18-11-2025, 12:53 AM
Según apartaba escuché las conversaciones de las personas de ese lugar, y varios nombres aparecieron en mi mente, New Piano, así era como se llamaba ese bar donde mi palanca se tiñó de rojo con la sangre de una veintena de personas. La gente de aquí parecía saber algo de lo que sucedió allí y tal vez si tenía suerte y preguntaba a la persona correcta sabría lo que es la gema que llevaba en el bolsillo del pantalón.
Al llegar al lado de la esplendorosa mujer escuché sus palabras con atención, reí cuando mencionó lo del barco. Podría ser yo perfectamente si tuviese barco. Me tapé la boca al igual que lo hacía ella, no por precaución sino porque me pareció gracioso imitarle. -No sé quienes son Retzer y Tell pero nadie puede tener tan buena racha, llevo jugando a esta clase de partidas demasiado tiempo y sé que si alguien gana tantas veces es porque está haciendo trampas, y te lo dice un experto en ello. -Sonreí levemente al observar como a pesar de hablar conmigo su mirada seguía absorta en el juego. Realmente era preciosa, como su pelo azul varía por su rostro, tapando la mitad de este dándole un halo de misterio además de su porte y clase que derrochaba fuerza y elegancia.
Estuve a punto de continuar con alguna parida hasta que escuché esa pregunta salir de sus labios, la cual se sintió como una flecha cargada de incertidumbre. "¿Qué tal anoche?” ¿Por qué? ¿Que había hecho yo anoche? Mi cara no pudo esconder mi incertidumbre por unos segundos pero rápidamente sacudí la cabeza y traté de recuperar un poco la compostura. Sonreí y cerré los ojos con confianza. -¿Anoche? Sinceramente no lo recuerdo, pero sí la hubiese pasado a su lado me acordaría de cada mínimo detalle, pues su belleza es tan deslumbrante que sería un pecado que cayera en el olvido. -“Joder Iggy que poeta estás hecho cuando te lo curras.” Pensaba para mí mismo mientras sonreía como un tonto sin disimular demasiado.
La voz del cerdo fue lo siguiente que escuché invitándome a unirme al juego. No me quedaba mucho dinero pero tampoco perdía nada por intentarlo. -Si me disculpa… -Dije cediéndole mi copa a la mujer con la que estaba conversando hace unos instantes. -¿Podrías sujetármela un momento? Y la copa también. -Solté guiñando un ojo hacia detrás según daba un paso adelante para probar mi suerte.
Toda magia tiene un truco, pero lo cierto es que más que para jugar, acepté para llamar la atención de los presentes, tomé ambos dados con mis manos y miré directamente al mink. -Vamos a ver si me acompaña la suerte esta noche. -Al terminar la frase los dados corrieron a lo largo de la mesa y tras ello comencé a a pedir cartas, agarré el borde de la mesa con fuerza y comencé a hablar. -Señoras, señores, cabrones de mierda… No penséis que no os he escuchado. -Mi tono era mucho más amenazante que de normal, pero sin perder ese aire de sarcasmo que tanto caracterizaba a mi voz. Mis ojos no se apartaban del tablero de juego según iba pidiendo cartas pues salían números bastante bajos. -Yo no os conozco a la mayoría de vosotros pero parece que algunos sí me conocéis a mí, pues os he podido observar mirándome disimuladamente. Así que decidme, que sabéis sobre Pran, New piano y lo más importante de todo… ¿a alguien le suba la palabra… Corazón? -Hice una pausa dramática hasta que mi apuesta se detuvo en veintitrés. Mi mirada denotaba que iba enserio pero la sonrisa burlona no se borraba de mi cara.
Me había pasado los últimos días tratando de conseguir respuestas y por una vez parecía estar cerca de conseguir alguna pista algo más esclarecedora de lo que ya sabía. -Porque si alguien sabe algo no me importaría compartir una copa con esa persona y compartir lo que yo sé de lo que sucedió en ese lugar. -Cncluí finalmente mientras el juego terminaba esperando que alguien estuviera más enterado que yo.
Al llegar al lado de la esplendorosa mujer escuché sus palabras con atención, reí cuando mencionó lo del barco. Podría ser yo perfectamente si tuviese barco. Me tapé la boca al igual que lo hacía ella, no por precaución sino porque me pareció gracioso imitarle. -No sé quienes son Retzer y Tell pero nadie puede tener tan buena racha, llevo jugando a esta clase de partidas demasiado tiempo y sé que si alguien gana tantas veces es porque está haciendo trampas, y te lo dice un experto en ello. -Sonreí levemente al observar como a pesar de hablar conmigo su mirada seguía absorta en el juego. Realmente era preciosa, como su pelo azul varía por su rostro, tapando la mitad de este dándole un halo de misterio además de su porte y clase que derrochaba fuerza y elegancia.
Estuve a punto de continuar con alguna parida hasta que escuché esa pregunta salir de sus labios, la cual se sintió como una flecha cargada de incertidumbre. "¿Qué tal anoche?” ¿Por qué? ¿Que había hecho yo anoche? Mi cara no pudo esconder mi incertidumbre por unos segundos pero rápidamente sacudí la cabeza y traté de recuperar un poco la compostura. Sonreí y cerré los ojos con confianza. -¿Anoche? Sinceramente no lo recuerdo, pero sí la hubiese pasado a su lado me acordaría de cada mínimo detalle, pues su belleza es tan deslumbrante que sería un pecado que cayera en el olvido. -“Joder Iggy que poeta estás hecho cuando te lo curras.” Pensaba para mí mismo mientras sonreía como un tonto sin disimular demasiado.
La voz del cerdo fue lo siguiente que escuché invitándome a unirme al juego. No me quedaba mucho dinero pero tampoco perdía nada por intentarlo. -Si me disculpa… -Dije cediéndole mi copa a la mujer con la que estaba conversando hace unos instantes. -¿Podrías sujetármela un momento? Y la copa también. -Solté guiñando un ojo hacia detrás según daba un paso adelante para probar mi suerte.
Toda magia tiene un truco, pero lo cierto es que más que para jugar, acepté para llamar la atención de los presentes, tomé ambos dados con mis manos y miré directamente al mink. -Vamos a ver si me acompaña la suerte esta noche. -Al terminar la frase los dados corrieron a lo largo de la mesa y tras ello comencé a a pedir cartas, agarré el borde de la mesa con fuerza y comencé a hablar. -Señoras, señores, cabrones de mierda… No penséis que no os he escuchado. -Mi tono era mucho más amenazante que de normal, pero sin perder ese aire de sarcasmo que tanto caracterizaba a mi voz. Mis ojos no se apartaban del tablero de juego según iba pidiendo cartas pues salían números bastante bajos. -Yo no os conozco a la mayoría de vosotros pero parece que algunos sí me conocéis a mí, pues os he podido observar mirándome disimuladamente. Así que decidme, que sabéis sobre Pran, New piano y lo más importante de todo… ¿a alguien le suba la palabra… Corazón? -Hice una pausa dramática hasta que mi apuesta se detuvo en veintitrés. Mi mirada denotaba que iba enserio pero la sonrisa burlona no se borraba de mi cara.
Me había pasado los últimos días tratando de conseguir respuestas y por una vez parecía estar cerca de conseguir alguna pista algo más esclarecedora de lo que ya sabía. -Porque si alguien sabe algo no me importaría compartir una copa con esa persona y compartir lo que yo sé de lo que sucedió en ese lugar. -Cncluí finalmente mientras el juego terminaba esperando que alguien estuviera más enterado que yo.
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