¿Quieres jugar? [Fic, Pasado, +18]
#2
Odiaba a los niños, no los aguantaba lo mas mínimo, y por supuesto, requirió de un grandísimo esfuerzo haber aguantado semejante tortura de compañía hasta ese punto... Pero Lelith quería jugar... Quería contemplar como el mundo de alguien, se derrumbaba poco a poco, sin perder detalle. Dejó todo preparado para cuando apareciese el padre. Ató a ambos, amordazó a la madre y, empezó con el niño.

Lelith no era cirujana, nunca estudió medicina por supuesto, pero sí que sabía como cortar la carne de forma grácil y precisa... Con un simple corte, deliberadamente extendido, pudo introducir sus dedos en la garganta del niño, para rebuscar y cortar, accediendo así a las cuerdas vocales que... destrozo con el cuchillo en un solo movimiento.

Por fin el niño callaba, o bueno, mejor dicho... gorgoteaba tratando de pedir ayuda a su madre, incapaz ya de formar una sola palabra. El niño pasó a ser un pequeño murmullo de fondo frente al llanto y la desesperación de la madre. Ella impotente, solo pudo mirar como su hijo, desesperado, sufriendo y, sin salvación; se desangraría tan cerca y a la vez, completamente fuera de su alcance...

La casa se quedó en un silencio inquietante. Más tarde, el padre llegó. La puerta se deslizó suavemente. 

Aún no había visto el interior...

Lelith esperaba. Oculta justo a un lado del recibidor, allí donde sin entrar no se alcanzaba a ver... El hombre no dio ni dos pasos dentro. Y vio... algo.

Su respiración se detuvo un instante, un pequeño instante que aprovechó Lelith para deslizarse detrás de él con un movimiento casi danzado y, con un preciso golpe, dejar inconsciente al sorprendido e indefenso hombrecillo... Para luego atarlo junto a la madre y, empezar a cortar. No había comido nada aún.

La escena quedó en completa calma. Ya no se oía nada, tan solo el vaivén de las llamas. Tras unas horas, la hoguera del centro de la habitación ardía ya tenue. Lelith se había acomodado junto a ella, usando una vara de cocina para girar un trozo grande de carne que chisporroteaba lentamente. La iluminación rojiza proyectaba largas sombras que parecían bailar entre las paredes.

La madre estaba sentada frente a ella, sin mordaza ya, con la mirada perdida y la respiración temblorosa. El niño estaba recostado a un lado, inmóvil pero con el pecho subiendo y bajando de forma apenas visible.

- Tu cena era... decepcionante -comentó Lelith con un suspiro teatral-. Ni especias... Ni siquiera algo de sal... Patético. Vivís en una isla, el mar está ahí mismo, ¿sabes?

La mujer no respondió. No lloraba ya; parecía demasiado rota incluso para eso.

Lelith sonrió con una suavidad venenosa.

- Dime... ¿Quién crees que dejará de respirar primero? ¿Tu hijo... o tu marido?

El tiempo pasó. La carne se doró. El aire se volvió tenso y espeso. Lelith levantó un pedazo y lo probó, chasqueando la lengua con aprobación exagerada.

-Creo que... me he distraído comiendo... -murmuró-. Ya no sé quién ha sido el primero... qué desgracia... -comenzando a reír-.

La madre cerró los ojos. La derrota completa en un único gesto. Los dos cadáveres, pálidos y desangrados que yacían junto a ella, eran algo que dejó de poder procesar en el momento que se mente se quebró. Lelith se inclinó hacia ella con una sonrisa cálida y cruel, desechando al fuego los huesos que le faltaban a la pierna del cadáver de su esposo.

- Te voy a dar una oportunidad. Un premio, por así decirlo.

Comenzó a desatarle sus manos, con calma y elegancia. La madre no intentó ni moverse, no levantó la mirada, no hizo nada.
Lelith dejó caer un cuchillo frente a ella. El sonido metálico resonó por la habitación.

- Puedes intentar vengarte... -dijo casi sin poder esconder la expectación que sentía-.

La madre tardó un largo momento en reaccionar. Cuando por fin alzó la mirada hacia el cuchillo, tenia los ojos vacíos. Se inclinó, lo recogió del suelo... y tomó una decisión.

Fue un movimiento rápido, directo y, precioso ante los ojos de Lelith. El cuchillo ahora derramaba la sangre que reunía por última vez, a la familia en un sentido grotesco. La madre, por su mano, a través de su garganta igual que su hijo, puso punto y final a su propio sufrimiento.

Lelith se quedó inmóvil unos segundos. Luego solo oía... una carcajada suave, creciente, casi melódica... que ni siquiera trató de contener...

-Que maravillosa sorpresa -susurró-.

Mas tarde, cuando dejó todo acomodado, añadió leña de más al fuego del centro de la habitación, que pronto iluminaria toda la escena dantesca que había creado. La noche estaba seca, el papel de las paredes envejecido, la madera vieja y sedienta de una chispa... No necesitó mucho para que pareciese un accidente en un hogar vulnerable.

Afuera la luna iluminaba débilmente mientras Lelith se alejaba, con esa elegancia letal, casi danzando. El hogar que dejaba atrás, comenzaba ya a arder con un crepitar lento que, poco después, sería voraz.

Para cuando alguien en el pueblo viera el humo, ya sería tarde. Una familia perdida por un descuido, por el infortunio, por la fragilidad de las casas viejas.

Y nadie sospecharía nunca de la artista silenciosa que se marchó al amanecer...
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RE: ¿Quieres jugar? [Fic, Pasado, +18] - por Lelith Hesperax - 19-11-2025, 01:49 AM

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