18-11-2025, 10:10 AM
[personajeinvalido=2283]
Asentí a Kayseira cuando me dijo que debía decirme algo después. Recordé la sensación que tuve al abrazarla antes de toparnos con el gyojin, y por alguna razón no me gustó nada la sensación que tuve sobre lo que podría decirme. Decidí no pensar en nada mientras me acercaba a ella, pero mientras más hablaba, más extraña se me hacía toda la situación.
Desde la partida en el muelle, rodeados de elementos de la Marina y agentes del Gobierno, el encuentro con este gyojin, que claramente había dicho que lo contrataron para matarnos, y además, la caja enorme de piedra en la que estábamos. No podía ser solo casualidad. Sentí hervir la sangre. Di un golpe en el piso con mi pie.
—...Será mejor andarnos con cuidado —dije a Kayseira, aunque era más una advertencia para mí misma.
Fue imposible quitarle aquellos anillos a la bicho, por más que jalara o intentara desprenderlos de su frío cadáver, así que simplemente asentí cuando Jin se quedó con el dinero del pez a la par en la que daba una calada de mis hierbas perfumadas. Esbocé una sonrisa mientras estiraba un poco los músculos, siendo plenamente consciente de la jaqueca que estaba llegando a mi cabeza por aquellos golpes propiciados dos veces en el mismo lugar.
—Paciencia en la forja, hijo de puta… —susurré, calmando mi mente por fin, enfriándola, cerrando un poco los ojos en el segundo que tuve para despejar. Me parecía poco creíble que hubiera aguantado esos dos golpes, pero aun así, ahí estaba vivita y coleando.
De repente, un sonido. Un crujido profundo de roca partiéndose. Flexioné las piernas y me puse en posición de alerta. En cuanto me di cuenta y escuchaba a Jin gritar, salí corriendo para alejarme de las rocas que caían, pero a donde quiera que mirara todo parecía perdido.
Las paredes se cayeron, desvelándome lo que teníamos a nuestro alrededor, pero no pude ver más allá de lo que tenía enfrente. Una piedra cayó sobre mi hombro, golpeándome con ferocidad, pero ni por eso me detuvo, aunque el dolor me hizo apretar el paso. Corría en dirección a los barcos que se veían completamente enteros.
Corrí y salté hacia donde hubiera tierra firme, saltando sobre rocas que aún estaban por hundirse y cayendo sobre otras plataformas antes de que estas terminaran de colapsar por completo. A mi alrededor, ahora no solo nosotros seis tratábamos de huir de todo aquel desastre, sino que los pedazos de tierra en los que caía también habían sido cajas para otras personas, atrapados como nosotros. No había tiempo para pensar. Me acerqué todo lo posible a los barcos.
—¡Kay, subamos al barco! —le grité mientras trataba de identificar el barco en el que había partido en este viaje, necesitaba ir por Coatl y por Larry, no me lo perdonaría si no los volvía a ver. —¡Coatl y Larry se quedaron en el barco! —le dije, buscando y subiendome al barco.
Asentí a Kayseira cuando me dijo que debía decirme algo después. Recordé la sensación que tuve al abrazarla antes de toparnos con el gyojin, y por alguna razón no me gustó nada la sensación que tuve sobre lo que podría decirme. Decidí no pensar en nada mientras me acercaba a ella, pero mientras más hablaba, más extraña se me hacía toda la situación.
Desde la partida en el muelle, rodeados de elementos de la Marina y agentes del Gobierno, el encuentro con este gyojin, que claramente había dicho que lo contrataron para matarnos, y además, la caja enorme de piedra en la que estábamos. No podía ser solo casualidad. Sentí hervir la sangre. Di un golpe en el piso con mi pie.
—...Será mejor andarnos con cuidado —dije a Kayseira, aunque era más una advertencia para mí misma.
Fue imposible quitarle aquellos anillos a la bicho, por más que jalara o intentara desprenderlos de su frío cadáver, así que simplemente asentí cuando Jin se quedó con el dinero del pez a la par en la que daba una calada de mis hierbas perfumadas. Esbocé una sonrisa mientras estiraba un poco los músculos, siendo plenamente consciente de la jaqueca que estaba llegando a mi cabeza por aquellos golpes propiciados dos veces en el mismo lugar.
—Paciencia en la forja, hijo de puta… —susurré, calmando mi mente por fin, enfriándola, cerrando un poco los ojos en el segundo que tuve para despejar. Me parecía poco creíble que hubiera aguantado esos dos golpes, pero aun así, ahí estaba vivita y coleando.
De repente, un sonido. Un crujido profundo de roca partiéndose. Flexioné las piernas y me puse en posición de alerta. En cuanto me di cuenta y escuchaba a Jin gritar, salí corriendo para alejarme de las rocas que caían, pero a donde quiera que mirara todo parecía perdido.
Las paredes se cayeron, desvelándome lo que teníamos a nuestro alrededor, pero no pude ver más allá de lo que tenía enfrente. Una piedra cayó sobre mi hombro, golpeándome con ferocidad, pero ni por eso me detuvo, aunque el dolor me hizo apretar el paso. Corría en dirección a los barcos que se veían completamente enteros.
Corrí y salté hacia donde hubiera tierra firme, saltando sobre rocas que aún estaban por hundirse y cayendo sobre otras plataformas antes de que estas terminaran de colapsar por completo. A mi alrededor, ahora no solo nosotros seis tratábamos de huir de todo aquel desastre, sino que los pedazos de tierra en los que caía también habían sido cajas para otras personas, atrapados como nosotros. No había tiempo para pensar. Me acerqué todo lo posible a los barcos.
—¡Kay, subamos al barco! —le grité mientras trataba de identificar el barco en el que había partido en este viaje, necesitaba ir por Coatl y por Larry, no me lo perdonaría si no los volvía a ver. —¡Coatl y Larry se quedaron en el barco! —le dije, buscando y subiendome al barco.
Off
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