18-11-2025, 01:03 AM
(Última modificación: 24-11-2025, 10:33 PM por Ryota Miyamoto.)
El monstruo terminó por ser envuelto en la soga gracias al esfuerzo conjunto de todos los presentes. Cada intento del mismo por liberarse quedaba en la nada, mientras la cuerda se tensaba más y más con el único deseo de reducirlo.
Runin, Liora, Tezca, Heras y el propio Ryota hicieron todo lo que estuvo a su alcance para detenerlo. Ya fuera por proteger a niños, defenderse, actuar por un bien común o simplemente por valorar la vida animal, sus motivos fueron lo suficientemente fuertes como para que, en un abrir y cerrar de ojos, el animal abandonará su ira para terminar comiendo tranquilamente de las manos de Liora y Runin.
En el momento en que la soga dejó de tensarse, Ryota dejó de tirar e incluso la soltó de sus manos. Ver al animal comiendo de las manos de sus amigas lo aliviaba, porque parecía que por fin había abandonado su instinto de cacería.
Una suave risa escapó de sus labios mientras se alejaba unos cuantos metros, dirigiéndose hacia el lugar donde había arrojado el enorme trozo de carne de 76 kilos que había tomado al inicio de todo. (El mismo que Runin unto en su cuerpo) Con firmeza levantó nuevamente aquel pesado costillar y regresó junto al animal, colocándolo frente a la fiera.
“Ten, bro, come hasta hartarte” musitó con un tono agradable, como si no tuviera ninguna queja por todo lo que el animal había causado. Incluso se inclinó para acariciarle la cabeza con afecto mientras con la otra mano peinaba sus cabellos para atrás.” Te llamaré Honoy” añadió entre sonrisas y mimos.
El nombre era una mezcla de palabras: honoo, que significaba “llama” en isla karate, y honey, “miel”, de su lugar de origen.
Una vez bautizado, miró a sus amigas, a Runin y a Liora con un entusiasmo desbordante.
En ese momento, la mirada color miel del navegante se dirigió a los otros dos integrantes masculinos de la escena. “Gracias por la ayuda, bro “ agradeció a Heras. “Y también a ti, bro “valoró Tezca. “Sin esa cuerda probablemente no habríamos logrado calmar a este chico hambriento.”
Siguió acariciando la cabeza del oso unos segundos más antes de incorporarse y observar a su alrededor, justo cuando el fuego comenzaba a extinguirse. “Cielos… Honoy si que causo un desastre, no queda ni un alma aquí…” suspiro algo resignado.
“Parece que tendré que vivir sin festejar junto a las sacerdotisas del sake… que triste … “murmuró con una notable desilusión, como si realmente lo hubiera afectado el hecho.
Fue entonces cuando notó un destello entre las brasas casi apagadas del incendio.”Uh… “ observó con curiosidad mientras se acercaba. En ese instante, probablemente los demás también empezaron a percibirlo; de entre las cenizas surgían pequeños brillos. Eran las bolsas de berrys de los distintos establecimientos, pertenecientes a dueños que habían huido asustados por el fuego.
La desilusión pronto se transformó en alegría cuando el castaño desempolvó una de las bolsas de berrys y la alzó con entusiasmo. Era alguien ambicioso, pero nunca envidioso, así que por supuesto compartió el botín con sus amigos. Si ellos también querían dinero ilícito, sólo tenían que buscar entre los escombros las demás bolsas y luego repartirse lo encontrado.
Aquel día de desastre terminó sorprendentemente con alegría para los piratas. No solo habían salvado sus propias vidas y la de su agresor, sino que además habían encontrado un inesperado botín. Sin embargo, cualquier posibilidad de ser vistos como héroes se desvaneció cuando los habitantes del poblado reportaron que un oso maniático (a quien confundieron con el líder de una banda pirata) había causado destrozos y, tras el caos, se había llevado el dinero del festival y una botella del sagrado licor ancestral, fermentado con la saliva de las sacerdotisas.
Runin, Liora, Tezca, Heras y el propio Ryota hicieron todo lo que estuvo a su alcance para detenerlo. Ya fuera por proteger a niños, defenderse, actuar por un bien común o simplemente por valorar la vida animal, sus motivos fueron lo suficientemente fuertes como para que, en un abrir y cerrar de ojos, el animal abandonará su ira para terminar comiendo tranquilamente de las manos de Liora y Runin.
