No hay momento en que deje de sorprenderse.
OFF ROL
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
