17-11-2025, 09:57 PM
Tenía sentido, todo lo que ella decía hacía sentido aunque tuviese una perspectiva que no conocía o no comprendía. Los inviernos siempre dejan marca ¿Verdad? El invierno era frío, y de hecho él odiaba el frío. Una de las cosas que menos le gustaba de las criptas era precisamente la penetrante humedad en el invierno. Inspiró con profundidad para lentamente dejar salir el aire al expirar, como si tuviese que acompasar el movimiento de su diafragma para mantener la compostura cuando las palabras resonaron quizás más profundo de lo que le gustaría admitir. — Supongo que tengo muchas marcas entonces... Cicatrices, también —Levantó la mano izquierda lentamente, definitivamente iba a quedar una cicatriz pero las heridas del cuerpo definitivamente no estorbaban tanto como las del corazón, pues para ellas no bastaban dos vendas y reposo.
Sus ojos ambarinos se posaron sobre la muchacha cuando apoyó la cabeza contra la almohada de la camilla, y solo cuando la tuvo sentadita frente a su rostro es que pudo dimensionar cuan grande se debía ver desde la perspectiva de la doctora. La observó en silencio por unos momentos, parpadeando mientras analizaba detenidamente sus facciones y entonces le dedicó una sonrisa serena. — Creo que tengo que acostumbrarme a ser libre... Parece algo tonto, obvio si se lo quiere y yo la verdad es que soy bastante tonto para muchas cosas... Pero me entusiasma esto de ser libre, aunque me de un poco de miedo y culpa es... agridulce —Encontró en los sabores la mejor forma de describirlo, dejando escapar un tímido "Teeheee" entre dientes, una risita casi juguetona que pronto se desvanecería de su tez porcelana para volver a portar su apariencia estoica y su mirada cansada.
Le gustaba pensarse como una planta, si su alma era una semilla le gustaría volverse un gran árbol. Así hubiese crecido torcido, o en sombra, quizás en un terreno empantanado le gustaría que sus ramas alcancen el firmamento, y florezcan con bellos colores. — Sí... Creo... Que... —Su mirada se meció de lado a lado, mordió sus labios con cierto nerviosismo antes de exhalar nuevamente por sus fosas nasales. Había un ligero temblor en su semblante, pues ante todo era una persona tímida. — Creo que estaría bien si... Podemos tomar el té y charlar sin heridas de por medio, o algo así yo... No se que hace la gente para dar a conocer sus almas más que existir en simultaneo —Se quería golpear más se detuvo antes de que su mano sana llegase, pues en su torpeza era factible que también lastimase a la doctora y ella, ante todo, no se lo merecía.
—Me cuesta un poco sociabilizar pero usted... tú... me pareces una persona agradable si me tienes paciencia disfrutaría de compartir tiempo juntos —Quizás la sangre se le había ido a su cabeza pero podría jurar que estaba rojo, completamente rojo ¿Sería por algo de salud? Se preguntó inocentemente para sus adentros sin saber que era simplemente su ansiedad jugándole malas pasadas, contrastando su tono pálido de siempre. — Usted... tú, ¿Que haces en su tiempo libre?
Sus ojos ambarinos se posaron sobre la muchacha cuando apoyó la cabeza contra la almohada de la camilla, y solo cuando la tuvo sentadita frente a su rostro es que pudo dimensionar cuan grande se debía ver desde la perspectiva de la doctora. La observó en silencio por unos momentos, parpadeando mientras analizaba detenidamente sus facciones y entonces le dedicó una sonrisa serena. — Creo que tengo que acostumbrarme a ser libre... Parece algo tonto, obvio si se lo quiere y yo la verdad es que soy bastante tonto para muchas cosas... Pero me entusiasma esto de ser libre, aunque me de un poco de miedo y culpa es... agridulce —Encontró en los sabores la mejor forma de describirlo, dejando escapar un tímido "Teeheee" entre dientes, una risita casi juguetona que pronto se desvanecería de su tez porcelana para volver a portar su apariencia estoica y su mirada cansada.
Le gustaba pensarse como una planta, si su alma era una semilla le gustaría volverse un gran árbol. Así hubiese crecido torcido, o en sombra, quizás en un terreno empantanado le gustaría que sus ramas alcancen el firmamento, y florezcan con bellos colores. — Sí... Creo... Que... —Su mirada se meció de lado a lado, mordió sus labios con cierto nerviosismo antes de exhalar nuevamente por sus fosas nasales. Había un ligero temblor en su semblante, pues ante todo era una persona tímida. — Creo que estaría bien si... Podemos tomar el té y charlar sin heridas de por medio, o algo así yo... No se que hace la gente para dar a conocer sus almas más que existir en simultaneo —Se quería golpear más se detuvo antes de que su mano sana llegase, pues en su torpeza era factible que también lastimase a la doctora y ella, ante todo, no se lo merecía.
—Me cuesta un poco sociabilizar pero usted... tú... me pareces una persona agradable si me tienes paciencia disfrutaría de compartir tiempo juntos —Quizás la sangre se le había ido a su cabeza pero podría jurar que estaba rojo, completamente rojo ¿Sería por algo de salud? Se preguntó inocentemente para sus adentros sin saber que era simplemente su ansiedad jugándole malas pasadas, contrastando su tono pálido de siempre. — Usted... tú, ¿Que haces en su tiempo libre?