En el momento en que la soga dejó de tensarse, Ryota dejó de tirar e incluso la soltó de sus manos. Ver al animal comiendo de las manos de sus amigas lo aliviaba, porque parecía que por fin había abandonado su instinto de cacería.
![[Imagen: PFl8Xjh.jpeg]](https://i.imgur.com/PFl8Xjh.jpeg)
“Kekeke, así que lo único que necesitabas era que dos bellezas te dieran de comer ¿eh?”
Una suave risa escapó de sus labios mientras se alejaba unos cuantos metros, dirigiéndose hacia el lugar donde había arrojado el enorme trozo de carne de 76 kilos que había tomado al inicio de todo. (El mismo que Runin unto en su cuerpo) Con firmeza levantó nuevamente aquel pesado costillar y regresó junto al animal, colocándolo frente a la fiera.
“Ten, bro, come hasta hartarte” musitó con un tono agradable, como si no tuviera ninguna queja por todo lo que el animal había causado. Incluso se inclinó para acariciarle la cabeza con afecto mientras con la otra mano peinaba sus cabellos para atrás.” Te llamaré Honoy” añadió entre sonrisas y mimos.
El nombre era una mezcla de palabras: honoo, que significaba “llama” en isla karate, y honey, “miel”, de su lugar de origen.
Una vez bautizado, miró a sus amigas, a Runin y a Liora con un entusiasmo desbordante.
![[Imagen: tRSc3Zt.jpeg]](https://i.imgur.com/tRSc3Zt.jpeg)
“Mírenlo, chicas, ¿no es hermoso Honoy? Kekeke… apuesto quinientos berrys a que nos hacemos mejores amigos. “
Comentó enfocando su atención en seguir mimándolo, mientras el oso comía felizmente.
En ese momento, la mirada color miel del navegante se dirigió a los otros dos integrantes masculinos de la escena. “Gracias por la ayuda, bro “ agradeció a Heras. “Y también a ti, bro “valoró Tezca. “Sin esa cuerda probablemente no habríamos logrado calmar a este chico hambriento.”
Siguió acariciando la cabeza del oso unos segundos más antes de incorporarse y observar a su alrededor, justo cuando el fuego comenzaba a extinguirse. “Cielos… Honoy si que causo un desastre, no queda ni un alma aquí…” suspiro algo resignado.
“Parece que tendré que vivir sin festejar junto a las sacerdotisas del sake… que triste … “murmuró con una notable desilusión, como si realmente lo hubiera afectado el hecho.
Fue entonces cuando notó un destello entre las brasas casi apagadas del incendio.”Uh… “ observó con curiosidad mientras se acercaba. En ese instante, probablemente los demás también empezaron a percibirlo; de entre las cenizas surgían pequeños brillos. Eran las bolsas de berrys de los distintos establecimientos, pertenecientes a dueños que habían huido asustados por el fuego.
![[Imagen: 80Pv4tr.jpeg]](https://i.imgur.com/80Pv4tr.jpeg)
“¡HEY AMIGOS! ¡HONOY ES UN OSO DE LA SUERTE! ¡CON ESTE DINERO PODREMOS CONTINUAR LA FIESTA EN OTRO POBLADO! !KEKEKEKE! ¡HAGAMOS NUESTRO PROPIO FESTIVAL!”
La desilusión pronto se transformó en alegría cuando el castaño desempolvó una de las bolsas de berrys y la alzó con entusiasmo. Era alguien ambicioso, pero nunca envidioso, así que por supuesto compartió el botín con sus amigos. Si ellos también querían dinero ilícito, sólo tenían que buscar entre los escombros las demás bolsas y luego repartirse lo encontrado.
Aquel día de desastre terminó sorprendentemente con alegría para los piratas. No solo habían salvado sus propias vidas y la de su agresor, sino que además habían encontrado un inesperado botín. Sin embargo, cualquier posibilidad de ser vistos como héroes se desvaneció cuando los habitantes del poblado reportaron que un oso maniático (a quien confundieron con el líder de una banda pirata) había causado destrozos y, tras el caos, se había llevado el dinero del festival y una botella del sagrado licor ancestral, fermentado con la saliva de las sacerdotisas.
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